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Santos Negrón Díaz: Tendencias económicas: 1997-98 (Libro)

A la memoria del Dr. Hermenegildo (Mereyo) Ortiz.

 

                                                                 

TENDENCIAS ECONÓMICAS:

1997-98

 

 

 

Análisis de eventos, tendencias y pronósticos económicos en Puerto Rico y Estados Unidos

 

 

 

Santos Negrón Díaz

 

 

Edición especial para los estudiantes del curso

Economía 3085, Desarrollo Económico y Social de Puerto Rico

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La economía de Puerto Rico al cierre del año fiscal 1997


 

Al cierre del año fiscal 1997, a juzgar por la conducta de los principales indicadores mensuales, examinados uno a uno, la economía de Puerto Rico, se hallaba en expansión, si bien se comenzaba a observar cierta debilidad en el sector de la manufactura.

Con respecto al año fiscal precedente se observaron los siguientes cambios en el año fiscal 1997:

·         El empleo total, medido por la Encuesta de Establecimientos, aumentó  en 3.3%, mientras que el desempleo total se redujo en 3.2%. A pesar de que la tasa de participación aumentó de 47.2% a 47.9%, la tasa de desempleo se redujo de 13.8% a 13.1%.

·         El empleo total, que ascendió a 1,128,600, constituyó un máximo histórico.

·         El empleo asalariado no agrícola, medido por la Encuesta de Establecimientos, aumentó en 2.8%. Se registraron alzas en empleo en todos los sectores económicos, excepto en la manufactura. Al igual que en caso del empleo total, el empleo asalariado no agrícola alcanzó un máximo histórico: 971,700.

·         El empleo manufacturero, medido por la Encuesta de Viviendas, disminuyó en 1.4%. Tuvo un promedio de 151,700, en comparación con 153,900 en el año fiscal anterior.  El empleo de las industrias de bienes duraderos aumentó  en 2.3%, pero esto no fue suficiente para contrarrestar la baja de 3.6% que se observó en el empleo de las industrias de bienes no duraderos. En términos absolutos, las primeras tuvieron un aumento neto de 1,300 empleos, mientras que las segundas tuvieron una pérdida neta de 3,500 empleos. De ahí que la pérdida neta del sector fuera del orden de 2,200 empleos.

·         El registro total en hoteles de turismo aumentó en 4.0%, impulsado básicamente por un incremento de 6.2% en el registro de no residentes. De igual modo, el registro en hoteles de turismo aumentó en 4.2%, debido esencialmente a un alza de 6.6% en el registro de no residentes. Es significativo el hecho de que la tasa de ocupación en hoteles de turismo aumentó en 0.8 puntos porcentuales (de 72.4% a 73.2%).

·         El consumo de energía eléctrica aumentó en 1.2 por ciento, si bien en el caso del sector industrial se observó una baja de 1.6%.

·         Los indicadores de la construcción crecieron en forma acentuada. Por un lado, la producción de cemento aumentó en 5.3% y las ventas de cemento avanzaron a una tasa de 7.2%, y por otro lado,  el número y el valor de los permisos de construcción—ambos indicadores adelantados del sector---, crecieron en 3.5% y 19.0%, respectivamente.

·         Durante los primeros once meses del año fiscal 1997, las exportaciones aumentaron en 3.9%, mientras que las importaciones crecieron a un ritmo mucho más acelerado: 11.5%. En particular, las exportaciones a Estados Unidos crecieron en 4.7%.

·         Los ingresos netos del Fondo General aumentaron en 6.7%, al alcanzar un nivel de $5,600.5 millones.

·         La expansión general de la economía estuvo acompañada por una ligera aceleración de los precios al consumidor, que crecieron en 5.4%, en comparación con 5.1% en el año anterior. El componente que más avance mostró fue el de alimentos y bebidas (10.1%).

 

En suma, al finalizar el AF 1997, a juzgar por los cambios en los principales indicadores económicos mensuales, la economía de Puerto Rico se hallaba en expansión, aunque ya se empezaban a observar cierto grado de debilidad en el sector manufacturero. Es muy prematuro atribuir esta reciente tendencia de la manufactura a la pérdida de la Sección 936 y/o al poco progreso que se ha logrado en el mejoramiento de la Sección 30A, dos factores que tiene el efecto de reducir las expectativas de ganancia de las operaciones manufactureras en la Isla, pero en cualquier análisis que se haga al respecto estos factores son sin duda los primeros que habría que tomar en cuenta.

§§§

Proyecciones a corto y mediano plazo de la economía de Estados Unidos

 

La Encuesta de Pronosticadores Profesionales que lleva a cabo el Banco de la Reserva Federal de Filadelfia anticipa que en el año natural 1997 el Producto Bruto Interno real de Estados Unidos crecerá en 3.4%, mientras que la inflación al nivel del consumidor será del orden del 2.3% y la tasa de desempleo tendrá un promedio de 5.0%. En 1998, se espera que el crecimiento del PBI real sea algo menor—2.5%--, la tasa de inflación sea algo mayor—2.8%--, pero la tasa de desempleo se mantendrá al mismo nivel.

En lo que respecta a las tasas de interés , los pronosticadores esperan que la tasa de las Notas del Tesoro a 3 meses tendrán promedios de 5.1% en 1997 y 5.2% en 1998, mientras que la tasa de los Bonos del Tesoro a 10 años tendrá un promedio de 6.5% en 1997 y de 6.4% en 1998.

El riesgo de que se observe un trimestre en que el PBI real disminuya se coloca al nivel de apenas 11.0% en el cuarto trimestre de este año, pero aumenta a 23.0% en lo que se refiere al segundo trimestre de 1998.

En respuesta a una pregunta respecto a las razones por las cuales la inflación sigue a un nivel sorprendentemente bajo, los pronosticadores señalaron que la razón más importante es que la competencia extranjera está evitando que las firmas domésticas aumenten los precios. Otros factores que se citan son la fortaleza del dólar (que abarata el costo de las importaciones) y la moderación del crecimiento de la oferta monetaria

 

 

 

 

 

Perspectiva de la Reserva Federal

 

Según se anticipaba, en la reunión que celebró la Reserva Federal el 30 de septiembre no se tomó acción alguna sobre las tasas de interés a corto plazo. No obstante, muchos economistas siguen pensando que antes de que termine el presente año se tomará la decisión de aumentar la tasa de fondos federales en 25 puntos bases, lo cual constituiría un alza relativamente pequeña, pero de gran importancia psicológica, ya que daría a entender que la Reserva Federal no ha desmontado su estricta vigilancia de la relación entre el crecimiento económico,  la situación del mercado laboral y los precios al nivel del productor y del consumidor.

Conviene recordar que a raíz del aumento de 25 puntos bases que la Reserva Federal hizo en marzo de este año, Alan Greenspan defendió la acción, que fue considerada como prematura e innecesaria por muchos economistas y analistas financieros, con un comentario que aún parece tener vigencia: ¨I viewed our small increase in the federal funds rate on March 25 as taken not so much as a consequence of a change in the most probable forecast of moderate growth and low inflation for later this year and next, but rather to address the probability that being wrong had materially increased¨. Sin duda, los riesgos de equivocarse con respecto al crecimiento económico que se observará en 1998—es decir, calcular una tasa de crecimiento menor de la que se observe históricamente—pueden aumentar en el último trimestre de este año, ya que se están registrando claras señales de presión en el mercado laboral, dificultades de reclutamiento y escasez de personal, señales que podrían llevar a alzas en los salarios y, a la larga, en los precios al por mayor y al detal. Se trata, por supuesto, de desarrollos incipientes, que aún no se han reflejado en los índices de precios, pero que no dejan de ser preocupantes.

Así, pues, la estrategia más sabia es seguir observando cuidadosamente los indicadores mensuales de empleo, inflación y costos laborales ya que la conducta de éstos influirá significativamente en la decisión de aumentar o no las tasas de interés a corto plazo que hasta ahora ha venido posponiendo la Reserva Federal.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tendencias recientes del Índice de Actividad Económica de la Junta de Planificación

 

El Índice de Actividad Económica de la Junta de Planificación, un indicador coincidente compuesto, que consiste en trece series históricas, tuvo una baja de 0.1% en el año fiscal 1997, en comparación con crecimientos de 1.7% en 1996 y 2.6% en 1995. El promedio del indicador en 1997 fue de 161.3, en contraste con 161.4 en 1996 y 158.7 en 1995. A juzgar por la trayectoria de la tasa de cambio del IAE, durante el pasado año fiscal la economía pasó por un periodo de debilidad o relativo estancamiento de julio de 1996 a abril de 1997, pero tuvo un fuerte repunte en mayo y junio de 1997. Tal vez el hecho de que el IAE contenga tres indicadores de la manufactura explica que la trayectoria del mismo haya comenzado a trazar un cuadro algo distinto al que se obtiene cuando se analiza la situación de la economía desde la perspectiva de indicadores económicos individuales, tal como se hizo en el primer artículo de esta edición.

 

 

ÍNDICE DE ACTIVIDAD ECONÓMICA

AÑOS FISCALES 1996 Y 1997

 

 

 

DE JULIO DE 1996 A JUNIO DE 1997

DE JULIO DE 1995 A JUNIO DE 1996

POR CIENTO DE CAMBIO

IAE

161.3

161.4

-0.1

Empleo total

1,128,417

1,092,369

3.3

Empleo en la manufactura

151,764

153,852

-1.4

Nómina en la manufactura

1,318,625

1,370,970

-3.8

Horas trabajadas en la manufactura

57,223

59,188

-3.3

Comercio Exterior, neto

1,738,534

2,747,205

-36.7

Registro en hoteles de turismo

1,257,210

1,207,707

4.1

Ventas al detal

8,252.700

8,306,230

-0.6

Arbitrios

956,863

929,540

2.9

Producción de energía eléctrica

19,134

18,892

1.3

Consumo de energía eléctrica

10,187

10,053

1.3

Valor de las nuevas unidades de vivienda

384,128

370,992

3.5

Producción de cemento

37,099,182

35,230,850

5.3

Nuevos registros de vehículos de motor

180,843

160,135

12.9

 

Fuente: Negociado de Estadísticas, Área de Planificación Económica y Social, Junta de Planificación,

27 de agosto de 1997.

 

§§§

Proyecciones de corto y largo plazo de la economía de Puerto Rico

 

La reciente publicación del Informe Económico al Gobernador 1996 hace posible la presentación del cuadro oficial de proyecciones económicas a corto plazo. De igual modo, la publicación Proyecciones Económicas a Largo Plazo ofrece un horizonte de pronóstico que se extiende hasta el año 2000.

La Junta de Planificación estima que el producto bruto real creció 2.8% en el año fiscal 1997 y que avanzará a una tasa de 2.6% en 1998.

A precios constantes la Junta de Planificación espera los siguientes cambios en otras variables macroeconómicas:

 

1997

1998

Gastos de consumo personal

3.9%

3.9%

Ingreso personal

4.6%

3.4%

Inversión interna bruta de capital fijo

9.1%

6.8%

 

Para el año 2000 la Junta de Planificación pronostica que el crecimiento del producto bruto real sea del orden del 2.9% y seguirá observándose la tendencia a que la inversión de capital fijo crezca a una tasa algo más alta que la economía en general.

 

Principales instrumentos de  búsqueda en Internet

 

Sin duda, la creciente popularidad de la Internet es el desarrollo individual más importante en la historia de la industria de computadoras desde que IBM introdujo la computadora personal en 1981. En tan solo unos pocos años se ha convertido en el depósito más grande de información digital en línea en el mundo. Se estima que ya para el año 2000 la red mundial tendrá no menos de 500 millones de usuarios.

El uso creciente de la Internet por parte de investigadores y gerentes ha sido estimulado por una gran variedad de factores, entre ellos la facilidad de operación de los sistemas de búsqueda disponibles; la velocidad de expansión, el bajo costo y el fácil y rápido acceso a la información que existe en la red mundial; y la conversión de Internet en una base de transacciones económicas de toda naturaleza.

En la economía globalizada de la actualidad, la información y el conocimiento tienen que fluir más rápido para que las decisiones se puedan hacer tomando en cuenta tal inteligencia en los procesos de planificación y gerencia. A estos efectos, la Internet constituye un recurso inigualable.

Las principales herramientas de investigación en Internet son las siguientes:

·         Altavista

·         Infoseek

·         Lycos

·         WebCrawler y Metacrawler

·         Yahoo

Cada uno de estos sistemas de búsqueda se accesa con el prefijo http://www y el sufijo com. Así Altavista, reconocido como el mejor y más completo de los sistemas de búsqueda se accesa mediante la siguiente dirección electrónica:

http://www.altavista.com.    

No importa cuál sea el sistema de búsqueda que se use, una gran riqueza de  materiales pertinentes y a veces inesperados se descubre durante el proceso de búsqueda. Sólo la experiencia  que se genera mediante una multiplicidad de búsquedas puede ofrecer una idea concreta de la efectividad de la Internet como instrumento de investigación y análisis.

 

 

 

Alan Greenspan: Testimonio ante el Congreso

 

A principios del mes pasado, el Presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, presentó testimonio ante el Comité de Presupuesto de la Cámara de Representantes. Apartándose un poco de su estilo elíptico y en ocasiones enigmático,  Greenspan hizo la clara advertencia de que los buenos tiempos de que disfruta la economía en la actualidad podrían terminar si emergen presiones inflacionarias, por lo cual urgió al Congreso a generar superávits presupuestarios que ayuden a amortiguar el impacto de la desaceleración en la economía.

A juicio del Presidente de la Reserva Federal, los fuertes aumentos en el empleo agregado, que han empujado la tasa de desempleo a un nivel inusitadamente bajo, pueden que no duren mucho, ya que tarde o temprano el aprieto en los mercados laborales (exceso de demanda sobre oferta) dará paso a presiones inflacionarias.

Aunque no en forma directa, Greenspan dio a entender que si la economía no desacelera por su propia cuenta, la Reserva Federal está preparada para actuar, lo que equivale a decir: a aumentar la tasa de fondos federales en la magnitud que sea justa y precisa para disipar las presiones inflacionarias causadas por las alzas en los salarios y jornales.

De igual modo, Greenspan le sugirió al Comité de Presupuesto de la Cámara que sería prudente aspirar a lograr superávits presupuestarios en vez de simplemente un presupuesto balanceado ya para el año 2002. Según las proyecciones del Congreso, el déficit para 1997 estaba supuesto a reducirse a $23 billones, pero bajo el pacto de presupuesto balanceado que se acordó recientemente entre el Presidente Clinton y el Congreso, el déficit subirá de nuevo en 1998 y luego comenzará a bajar en 1999 hasta llegar a cero en el año 2002. Greenspan comentó estas proyecciones en el pintoresco estilo que le ha ganado tanta fama: ¨I wonder whether there is enough funding slack to accommodate contingencies, or the inevitable new, but as yet unidentified, spending programs¨.    

 

§§§

El Premio Nobel de Economía de 1997: Homenaje al Modelo Black-Scholes

 

Dos prominentes economistas del mercado de valores ganaron el Premio Nobel de Economía de 1997 en lo que a todas luces constituyó un homenaje al modelo o fórmula Black-Scholes, un complejo pero manejable método que se usa para determinar si los contratos de opciones están valorados apropiadamente y que ha sido, junto a la tecnología informática, un elemento clave en el exitoso desarrollo de los mercados globales de derivados (¨derivatives¨) durante la pasada década.

Los derivados son instrumentos financieros cuyo valor está basado (se deriva de) un activo subyacente, índice u otra inversión y se dividen en cinco categorías: contratos de futuros, forwards, opciones, swaps (intercambios de flujos de efectivo futuros) e híbridos o sintéticos, es decir, combinaciones de los cuatro anteriores.

El uso de los derivados es un forma común de redistribuir los riesgos de hacer negocios. Por ejemplo, los agricultores usan derivados cuando venden sus cosechas en el mercado de futuros aún antes de que la siembra haya sido terminada. Al asegurarse un precio, se protegen si el precio baja, aunque, por supuesto, pierden la oportunidad de tener ganancias inesperadas si el precio aumenta. De igual modo, los comerciantes en granos, las firmas de repostería y otros productores compran contratos de futuros en el mercado de granos para protegerse del probable impacto de un alza en el precio de las cosechas.

Los economistas galardonados fueron Robert Merton, de Harvard University, y Myron Scholes de Stanford University.

Lo que se conoce como  el Black-Scholes options pricing model fue desarrollado por Fischer Black y Myron Scholes. La fórmula matemática, que fue publicada por primera vez en 1973, el mismo año en que abrió sus puertas Chicago Board Options Exchange (CBOE), contiene factores como la volatilidad del rendimiento de los bonos, los niveles de tasas de interés, la relación entre el precio subyacente de la acción y el precio de la opción, y el tiempo que resta hasta la expiración de la opción.

Robert Merton, hijo del famoso sociólogo Robert K. Merton y discípulo de Paul Samuelson, se inventó una forma alternativa de derivar la fórmula y expandió su uso en múltiples direcciones.

En vista de que la Academia Sueca no concede premios  póstumos,  ésta dio a entender que el premio le hubiese correspondido con igual mérito a Fischer Black, quien murió en 1995, víctima del cáncer.

Se trata, a todas luces, de un caso excepcional en que un modelo económico-matemático, de factura esencialmente teórica, se transforma por vía de la programación electrónica en un instrumento para hacer cálculos instantáneos y precisos del valor de las opciones, lo cual contribuyó a aumentar el mercado de opciones y de derivados en general y redujo sustancialmente el costo de transacciones de instrumentos de futuros de todo tipo.

En suma, el Premio Nobel de Economía de 1997 fue, esencialmente, un homenaje a la fórmula Black-Scholes y en no menor grado al éxito mundial del mercado de derivados.

 

Nuevos incentivos para la conservación de bosques

en Puerto Rico

 

En vista de que el grueso de los bosques de Puerto Rico están en terrenos de propiedad privada[1], el desarrollo de incentivos para que los propietarios de éstos no sólo cumplan con la reglamentación ambiental vigente sino que  adopten medidas que contribuyan a  conservar el valor de económico y la calidad ecológica de los bosques debe ser una política pública de alta prioridad.

El problema que se plantea en este caso es que las externalidades positivas que genera la conservación de los bosques—mejora de la calidad del aire y del agua, reducción de la erosión y de la sedimentación de las represas,  protección de la fauna y la flora del país y otras—no tienen un correspondiente flujo de ingresos para los dueños de los bosques. Por otro lado, éstos afrontan el costo de oportunidad que significa el hecho de que si tales terrenos se vendieran o alquilaran para propósitos agrícolas, comerciales o industriales, se podría generar una corriente de ingresos significativa.

Se trata de una falla de mercado, la cual hay que corregir por medio de mecanismos diferentes a la interacción entre la demanda y la oferta en el libre mercado. En la medida en que los beneficios de la conservación sean tangibles y mensurables—es decir, se conviertan una corriente de beneficios monetarios—aumenta la probabilidad de que los dueños de los bosques perciban que la corriente de beneficios futuros de la conservación tiene un valor presente mayor que los costos de oportunidad que implica el sacrificio de otras alternativas de uso y manejo de los terrenos.          

Un repaso de la literatura sobre los incentivos económicos para la conservación forestal nos permite apreciar que existen mecanismos prácticos y viables para corregir esa falla.

A modo de ejemplo,  se pueden enumerar los siguientes:

·         Los acuerdos de desarrollo de biotecnología, que son esencialmente pactos  entre empresas farmacéuticas y países en desarrollo para compartir los recursos genéticos y las ganancias que se pueden obtener del desarrollo de nuevos productos[2]. En este caso, los bosques sirven de base para la obtención de muestras biológicas para la investigación farmacológica. A cambio de dichas muestras, que son recolectadas e identificadas taxonómicamente en el país de origen, las empresas proveen fondos, pagos por muestras y regalías en el caso de productos que alcancen la etapa de comercialización. Así, un consorcio del gobierno, empresas privadas, universidades y dueños de bosques de Puerto Rico podría entrar en un acuerdo de esta naturaleza que llevaría a la obtención de ingresos que podrían ser asignados a los participantes de acuerdo con la aportación económica que haya hecho cada cual. En pacto de esta naturaleza existe en la actualidad entre el Instituto Nacional de Biodiversidad de Costa Rica y Merck Co.[3]

·         La promoción del ecoturismo es otro uso no destructivo de los bosques que tiene potencial para generar ingresos significativos para los dueños de bosques. Por supuesto, esto requiere el desarrollo de estaciones biológicas, centros de investigación y  sistemas de transportación que le den acceso a los visitantes a áreas en que se pueda apreciar la  biodiversidad de Puerto Rico. Al igual que en caso de los acuerdos de desarrollo de biotecnología, Costa Rica ofrece un excelente ejemplo del fomento del ecoturismo en el Área de Conservación Guanacaste.[4]

·         Luego de la correspondiente evaluación y tasación de la riqueza forestal, la Legislatura podría extender créditos contributivos y deducciones para promover que los dueños de los bosques lleven a cabo actividades de conservación, entre ellas la prevención de fuegos, la siembra de árboles y el desarrollo de santuarios para especies en peligro de extinción.

·         Otras acciones contributivas podrían ser las siguientes: reducciones en las contribuciones de propiedad y créditos contributivos por inversión en maquinaria y equipo para dueños que emprendan acciones de conservación, y la eliminación de las contribuciones sobre ganancias de capital que éstos obtengan de dichas iniciativas.

·         La creación de un fondo para la conservación de los bosques, cuya naturaleza y estructura de distribución se definiría ya sea por legislación o mediante una orden ejecutiva del Gobernador, que se nutra de aportaciones de proponentes de proyectos cuyo desarrollo implique algún tipo de daño ambiental. En este caso, y cuando la ocasión lo amerite, en vez de mitigar el impacto mediante la restauración de terrenos aledaños al proyecto, el proponente aportaría al fondo una cantidad de dinero que guarde proporción con el daño causado por el proyecto.

·         En caso de que determinados proyectos de infraestructura requieran la expropiación de terrenos forestales, los dueños éstos deben ser compensados por el valor de mercado de los terrenos, al mismo tiempo que una cantidad determinada de la transacción debe guardar relación con el valor ecológico, no reflejado en el mercado de terrenos, y debe ser aportada al fondo propuesto.

·         La asignación de un presupuesto apropiado para las actividades de Ciencia y Tecnología que se orienten a uso de especies vegetales y animales que predominan en los hábitats forestales tendría el efecto derivado de aumentar los ingresos de los dueños de bosques, cuando éstos permitan que sus terrenos sean usados como áreas de experimentación e investigación científica.

·         La adopción de bosques por parte de empresas privadas de gran solvencia económica, las cuales pueden ayudar a sufragar los gastos de mantenimiento y conservación en que incurren los dueños de los terrenos forestales. Las empresas podrían recibir créditos contributivos por sus aportaciones a estas iniciativas.

 

En la medida en que las externalidades positivas que generan las actividades de conservación y desarrollo de bosques en Puerto Rico sean retribuidas por un flujo adecuado de ingreso y se logre más eficiencia en la asignación y uso de los recursos forestales, el sistema ecológico de la Isla—un bien público cuyo valor y calidad es deseable maximizar—mejorará sustancialmente.

 

 

 

 

 

 

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Reglamentación ambiental y competitividad: los términos de un debate

Introducción

 

En la literatura sobre los aspectos económicos de los recursos naturales y el ambiente predominaba hasta hace poco la noción de que la reglamentación ambiental conlleva costos significativos, reduce el crecimiento de la productividad y, por lo tanto, restringe la capacidad de las firmas nacionales para competir en los mercados internacionales.

Según tal línea de argumentación, la pérdida de competitividad se refleja en la reducción de las exportaciones y el  aumento en las importaciones, e induce la fuga de empresas nacionales hacia países en vías de desarrollo, en los cuales la reglamentación ambiental es más laxa.

En otras palabras, existe un intercambio fijo e inherente entre la protección ambiental y la producción económica: para lograr la primera es inevitable el deterioro de la segunda.  

No obstante, a principios de esta década, un grupo de analistas lanzó un reto a la teoría vigente al postular que la reglamentación ambiental puede tener un impacto favorable en la competitividad nacional. En la medida en que las firmas privadas y la economía como un todo, bajo la obligación de cumplir con normas más estrictas, se tornan más eficientes en el uso de los recursos (especialmente de los recursos naturales y de la energía), se enriquece la productividad de los recursos y de las firmas nacionales, y por ende el país como un todo mejora su capacidad para competir al nivel internacional.

En este breve ensayo, se describe el perfil general del debate en torno a la relación entre la reglamentación ambiental y la competitividad, con ánimo de sentar las bases para un análisis futuro del tema a la la luz de la experiencia particular de Puerto Rico.

 

La evidencia empírica

 

La prueba de fuego para una teoría es la confrontación con los hechos empíricos. Una teoría o hipótesis no sometida a prueba puede sobrevivir en la sabiduría convencional o paradigma científico vigente por mucho tiempo, siempre y cuando guarde correspondencia lógica con las teorías ya sometidas al escrutinio de los datos, pero tarde o temprano tiene que responder al reto de la realidad, particularmente cuando sus bases mismas son desafiadas por hipótesis alternativas. 

La realidad es que los exponentes de la teoría de intercambio entre la reglamentación ambiental y la competitividad nunca lograron presentar evidencia sólida de que la reglamentación ambiental tiene un efecto adverso significativo sobre la competitividad.

En un resumen de la literatura empírica sobre el tema que se publicó en Journal of Economic Literature[5], se llegó a las siguiente conclusión al respecto:

“ Si bien los costos a largo plazo de la reglamentación ambiental pueden ser significativos, incluyendo efectos adversos sobre la productividad, los estudios que han intentado medir los efectos de la reglamentación ambiental sobre las exportaciones netas, los flujos internacionales de mercancías y las decisiones de localización de plantas han producido estimados que son ya sea muy pequeños, estadísticamente no significativos o no lo suficientemente robustos para verificar las especificaciones de los modelos”.[6]

Hay razones para pensar que aún queda mucho por hacer en esta investigación. Es necesario superar las limitaciones cuantitativas y cualititativas de los datos, aumentar la proporción de las compañías que informan sobre sus operaciones a las agencias reguladoras y reconciliar las acentuadas diferencias internacionales respecto al alcance de las normas de protección ambiental.

De igual modo, es posible que, no empece a  las discrepancias en reglamentación entre los países industrializados y los países en desarrollo, las firmas multinacionales prefieran establecer operaciones de alta eficiencia en cualquier sitio en que se establezcan, con miras a mantener una imagen de excelencia y de compatibilidad con las plantas establecidas en los países industrializados, al mismo tiempo que las firmas de los países en desarrollo prefieran establecer criterios más estrictos que los requeridos en el país en cuestión, con la idea de mejorar su potencial de exportación y evitar los costos de cumplir con reglas que se puedan trazar en el futuro.

Así, la conjunción de las dos tendencias anteriores podría explicar la ausencia de evidencia contundente sobre la fuga de empresas hacia países con reglas ambientales menos estrictas.

La hipótesis de Porter

La implacable máxima de Aristóteles, en el sentido de que la naturaleza odia el vacío, obró para que a principios de esta década un grupo de analistas, encabezado por Michael Porter, adelantara la hipótesis alternativa de que la reglamentación mas bien estimula el crecimiento económico y la competitividad.

Los argumentos centrales de esta nueva hipótesis son los siguientes:

1.   En la medida en que las compañías operan en el mundo real, sujetas a una intensa competencia, se ven obligadas a buscar soluciones innovadoras a los nuevos problemas que plantean los competidores, los clientes y las agencias reguladoras.

2.   Si las normas ambientales se diseñan apropiadamente, como ha ocurrido en algunos países altamente industrializados, éstas pueden inducir el desarrollo de innovaciones que reduzcan los costos de producción. Se trata de innovaciones que lleven  a usar los recursos más productivamente-desde las materias primas hasta la fuerza laboral y la energía-, lo cual puede generar ahorros que sobrepasen con creces los costos de implantar las normas ambientales.

3.   A la larga, no sólo se logra una mejora en la calidad del ambiente, sino que disminuyen los costos de producción, aumenta la calidad de los productos y se fortalece la competitividad global de las empresas y del país en general.

Desafortunadamente, hasta ahora la evidencia empírica citada por los partidarios de la hipótesis alternativa es predominantemente anecdótica. Se alude a tecnologías diversas como los convertidores catalíticos, las técnicas de cultivo de la industria de flores danesa, y a la relación directa entre el aumento en los costos de cumplir con la reglamentación ambiental y el aumento en las patentes de tecnologías orientadas a ese propósito.

El único caso que se conoce de un estudio emprendido para corroborar la tesis de Porter no logró demostrar una relación de causa y efecto entre la reglamentación y el desempeño económico, aunque presentó evidencia de que hay una asociación moderada, y consistentemente positiva, entre el ambientalismo y el crecimiento económico, y de que la búsqueda de la calidad ambiental no es un obstáculo para el crecimiento y el desarrollo económicos.[7]

Implicaciones del debate

Independientemente de cuál de las dos hipótesis en conflicto logre desarrollar las mejores evidencias empíricas en el futuro, el debate sobre este tema ha ayudado a mirar desde un ángulo más benévolo e imaginativo la función de reglamentación ambiental dentro del contexto de una estrategia amplia para promover la competitividad nacional.

Se pueden enunciar varios postulados que podrían ser apoyados sin mucha vacilación por los partidarios ambas hipótesis en conflicto:

1.   La reglamentación debe ser estricta, pero al mismo tiempo debe estimular el desarrollo de soluciones creativas, obtenidas mediante la investigación y la experimentación con nuevas tecnologías.

2.   Las exigencias de calidad ambiental (reducción de emisiones, control de ruido, tratamiento de desperdicios sólidos, etc.) deben orientarse a la prevención, dar flexibilidad en lo que respecta a las tecnologías para cumplir con ellas y establecer fechas de cumplimiento realistas, amoldadas a la capacidad de financiamiento de las empresas.

3.   Los grupos ambientalistas deben ser integrados a los esfuerzos para definir los fundamentos de la competitividad nacional, de manera que no sólo contribuyan al diseño de reglas ambientales correctas, sino que ayuden en los esfuerzos de comunicarle al público en general la importancia de una política ambiental innovadora y dinámica.

4.   Es imperativo desmontar el clima de tensión y antagonismo que suele caracterizar las relaciones entre los reguladores gubernamentales, las empresas productivas y los grupos ambientalistas, y reemplazarlo por un red de mutuo apoyo en la cual el principio de la ventaja competitiva nacional sea la meta que oriente las decisiones y acciones de dichos tres componentes.

 

Comentario final      

Como bien señala Michael Porter[8], el nuevo paradigma de la economía global, que afirma que las naciones y compañías más competitivas no son aquellas que tienen acceso a los insumos productivos más baratos sino las que emplean las tecnologías y métodos más avanzados en el aprovechamiento de sus insumos, ha traído a una misma escena el mejoramiento ambiental y la competitividad.

En la coyuntura histórica en que se encuentra Puerto Rico en la actualidad, cuando las circunstancias externas obligan a una evaluación del futuro de cada uno de los aspectos de la capacidad competitiva de la Isla (la educación, la infraestructura, el sistema contributivo, las base tecnológica y el orden social), el estudio de la relación entre la evolución y estructura actual de la reglamentación ambiental ( en sus dos dimensiones: federal y estatal) y el desempeño de la economía, especialmente del sector manufacturero, se torna imperativo.

Sin duda, del análisis cuidadoso del debate de la ecología vs. la economía, cuyos perfiles generales se han reseñado en este trabajo, pueden surgir guías muy valiosas para evaluar las formas en que Puerto Rico pueda lograr un desarrollo económico sustentable, es decir, que armonice el avance de la producción y el empleo agregados con la protección ambiental, en un marco en que se fortalezca la competitividad internacional de la Isla.

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La economía de Puerto Rico en el primer trimestre del año fiscal 1998

 

En el primer trimestre del año fiscal 1998, a juzgar por la conducta de los principales indicadores mensuales, la economía de Puerto Rico dio muestras de hallarse todavía en una fase de expansión, si bien se observó una baja mayor de lo esperado en el empleo al nivel de los establecimientos. 

De lado positivo, se observaron aumentos en el empleo total (medido por la Encuesta de Viviendas), los registros en hoteles de turismo, el consumo de energía eléctrica, el número y el valor de los permisos de construcción, la producción y las ventas de cemento, las exportaciones y la importaciones y los ingresos netos del Fondo General. A esto hay que añadirle una baja en la tasa de desempleo y un aumento en las promociones de la Administración de Fomento Económico. 

En cambio, disminuyó el empleo asalariado no agrícola (que es medido por la Encuesta de Establecimientos) y dentro de éste, hubo bajas en tres renglones: manufactura; gobierno; y transportación, comunicaciones y utilidades públicas.

Más específicamente, en el primer trimestre del año fiscal 1998 se observaron los siguientes cambios con respecto al mismo periodo del año fiscal previo:

·         El empleo total aumentó 3.2% y la tasa de desempleo bajó en 0.3 puntos porcentuales a 13.3%.

·         Los registros en hoteles de turismo (en este caso solo se incluyen los meses de julio y agosto) aumentaron 12.9%, debido esencialmente a un alza de 28.0% en los registros de no residentes, mientras que la tasa de ocupación subió 1.2 puntos porcentuales a 73.1%.

·         Alentado por las altas temperaturas que se registraron en el trimestre, el consumo de energía eléctrica aumentó 10.2%, con los siguientes aumentos por sector: residencial, 12.9%, comercial, 10.9% e industrial, 5.9%.

·         El número de permisos de construcción aumentó 13.4% y valor de los mismos se elevó en 3.8%. La mayor expansión en el valor de estos permisos, que se considera un indicador adelantado, fue en  el renglón de permisos comerciales.

·         La producción de cemento creció 15.1%, lo que estuvo acompañado por un alza de 7.0% en las ventas.

·         Las exportaciones aumentaron a una robusta tasa de 22.8%. Tanto las exportaciones hacia Estados Unidos como hacia países extranjeros mostraron alzas sustanciales.

·         Las importaciones avanzaron 14.1%.

·         Los ingresos netos al Fondo General subieron 6.0%, impulsados por aumentos de 14.8% en las contribuciones corporativas y de 12.8% en las contribuciones de individuos. En buena medida, una disminución de 6.2 en las recaudaciones por concepto de arbitrios evitó que el alza en los ingresos netos del Fondo General fuera mayor.

·         Las promociones de Fomento dieron señales de activación: hubo alzas en el número de proyectos, los empleos comprometidos y la nómina comprometida, si bien la inversión comprometida disminuyó.  Más importante aún: el número de cierres de fábricas sólo fue 9, en comparación con 19 en el mismo periodo del año fiscal previo. Asimismo, se perdieron sólo 77 empleos, en comparación con 389 hace un año.

·         A contrapelo con el alza en el empleo total, el empleo asalariado no agrícola disminuyó en 2.4% (una baja de 23,200 en términos absolutos), registrándose contracciones en la manufactura (0.8%), el gobierno (8.8%), y la transportación, et. al. (3.1%).

·         Dentro de la manufactura, hubo bajas en empleo en todas las industrias, excepto en las de instrumentos científicos y de metales.

·         Los desarrollos anteriores se dieron en un contexto en que la inflación al nivel del consumidor siguió el avance lento pero firme que ha venido mostrando por varios trimestres: creció 5.8%, en comparación con 5.1% hace un año. En renglón de alimentos y bebidas subió 11.7%, colocándose en el preocupante renglón de los dos dígitos.

En suma, el primer trimestre del año fiscal 1998 siguió mostrando un cuadro económico auspicioso, pero la pocas variables que mostraron tendencia negativa son de tan alta importancia estratégica que inducen a adoptar una actitud de cautela ante la evolución a corto plazo de nuestra actividad productiva en general.

 

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El asalto de Paul Krugman al concepto de competitividad internacional

 

En el número correspondiente a marzo-abril de 1994 de la revista Foreign Affairs, Paul Krugman, Profesor de Economía de Stanford y analista de fama mundial, publicó un artículo titulado ¨Competitiveness: A Dangerous  Obsesion¨ [9] que generó una cantidad tan grande de críticas que se necesitarían varios volúmenes gruesos para contener las mismas.

Krugman desafió la tesis de que la competencia económica tipo suma-cero (unos ganan lo que otros pierden) entre naciones reemplazó la Guerra Fría como la lucha definitoria de nuestra era.

En lo esencial, Krugman argumentó que la naciones en realidad no compiten entre sí y que no existe evidencia empírica de peso para concluir que la competencia proveniente de las economías en desarrollo haya contribuido significativamente a agravar los problemas de los países altamente industrializados. Por lo tanto, fundar la política económica de éstos últimos en tales supuestos erróneos es potencialmente peligroso.

De igual modo, Krugman la emprende contra políticos de Estados Unidos que supuestamente usaron el concepto de competitividad para justificar todo tipo de acciones de política pública, desde las sanciones de comercio hasta la reforma del sistema de salud, y criticó severamente a los académicos que adoptaron ese concepto para apoyar otros fines, tales como la elevación de las tasa de ahorro e inversión y el diseño de planes estratégicos a escala nacional.

Ya en un plano más hiriente, Krugman cuestionó lo que él llamó la   ¨aritmética descuidada¨ de la vasta literatura sobre la competitividad, es decir, aseveraciones que suenan como pronunciamientos cuantitativos acerca cantidades mensurables, pero los autores no presentan los datos correspondientes y no se dan cuenta de que los propios números contradicen sus aseveraciones.

Los escritos que Krugman usa para ilustrar su hipótesis acerca de la aritmética descuidada fueron redactados por algunos de los más prominentes economistas de Estados Unidos, entre ellos Lester Thurow y Robert Reich . 

La conclusión de Krugman no puede ser más contundente: ¨ competitiveness is a meaningless word when applied to national economies. And the obsession with competitiveness is both wrong and dangerous¨.

Las reacciones al artículo de Krugman fueron numerosas y casi instantáneas. En la propia revista Foreign Affairs, se publicaron las respuestas de varios distinguidos economistas, seguidas por un comentario de Krugman sobre dichas respuestas.         

Examinemos los puntos principales de dichas respuestas, ya que en este espacio sólo podemos reflejar una fracción de la polémica que suscitó el artículo de Krugman: 

·         Clyde V. Prestowitz, Jr., Presidente del Instituto de Estrategia Económica y Director General del Consejo Económico de la Cuenca del Pacífico, señala que Krugman implica que la desaceleración de la productividad en Estados Unidos se debe esencialmente a factores domésticos, pero falla en reconocer que tal cosa ocurre justo cuando las importaciones del país están creciendo aceleradamente e industrias completas como la de productos electrónicos para los consumidores sufrían el embate de la competencia extranjera. De hecho, indica este analista, es irónico el hecho de que uno de los primeros trabajos significativos de Krugman fue un estudio de la competencia en la industria de aviones, en el cual probó matemáticamente la eficacia potencial del comercio exterior estratégicamente regulado.

·         Lester Thurow, el autor de Head to Head, indica que Krugman falla en dar cuenta de la gran importancia que él le asigna en sus obras a los factores domésticos—inversión en planta y equipo, investigación y desarrollo, calidad de los recursos humanos y de la infraestructura, eficacia de la gerencia gubernamental—como determinantes de la productividad, al mismo tiempo que objeta el intento de Krugman de subestimar el peso que tiene el comercio internacional en la productividad de Estados Unidos. Según Thurow, ¨ If the domestic economy is to suceed in moving to higher levels of productivity and income, it must first compete successfully in the global economy¨.

·         Rudolph Scharping, Presidente del Partido Social Demócrata de Alemania, comparte la tesis central de Krugman—en el sentido de que el nivel de prosperidad de las economías nacionales depende más de la productividad al nivel doméstico que de la competitividad internacional de sus empresas—pero advierte sobre la importancia de que el comercio internacional se rija por reglas que restrinjan la competencia desleal en lo que respecta a divisas, sistemas contributivos, políticas de intervención industrial, y criterios de calidad ambiental.  

·         Stephen Cohen, Profesor de la Universidad de California, Berkeley, se reafirma en el concepto de que la competitividad no está definida por una cifra o indicador en particular, sino que es la reconsideración de una amplia variedad de indicadores, ninguno de los cuales de por sí da cuenta de totalidad del mensaje, pero que en conjunto enfocan en forma legítima en qué medida compara la actuación de la economía nacional con la de otros países.

En respuesta a los planteamientos de estos críticos, Krugman reafirma su convicción de que los estudios sobre las políticas de estrategia comercial internacional no logran identificar claramente cuáles industrias deben recibir promoción estratégica y de que los esfuerzos los rendimientos de políticas de promoción estratégica del comercio exterior es posible que sean muy modestos.

En el fondo, tal vez este debate tan intenso, cuyos perfiles esenciales hemos tratado de reflejar en esta breve nota, sea más bien el resultado del estilo mordaz e hiriente que uso Krugman en su artículo inicial, que de los contenidos teóricos o empíricos de la polémica. Después de todo a nadie se le escapa que el fortalecimiento de la base productiva doméstica es esencialmente el producto de la imaginación, intensidad de propósito y capacidad de ejecución de las empresas, los trabajadores y el gobierno nacionales, pero, de igual modo, hay muy pocas personas que subestimen la importancia de examinar con sumo cuidado la evolución de la economía global y de responder con prontitud a los retos y oportunidades que se presentan en la misma. No por ello se debe subestimar el llamado al rigor conceptual y empírico que hace Krugman, máxime cuando se trata de asuntos en los cuales los países ponen en juego su futuro económico.

 

 

Los pequeños negocios y la política económica*

 

En la Mesa Redonda de economistas y personas de negocios que convocó recientemente El Nuevo Día, surgió el tema de la situación y las perspectivas de los pequeños negocios en Puerto Rico. Uno de los aspectos que se discutió fue la aparentemente indiferencia de los economistas de la Isla respecto a este tema.

Hay algo de verdad en ese señalamiento. Por un lado, los economistas raras veces participan en los esfuerzos que hacen los pequeños negocios para fomentar medidas legislativas y políticas económicas que favorezcan los intereses del subsector. Por otro lado, nuestra literatura económica –al menos la más visible—pocas veces alude a la evolución de los pequeños negocios y, por lo general, ignora o no recalca lo suficiente la significativa aportación que hacen éstos a la producción, el empleo y el ingreso agregados del país.

Me imagino que muchos colegas se sentirán animados a citar diversas instancias que redimen a los economistas de tan penoso reproche. Por mi parte, creo que es una observación hasta cierto punto correcta y me aventuro a especular sobre sus causas y las formas en que se puede despejar tal impresión.

Tal vez la raíz del problema está en la excesiva importancia que los economistas le atribuimos a las políticas macroeconómicas—aquellas que tienen que ver con los volúmenes agregados de producción, empleo y precios y con la política fiscal y monetaria del gobierno—y la percepción menos acentuada que tenemos sobre los impactos macroeconómicos de dichas políticas.

Examinemos algunos ejemplos.

·         La política monetaria restrictiva, que se usa para mantener la inflación bajo control mediante alzas en las tasas de interés cuando se aceleran los precios, en ciertas ocasiones le impone terribles estragos a los pequeños negocios y a las familias, que ven cómo se secan sus fuentes de crédito y se limitan sus posibilidades de sobrevivencia económica sin disponer de armas apropiadas para sortear la situación. 

·         Una política orientada a incrementar el empleo mediante la atracción de megatiendas (para citar un ejemplo más directamente vinculado con la realidad de Puerto Rico) redistribuye la demanda a expensas de los pequeños comerciantes de los centros de los pueblos y de las áreas periféricas de las ciudades, quienes no disponen de recursos suficientes para contrarrestar no sólo los mecanismos de publicidad y mercadeo de las grandes cadenas de distribución comercial, sino también  los bajos precios que éstas pueden fijar a base de sus economías de escala y de su poder de compra en los mercados de productos manufacturados.

·         Los grandes proyectos de infraestructura tienen significativos impactos positivos sobre los volúmenes de empleo y producción, pero también generan diversas externalidades negativas, especialmente desde el punto de vista ambiental,  que perjudican a algunas comunidades y negocios.

Por supuesto, no falta la ocasión en que algún economista aislado o una unidad de análisis e investigación económica —usualmente de procedencia académica y sin ataduras contractuales con estructuras de negocio o del gobierno que influyan sobre su visión—que se preocupa por señalar que el balance neto de tales políticas puede ser negativo, pero lamentablemente tanto en la estructura industrial y financiera como en el gobierno la misión del economista consiste más bien en defender o apoyar con su investigación las políticas económicas dominantes. Por lo general, las personas y negocios que reciben el impacto negativo de las acciones de política económica—se puede decir que con la posible excepción de las uniones obreras más poderosas y de los asociaciones de industriales, comerciantes y profesionales de servicios—carecen de los recursos necesarios para reclutar economistas que ejerzan una función intelectual de contrapeso, de evaluación crítica, de la política económica en vigor.

Aparte de tales restricciones institucionales, existe una situación que refuerza este sesgo: los recursos de información sobre los pequeños negocios—su realidad de mercado, distribución geográfica, problemas de operación, dificultades financieras, necesidad de recursos humanos, capacidad para exportar, etc.--  y sobre la situación económica y financiera de las familias son muy limitados. Por supuesto, están disponibles el Censo de Población y los censos económicos, pero éstos son buenos puntos de referencia histórica o ¨ benchmarks¨  que por definición no pueden reflejar adecuadamente los cambios a corto plazo de una economía dinámica, repleta de oportunidades y al mismo tiempo erizada de retos y amenazas  a los cuales hay que responder con eficacia y celeridad.

Creo que el nudo gordiano al cual aludimos se puede romper de tres maneras.

En primer lugar, las universidades del país deben reenfocar las actividades de sus centros de investigación económica, social y financiera hacia los impactos microeconómicos de la política económica, otorgando más peso a la situación concreta no sólo de los pequeños y medianos negocios, sino también de las comunidades urbanas y rurales, de los obreros perjudicados por el cambio tecnológico y de las familias en general.  La formación de consorcios de instituciones federales, universidades y empresas privadas para mejorar las prácticas gerenciales de los pequeños negocios, que ya tiene una expresión concreta en Puerto Rico en una iniciativa de la Administración de Pequeños Negocios federal y la Universidad Interamericana[10], es parte esencial de esta estrategia. En estos casos, lo importante  es que predomine la investigación científica, objetiva, cuyos resultados no estén determinados por los intereses o la óptica de quien financia la operación.

En segundo lugar, creo que es imperativo que el gobierno de Puerto Rico adquiera control de los censos económicos (agricultura, negocios, manufactura), con miras a garantizar que éstos respondan a nuestros intereses específicos de información, y se expanda la base de información y la frecuencia con que se realizan los mismos. De igual modo, hay que  realizar el Estudio sobre Ingresos y Gastos de la Familias (cuya última versión data del 1997)  e introducir un concepto parecido o igual al del Current Population Survey, que tanto éxito ha alcanzado en Estados Unidos. Así, podríamos  disponer información más al día y más detallada sobre nuestro complejo tejido social y económico. Se trata de iniciativas que son viables y se pueden apoyar en las excelentes y probadas metodologías que se usan en Estados Unidos, amoldadas por supuesto a las situaciones específicas que se presentan en Puerto Rico.

Por último, es necesario que los economistas busquemos las formas de diseminar, tal vez por vía de un banco de documentos que se pueda colocar en los sistemas bibliotecarios del país o en Internet, la gran variedad de trabajos microeconómicos que realizamos anualmente y que en la mayoría de los casos circulan en forma muy restringida o simplemente se quedan en los archivos de las instituciones que los han comisionado.

Atrapadas en el anonimato, dispersas y difíciles de recuperar, las ideas y reflexiones de los economistas de Puerto Rico sobre la situación de los pequeños negocios y sobre muchos otros aspectos de nuestra estructura económica esperan por analistas que las traigan a luz pública y ayuden a despejar la impresión de que nuestra profesión no se preocupa por la realidad concreta, viva y cotidiana, de los negocios y las familias.

 

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La curva de aprendizaje

 

Al igual que la curva de Phillips, la curva de aprendizaje (¨learning curve¨) es una observación empírica que obligó a los economistas a desarrollar una teoría que explicara la misma. Se trata de ciertos procesos de producción en los cuales los costos promedio por unidad tienden a declinar con el tiempo a medida que los factores de producción aprenden el proceso de producción y se tornan más eficientes. El gran economista norteamericano Kenneth Arrow llamó a esta relación ¨learning by doing¨[11]. Es decir, la curva describe cambios en productividad inducidos por la experiencia humana. De ahí que también se le dé el nombre de curva de experiencia.

Por lo regular las curvas de aprendizaje son más acentuados en procesos de producción que son intensivos en el uso de mano de obra.

Definida en forma más estricta la curva de aprendizaje no es otra cosa que una curva de costo promedio por unidad de producción que es función declinante del nivel de producción acumulado.  

Por lo regular el efecto de aprendizaje es más palpable cuando comienza el proceso de producción y disminuye a medida que pasa el tiempo. Así, procesos de producción ya maduros muestran muy poco efecto de aprendizaje y llega el momento en que la curva de aprendizaje se aplana.

En la medida que se pueda estimar una relación matemática entre el producto total y el costo por unidad, se puede pronosticar los costos por unidad.

Los estudios econométricos demuestran que la curva de aprendizaje no es una línea recta, sino que el costo por unidad es una función exponencial declinante de la producción acumulada. Así, la curva de aprendizaje puede expresarse como una función exponencial que toma la forma de:

CPU = aQbU[SN1] 

donde de CPU es el costo por unidad, Q representa el nivel de producción acumulada, a representa el costo de la primera unidad producida, b (típicamente un número negativo) indica la tasa a que declina el CPU a medida que aumenta Q en el tiempo y U es lo que en econometría se conoce como el término de error o de disturbio.

La anterior función se puede convertir en un lineal mediante una transformación logarítmica, esto es:

log CPU = log a + b log Q + log U

Si se dispone de información histórica sobre la relación entre el costo por unidad y el volumen acumulado de producción se puede hacer un análisis de regresión para estimar los parámetros a y b.

En el Apéndice Estadístico se presenta un ejemplo obtenido de un texto de Economía Gerencial que ayuda a entender el proceso de estimación de la curva de aprendizaje.

 

CÁLCULO DE LOS PARÁMETROS DE REGRESIÓN

DE LA CURVA DE APRENDIZAJE*

 

Fecha de observación

Costo por unidad, $

(CPU)

Volumen de producción acumulada, miles

(Q)

Log CPU

log Q

30 de septiembre

9.00

150

0.9545

2.1761

15 de diciembre

7.20

275

0.8573

2.4393

1ro. de marzo

6.50

350

0.8129

2.5441

15 de mayo

5.85

500

0.7672

2.6990

 

 

 

 

 

 

Y

X

XY

X^2

 

0.9545

2.1761

2.0764

4.7354

 

0.8573

2.4393

2.0912

5.9502

 

0.8129

2.5441

2.0681

6.4724

 

0.7672

2.6990

2.0707

7.2846

 

SX = 9.8585    SY = 8.3064    S XY = 8.3064

Y PROMEDIO= S Y/n = 3.3916/4 = 0.8479

X PROMEDIO = SX/n = 9.8585/4 = 2.4646

B = nSXY-S XY/nSX^2-*(SY)^2 = 4(8.3064) -(9.8585)(3.3916)/4(24.4426)-(9.8585)^2=-0.3627

a = Y PROMEDIO-B(X PROMEDIO)= 0.8479-(-0.3627)2.4646=1.7418

ANTILOG 1.7418 = 55.18

R^2 = 0.99

 

Entonces:                   CPU = 55.18Q-0.3627

Para pronosticar el costo por unidad a un volumen de producción 1,000 unidades, sustituimos

Q= 1,000 en la ecuación:

CPU= 55.18 (1000-0.3627) = 4.50

Es decir, podemos esperar que el CPU baje a $4.50 tan pronto el volumen de producción alcance un nivel de 1,000 unidades.

 

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Proyecciones a corto plazo de la economía de Estados Unidos

 

La Encuesta de Pronosticadores Profesionales que desarrolla desde junio de 1990 el Banco de la Reserva de Filadelfia era realizada antes por la Asociación Estadística de Estados Unidos y el Negociado Nacional de Investigación Económica. Se trata de una encuesta trimestral de alto prestigio cuyos resultados influyen significativamente en el mercado de valores y en las expectativas de los hombres de negocios de Estados Unidos.

En el ejercicio de proyección correspondiente al cuarto trimestre de 1997, cuyos resultados fueron dados a la publicidad el 24 de noviembre, se estimó que el producto bruto interno (PBI) real creció 2.7% en el cuarto trimestre, lo que implicaría un alza de 3.7% para el año natural 1997 como un todo. El crecimiento del PBI real desacelerará durante los próximos cuatro trimestres, de 2.5% en el presente trimestre (primero de 1998) a 2.2% en el cuarto trimestre. Así, se espera que el alza de PBI real en 1998 sea del orden del 2.6%.

Se anticipa que la tasa de desempleo crezca apenas en una décima de punto porcentual durante el presente año natural (de 4.8% en el primer trimestre a 4.9% en el cuarto trimestre), mientras que la inflación al nivel del consumidor avanzará de 2.5% a 2.6% en igual periodo.

En lo que respecta al Índice de Producción Industrial, se pronostica que éste crecerá de 122.8 en el cuarto trimestre de 1997 a 126.0 en el cuarto trimestre de 1998, un alza de 2.6%, que sería ligeramente más alta que la anticipada para el PBI real (2.3%) en igual periodo.                                                 

La probabilidad promedio que los participantes de la encuesta le asignan al evento de  que haya un descenso en el PBI real en el año natural 1998 es muy baja, pero aumenta de 10% en el presente trimestre a 19 % en el cuarto trimestre.

En suma, esta encuesta anticipa que durante el año natural 1998 la economía de Estados Unidos seguirá avanzando a una tasa moderada (si se toma en cuenta que el avance promedio a largo plazo es del orden del 3.0%), en un contexto de inflación controlada y desempleo relativamente bajo.

A todas luces, se trata de un escenario en que no será necesaria una acción restrictiva de la Reserva Federal para prevenir la aceleración del proceso inflacionario.

 

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Schumpeter y su teoría del desarrollo del capitalismo

 

Tal vez una de las mayores contradicciones en la historia del pensamiento económico—disciplina que los departamentos de Economía de Estados Unidos y Puerto Rico han cometido el grave error de  colocar en un segundo plano (se considera una electiva) cuando no la han abandonado del todo--  es que los dos expositores más destacados del campo—Carlos Marx y Joseph Schumpeter—son precisamente los pensadores que menos reconocimiento reciben de parte del pensamiento económico dominante en los países avanzados.  En efecto, lo que se conoce como la síntesis postkeynesiana, es decir, el pensamiento económico que, en mayor o menor grado, parte de Marshall y Keynes y constituye la interpretación teórica principal de (y genera la investigación empírica más activa en torno al) capitalismo tardío o postcapitalismo,[12] se caracteriza por la debilidad de su perspectiva histórica, no sólo en cuanto a la evolución  de la economía, sino también en lo que atañe a la historia del análisis económico como tal. 

Más contradictorio aún es el hecho de que tanto Marx como Schumpeter hayan sido los máximos intérpretes de la evolución histórica del capitalismo clásico y del paso de éste al capitalismo industrial.

En el caso de Schumpeter, se puede señalar que su pensamiento fue esencialmente un análisis del desarrollo y transformación del capitalismo en su fase industrial. Su teoría se centró en  el sugestivo y paradójico concepto de la destrucción creativa, que lo llevó a la insólita conclusión de que la propia creatividad y el éxito del capitalismo habrían de causar su desvanecimiento. [13]

Según Schumpeter, la creatividad del capitalismo se demuestra a plenitud en el papel que éste jugó en la aceleración de la industrialización y el desarrollo económico a escala planetaria. De acuerdo con Schumpeter, el desarrollo económico consiste en innovaciones revolucionarias en los recursos y la tecnología de producción, comandadas por empresarios atrevidos y arriesgados y financiadas por banqueros de no menor visión y audacia.

Contrario a Marx[14], Schumpeter creía que éxito en el pasado del capitalismo no estaba opacado por la inestabilidad económica, las tendencias hacia la concentración monopolística y la desigualdad creciente. Antes bien, Schumpeter interpretó el desarrollo capitalista como un proceso cíclico, definido por la introducción y absorción de innovaciones. Los periodos de auge económico son inducidos por innovaciones que, cuando agotan su potencial, dan paso a periodos de recesión que son interrumpidos por nuevas innovaciones en el uso de los recursos, en las técnicas de producción y en la naturaleza y alcance de los productos.

Para Schumpeter, tanto los monopolios como los oligopolios son de duración temporera, no estructuras inamovibles, que son barridas por la perpetua ola de la destrucción creativa: nuevos productos y procesos, cambios en la fuentes de abastecimiento de materia prima, transformaciones súbitas del mercado. Para él, la competencia a base de la innovación es más importante que la competencia a base del precio.

La desigualdad que tanto preocupaba a Marx ( hasta al punto de verla, junto a las crisis periódicas cada vez mayores, como la causa de la destrucción del capitalismo) Schumpeter la veía como el precio que la sociedad capitalista debe pagar por la creatividad y visión dinámica de los empresarios innovadores. En más de una ocasión, Schumpeter alude al abaratamiento de productos (a base de las economías de escala) que induce la producción monopolística en algunos contextos, algo que no se podría lograr en mercados competitivos.

No obstante, a pesar de su defensa aparentemente a ultranza del capitalismo, Schumpeter concluyó en su gran obra Capitalism, Socialism and Democracy que el capitalismo no podía sobrevivir. El propio proceso de creatividad económica estaba abocado a destruir las bases institucionales e ideológicas del capitalismo, es decir, lo que Marx llamó la superestructura del sistema.

Schumpeter aludió a varios procesos cuya acción simultánea habría de debilitar el sistema capitalista: la obsolencia de la función empresarial (el desplazamiento de los empresarios por burócratas corporativos con menor capacidad para la innovación), la destrucción de la estructura protectora que ofrecían las clases e instituciones  dirigentes pre-capitalistas (la aristocracia, que manejada con estilo los asuntos del estado), la destrucción del marco institucional de los mercados libres (debido al incremento en la reglamentación y la forja de un marco legal que propendía a estrangular las iniciativas empresariales) y, finalmente, la creciente hostilidad de la clase trabajadora unionada y del estado, que formarían una tenaza que habría de cohibir el desarrollo de los magnates industriales, dando paso al algún tipo de sistema económico dirigido.

 

Schumpeter predijo que el sucesor del capitalismo sería, en esencia, una variedad de socialismo, en el cual el estado habría de jugar un papel decisivo tanto en el manejo de la política macroeconómica como en la dirección y administración del proceso productivo en general.

Después de la batalla todos somos generales. Nos percatamos ahora de cuán desatinados fueron algunas de las predicciones del gran economista austriaco, pero cuando examinamos con cuidado algunas de las orientaciones de la sociedad postindustrial a escala global vemos como se asoman algunos de los temas fundamentales de Schumpeter: el resurgir del neoliberalismo como reacción ante la regulación excesiva del estado; el derrumbe de los controles oligopolistas en los países industrializados de Occidente debido a avance de la competencia de las empresas globales; la continua e incesante revolución en la tecnología de producción, en los productos de consumo, en los materiales de producción, en los sistemas de gerencia, en suma, en la totalidad del orden económico.

No sería extraño que aumente en años venideros el interés por la obra de Schumpeter a medida que el pensamiento económico dominante falla en explicar los elementos dinámicos de las economías de mercado en la fase de globalización de los productos, los procesos y los sistemas de innovación tecnológica. 

 

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Estrategias para obtener apoyo en la gestión cultural*

 

A Edwin Reyes, excelente poeta e incansable promotor de la cultura puertorriqueña.

A pesar de que la producción y el consumo de la cultura han sido elementos centrales de la actividad humana desde tiempos inmemoriales, solo recientemente los economistas han desarrollado trabajos teóricos  y/o de investigación serios y sistemáticos en un campo que ha sido denominado la economía de la cultura.

Cabe destacar dos aportaciones fundamentales que iniciaron esa disciplina. En  1959, el famoso economista norteamericano John Kenneth Galbraith, en un ensayo que apareció en el libro The Liberal Hour (1960), analizó la situación económica del artista y el potencial del buen diseño para promover las exportaciones de los productos manufacturados en Estados Unidos. Un poco después, en 1963, el destacado economista inglés Lionel Robbins estudió el papel del estado en el apoyo de las artes y en el financiamiento de museos y galerías.

Más recientemente, William J. Baumol y William Bowden, en un libro titulado Performing Arts-The Economic Dilemma , publicado en 1966, sometieron a una rama de la actividad cultural a un riguroso escrutinio teórico y empírico y mostraron la medida en que la disciplina económica puede iluminar el estudio de la gestión cultural.

Desde entonces la literatura de la economía de la cultura ha crecido vertiginosamente, al punto que ya hay revistas especializadas en el campo y abundantes tesis de maestría y doctorado que discuten las múltiples fases del tema.

Una de las preocupaciones básicas de los economistas que han incursionado en este relativamente nuevo y fascinante campo ha sido la política pública respecto a la cultura , es decir, el intento de definir la justificación filosófica y los principios guías para el apoyo gubernamental a las artes y a la gestión cultural en su sentido más amplio.

En todos los países del mundo, en mayor o menor grado, los gobiernos apoyan la gestión cultural mediante una gran variedad de instrumentos de política pública, lo que incluye: subsidios a compañías (teatrales, musicales , literarias, etc. ) e individuos ; la provisión directa de bienes y servicios artísticos por vía de empresas de propiedad estatal; concesiones o créditos contributivos a individuos y corporaciones que hacen donaciones a los gestores de la cultura ; exenciones contributivas a artistas y organizaciones culturales; medidas de protección del mercado de producción cultural local, tales como exigencias de contenido local (contratación de artistas residentes en el país) en los espectáculos musicales y teatrales; apoyo a instituciones que se dedican a la educación artística ; y legislación que se vincula con la protección de los intereses económicos de los gestores de la cultura.

Si bien la enumeración anterior parece formidable a primera vista , la realidad es que en casi todos los países de estructura capitalista , donde predomina la producción privada y la propiedad privada de los medios de producción, la proporción del gasto público que se dedica a la promoción de la cultura es baja con respecto al total de los gastos públicos y mucho menor cuando se compara con el  nivel del producto bruto doméstico.

Se calcula que en Estados Unidos las artes (teatro , música, opera, danza, artes visuales, artesanía , literatura , artes populares y comunales) dan cuenta de poco menos del uno por ciento del producto bruto doméstico, sólo emplean a un poco más del uno por ciento de la fuerza trabajadora y reciben cerca de medio punto porcentual del gasto público.

Así, el producto bruto de la gestión cultural en Estados Unidos, definida en forma algo limitada, montaría a cerca de $46.2 billones , y el número de personas que trabajan en la misma llegaría al nivel de 1.5 millones.

En el caso de Puerto Rico, según el Censo de Población de 1990, hay un total de 6,992  personas que identificaron como su principal fuente de ingreso alguna forma de gestión cultural , lo que va desde autores, músicos y bailarines hasta pintores, escultores y artesanos , que vendría a ser el 0.6 por ciento total de 1,174,676 personas cuya ocupación fue clasificada por dicho censo.

Desafortunadamente, no se dispone de datos respecto al valor económico de la producción cultural en la Isla , pero si fuera igual a la participación de los artistas en la fuerza trabajadora, sería del orden de $140 a $150 millones.

Si la definición se amplía un poco y se incluye lo que se conoce como las industrias o negocios culturales ( el cine , la radio, y la televisión y las casas publicadoras) el valor del producto doméstico de la producción cultural en Estados Unidos llegaría a ser no menos de $128 billones a precios de 1987 o el 2.5 por ciento del producto bruto doméstico real en el año natural 1993.

Si tal proporción rigiera también en la Isla, el valor económico de nuestra producción cultural podría estar en el recorrido de $500 a $600 millones, a precios corrientes, un poco menos que el valor del ingreso bruto agrícola.

Tal vez una buena medida del potencial de expansión que tiene la producción cultural en la Isla es el hecho que el renglón de gastos en recreación, que es parte de los gastos de consumo personal agregados, montó en el año fiscal 1994 a $2,271.9  millones, el 8.9 por ciento del total de gastos de consumo. En la medida en que la participación de los productos culturales en dicho total vaya en incremento no sólo se mejora la dimensión cultural del país, sino que se crean efectos multiplicadores que generan incentivos para la expansión futura de la gestión cultural en general.

A la luz de las anteriores consideraciones, podemos bosquejar algunas estrategias para obtener apoyo a la gestión cultural :

·         Reforzando la idea de que es apropiado y necesario que el gobierno fortalezca la vida cultural del país. Existe amplia evidencia de que los votantes apoyan la participación del gobierno en esta área y raras veces se oyen voces que señalen que se trata de una forma de despilfarro de fondos,  como ocurre con otros tipos de gasto público. Tanto los ejecutivos del gobierno como los legisladores son los objetivos primarios de estrategias de persuasión sobre la importancia de sostener y/o incrementar el dinero asignado a programas que apoyan la gestión cultural.

·         En la medida que los recursos lo permitan, es necesario promover estudios de costo-beneficio de los programas que reciben alguna ayuda del gobierno  ( por vía de cualquiera de los instrumentos enumerados arriba ), para darle al sector público la oportunidad de defender tales partidas de gasto en los ejercicios de preparación del presupuesto. En este caso es necesario sumarle a los beneficios económicos explícitos, los beneficios de carácter social o cultural mediante la imputación de valores que reflejen el beneficio real de las actividades culturales, ya que los componentes intangibles de estas actividades exigen que se aprecien desde un ángulo distinto y tomando en cuenta aspectos de carácter predominantemente cualitativo. En el contexto actual, en el cual predomina una justificada (y a veces obsesionante preocupación) por los efectos destructivos del crimen, la gestión cultural se debe considerar como una forma positiva, socialmente integradora, de reducir el oneroso costo económico y social de la actividad delictiva.

·         Otra forma de demostrar la necesidad de apoyo del gobierno a la gestión cultural es analizando lo que en economía se conoce como la falla del mercado, es decir, la incapacidad de que las actividades culturales , en muchos casos inevitablemente orientadas a minorías, logren la viabilidad económica que permita compensar a los artistas y los promotores de las mismas con salarios o ganancias que realmente reflejen el valor o costo de oportunidad del trabajo realizado. En este caso, la ayuda del gobierno se puede concebir como una corrección a la falla del mercado, y por tanto, como una manera de garantizar que una actividad socialmente necesaria se logre desarrollar.

·         En lo que respecta al fortalecimiento del lado de la demanda , la ayuda más estratégica que puede recibir la gestión cultural procede de los colegios y universidades, en los cuales se forjan los valores, actitudes y gustos que van a influir en los patrones de consumo de las personas, es decir, en lo que técnicamente se conoce en economía como el ciclo vital del consumo. En la medida en que las instituciones universitarias desarrollen un balance adecuado entre la cultura técnica y las humanidades, y orienten sus metas hacia la formación integral del estudiante , se acumulan conocimientos y experiencias que inducen a la persona a orientar una proporción mayor de su consumo hacia los productos culturales. Hay ejemplos concretos que se podrían discutir como lo son el firme apoyo que recibe del público el Festival Casals, la alta demanda de la producción gráfica de artistas como Homar y Tufiño y la inmensa popularidad de las novelas de autores latinoamericanos como Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa e Isabel Allende. No menos importante, es la aportación que pueden hacer las universidades a la investigación de los aspectos macro y microeconómicos de las industrias de la cultura. Pienso en la contribución que podrían hacer las escuelas graduadas de Administración de Empresas al desarrollo de técnicas gerenciales  y de mercadeo eficaces que ayuden al fomento de empresas culturales. De igual modo, las tesis de maestría y doctorado de las escuelas de economía y de administración de empresas pueden ser un excelente vehículo para canalizar gran parte de la inversión en conocimiento que es necesaria en el campo de la economía de la cultura.

·         Un derivado de la anterior afirmación es la interesante realidad de que algunas obras de arte pueden tener rendimientos sobre la inversión mayores que las acciones  los bonos y otros instrumentos financieros. La persona que compre una obra de arte podría tener un doble beneficio: la satisfacción intelectual o estética de disfrutar de la posesión y contemplación de la obra y el beneficio económico de un activo que se sube de valor continuamente. Después de todo, el espíritu artístico o intelectual y el lucro no necesariamente están reñidos  y en muchas ocasiones conviven sin contradicción alguna.

·         Es necesario persuadir a las agencias del gobierno que llevan a cabo investigación económica, tales como la  Junta de Planificación , el Departamento del Trabajo y Recursos Humanos y el Departamento de Desarrollo Económico, para que presten más atención a las industrias culturales , es decir, que desarrollen bancos de datos y lleven a cabo encuestas que permitan evaluar con más precisión la aportación de la gestión cultural a la economía.

·         Como medida práctica inmediata, sugiero que se convoque en Puerto Rico a un conjunto de gestores de la cultura con el fin de evaluar las ventajas y desventajas, aciertos y desaciertos de la estructura ( en sus fases pública y privada ) que apoya la gestión cultural en la actualidad y sugerir tácticas y estrategias alternativas para lograr que  el gobierno aumente su apoyo a la cultura y que los actores económicos   (los consumidores , las firmas, las empresas sin fines de lucro ) aumenten la demanda de los productos de la cultura.

·          

En suma, contrario a la percepción generalizada de que los economistas no tienen gran cosa que decir acerca de la gestión cultural,  la conclusión que emerge de la breve descripción que he hecho del campo de acción de la economía de la cultura  es que esta iniciativa intelectual es lo que el gran pensador austriaco Joseph Schumpeter llamaba “un mar sin cartas de navegación¨ es decir, un territorio poco explorado que espera por economistas que estén dispuestos a expandir su perspectiva teórica y sus esfuerzos de análisis e investigación empírica.

Solo me resta reiterar que la lucha por sostener los valores trascendentales del arte , la espiritualidad y la cultura en general es una tendencia mundial tan válida como el afán de aumentar la competitividad industrial o de incrementar la integración global de las economías. Para lograr una sociedad madura y coherente, es necesario reconciliar los intereses económicos, lograr un crecimiento y desarrollo económico sustentables (es decir, compatibles con el ambiente natural y con la base cultural ) y hacer una gerencia apropiada de la creciente complejidad social.

Creo firmemente que la economía de la cultura merece una oportunidad de desarrollo y que a los que se aventuren en este campo les espera un verdadero universo de satisfacciones intelectuales.

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El futuro de la economía global: escenarios pintados con cautela*

Introducción

 

Vamos a dedicar la mañana y la hora del almuerzo de hoy a uno de ejercicios más fascinantes y riesgosos que realiza la humanidad: la predicción del futuro.

Si ominosa es la tarea de pronosticar el futuro, más aún lo es la subtarea de pronosticar el futuro de la economía. Si a eso le añadimos que se trata de la economía de Puerto Rico, salta a la vista que nos hallamos en un territorio minado, de alto riesgo, en el cual la cautela es aconsejable.

Por fortuna, en la división de trabajo que hicimos el Dr. Juan Lara y yo,  a mi me correspondió la tarea aparentemente liviana de ofrecer un panorama general de las perspectivas de la economía global. El Dr. Lara se aventurará en el mar sin cartas de navegación que parece ser el futuro de la economía de Puerto Rico.

Invitación a no abandonar la cautela

 

Antes de entrar al tema que me ocupa, me arriesgo a consumir parte del escaso tiempo de que dispongo a invitarlos a que no abandonen el escepticismo, la cautela, ante los pronósticos—sean de corto, mediano o largo plazo—de los economistas.

Victor Navasky, en un genial artículo que sirvió de epílogo a la edición especial de The New York Times Magazine[15] dedicada al pronóstico de las realidades económicos, sociales, culturales, políticas y tecnológicas que se observarán en el mundo en los próximos cien años,  citó varios pronósticos fallidos que vale la pena recordar.

A mi juicio, los más interesantes de ellos son los siguientes:

·         El famoso economista y econometrista Irving Fisher, dijo en 1929 ¨los precios de las acciones han alcanzado lo que parece ser un nivel permanentemente alto¨. Semanas después estalló la Gran Depresión.

·         Se alega que el mariscal Paul von Hindenburg, Presidente de Alemania, dijo en una ocasión que Hitler era un tipo raro que nunca habría de ser Canciller de Alemania y que a lo más alto que podía aspirar era a ser el Jefe un Departamento de Correos.

·         David Reisman, un distinguido sociólogo de Harvard, declaró en 1967 que si algo iba a permanecer más o menos estático a fines de siglo era el papel de la mujer en la sociedad.

·         Según una leyenda, el Presidente del Banco de Ahorros de Michigan le aconsejó al abogado de Henry Ford que no invirtiera en Ford Motors Company debido a que ¨el caballo vino para quedarse, mientras que el automóvil es solo una novedad, una moda pasajera¨.

 

Habiendo realizado lo que los analistas financieros llaman el ¨due diligence¨ en cuanto a la validez de los pronósticos económicos y no económicos, procedo a delinear y examinar, a grandes rasgos,  el desarrollo futuro de lo que parecen ser las fuerzas que están dando forma a la economía global. Por razones de tiempo y de estrategia analítica, concentró mi atención en aquellas que tienen algún significado para la economía de Puerto Rico y procuro que el escenario analizado sea el más probable, a juzgar por las evidencias que se presentan en la actualidad.

 

·         Crecimiento en la economía global más alto que en el subconjunto de las economías altamente industrializadas

 

Impulsada por los avances económicos en China y otros países asiáticos, por la recuperación de varias economías en desarrollo—Argentina, Brasil Chile—y por el éxito relativo de varios países en transición, la economía global está creciendo a tasas en el recorrido de 5.0-5.5%. En buena medida, los mercados emergentes están creando condiciones que favorecen la expansión de las exportaciones de los países altamente industrializados, que, con Estados Unidos a la cabeza, avanzan hacia una etapa de crecimiento económico firme y sostenido.

·         Expansión no inflacionaria de la economía de Estados Unidos

 

Para estupor de los economistas y sorpresa de los altos oficiales de la Reserva Federal, la economía de Estados Unidos sigue en proceso de expansión sin que se observen señales claras de reactivación de la inflación. Algunos economistas ya han empezado a hablar de un nuevo paradigma, mientras que otros apuntan hacia errores conceptuales y empíricos en el esquema de interpretación neokeynasiano que no permiten apreciar el nuevo cuadro de realidades. Más específicamente: aunque los pronósticos hablan de tasas de crecimientos del PBI real en el recorrido de 2.0%-2.4% en un horizonte de tiempo que va del presente al año 2000, existe la suspicacia de que tales pronósticos podrían fallar en caso de que la Reserva Federal no se vea inducida a usar una política demasiado restrictiva que, debido a un mal cálculo de sus efectos, induzca una recesión. Así, los economistas que afirman que el crecimiento económico se acercará cada vez a la tendencia de largo plazo (3% anual) y la sobrepasará son cada día más numerosos.

·         Reducción a largo plazo de los precios del petróleo

 

Las nuevas tecnologías de exploración y búsqueda de petróleo han llevado a una reducción de los costos de producción de petróleo y han creado la posibilidad de que, si la demanda a nivel mundial entra a una etapa de crecimiento menos acentuado y no se agrava el conflicto político en el Medio Oriente, el precio del barril del petróleo se mantenga por debajo de los $20 e inclusive decline. Conviene recordar que las dos recesiones que ha sufrido la Isla en su historia económica reciente fueron producto de precios del petróleo excesivamente altos que indujeron recesiones en Estados Unidos y a nivel global.

 

·         Recuperación de los mercados financieros de Asia

 

En buena medida, la crisis en los mercados asiáticos más que una señal de debilidad económica es un grave problema causado por el inaudito éxito, el auge económico sin precedentes que se ha observado en la región. Se trata de graves errores que se cometieron en la actividad prestataria y en el manejo de las políticas de estabilización de divisas, pero el fundamento de dichas economías es lo suficientemente fuerte como para que una acción estabilizadora comandada por Estados Unidos y Japón, por vía del Fondo Monetario Internacional, lleve a que los inversionistas recuperen la confianza en el futuro, indudablemente promisor, de las economías asiáticas en general.

·         Reajuste de los salarios reales en Estados Unidos

 

En un artículo que se publicó en el número de Business Week correspondiente a la primera semana de septiembre de este año se discute uno de los temas más importantes pero al mismo tiempo menos reconocidos de la economía de Estados Unidos: los salarios promedio, aún después de un auge económico prolongado, cuando se ajustan por la inflación, permanecen por debajo del máximo que alcanzaron en 1973. De ahí que los ingresos familiares, ajustados por inflación, sólo han recuperado la mitad de las pérdidas que tuvieron en la recesión de 1989. Dados la fortaleza de la expansión económica y el concomitante aumento en la demanda de mano de obra, junto con el alza en el salario mínimo, cabe esperar que los recientes avances en el salario real se conviertan en una tendencia dominante. En Puerto Rico, debemos estar apercibidos de que en Estados Unidos habrá un reajuste hacia arriba de la compensación a los empleados, lo que tarde o temprano ejercerá una influencia significativa sobre la estructura salarial de la Isla. Si queremos retener a nuestros recursos humanos altamente diestros, tendremos que movernos en esa misma dirección

·         Creciente necesidad de desarrollar políticas de coordinación macroeconómica a nivel mundial

 

Si algo quedó en claro en la Vigesimotercera Cumbre Anual de los principales países industrializados que se celebró a mediados de este año es la efectividad que han tenido las políticas de coordinación macroeconómica, al menos entre los países que participaron en dicha actividad. Reducciones en los déficits presupuestarios gubernamentales, bajas tasas de interés, progreso en la lucha contra el desempleo, y crecimiento moderado pero firme son han convertido, en mayor o menor, en características comunes en el grupo de países altamente industrializados. En buena medida, el rigor que se sufre en la Isla como consecuencia del imperativo que tiene Estados Unidos de cumplir con estos acuerdos de carácter mundial—reducción en los programas de bienestar social, presión para aumentar los recaudos federales (una de cuyas víctimas fue nada menos que la Sección 936) --hay que entenderlo a la luz de una óptica que trasciende los interés macroeconómicos de Estados Unidos y que tiene efectos favorables como el mantenimiento de tasas de interés relativamente bajas. No hay la menor duda de que la fortaleza de la actividad de construcción en Puerto Rico se debe, en gran medida, al bajo costo de los fondos, a bajas tasas de interés comercial e hipotecarias, que le provee una excelente oportunidad al gobierno para desarrollar aceleradamente su programa de infraestructura, hacen viables los proyectos de expansión de la capacidad productiva de las empresas privadas y mantienen a un nivel alto al demanda de viviendas.

·         Culminación del proceso de integración económica y monetaria en Europa

 

Finalmente, no debemos olvidar que el sueño de Jean Monet no está muy lejos de realizarse: una Europa integrada desde el punto de vista económico, con una moneda común y un banco central, como preámbulo a una posible unión política en el futuro. No importa cuán intensos sean los conflictos de visión y estrategia que se observan en la actualidad, la Unión Europea parece marchar firmemente hacia un futuro en que constituirá no sólo una gigantesca estructura económica que desafié el poder productivo de Estados Unidos, sino también una poderosa maquinaria política que ejercerá un fuerte poder de gravedad en el mundo, del cual ni aún Puerto Rico, a pesar de sus firmes relaciones jurídico-políticas y económicas con Estados Unidos, podrá escapar.

En suma, vivimos en el mundo lo que Pedro Henríquez Ureña, el gran hispanista dominicano, el más grande discípulo de Hostos, llamó días alcióneos, momentos de esplendor tal vez fugaz que todos debemos gozar a plenitud. En vista de que los puertorriqueños, por el momento, no somos fundamentalmente actores sino espectadores en la vorágine de cambios que se suceden en la economía global, nuestra mejor opción, sin duda, es mantenernos alertas, examinar cómo podemos aprovechar las oportunidades y afrontar los retos que se nos presentan como colectividad social y económica. En este sentido, nos podemos preparar para un día en el futuro en que nuestra voz se pueda oír con más fuerza, en que nuestros días alcióneos sean producto de nuestro propio esfuerzo.

 

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Proyecciones de la economía de Estados Unidos: La Encuesta Livingston

         

La Encuesta Livingston es la más antigua de su clase en Estados Unidos. Comenzó en 1946 bajo la dirección del famoso columnista Joseph A. Livingston. Resume los pronósticos de 55 economistas de la industria, la banca, el gobierno y la academia. En la actualidad, es publicada por el Banco de la Reserva Federal de Filadelfia en junio y diciembre.

En la versión de diciembre de 1997 la encuesta pronostica crecimiento continuado en la economía de Estados Unidos. Luego de crecer 3.6% en 1997, se espera que el producto bruto interno real aumente en 2.2 por ciento en 1998. En correspondencia con el avance más lento de la producción total, se observará desaceleración en la inversión de los negocios, la producción manufacturera y la construcción de viviendas, así como un leve aumento en la tasa de desempleo, menor crecimiento en las ganancias corporativas, y muy poco cambio en las tasas de interés. La desaceleración del PBI real ocurrirá gradualmente: 2.9% en el cuarto trimestre de 1997, 2.5% en la primera mitad de 1998 y 1.9% en la segunda mitad de 1998.

Más sencillamente: el crecimiento económico continuará, pero a un paso más lento.

A pesar de que la economía desacelerará en 1998, la inflación aumentará un poco. Se espera que el Índice de Precios al Consumidor crezca en 2.5% en 1998, en comparación con 2.2% en 1997. El Índice de Precios al Productor aumentará en 1.6% en 1998 luego de una sorpresiva y leve declinación en 1997.

El desempleo aumentará lentamente. A medida que la economía desacelere, la tasa de desempleo aumentará, alcanzando el nivel de 4.8% en junio y de 4.9% ya para diciembre de este año.

En el Apéndice Estadístico se presenta el cuadro de pronósticos de esta encuesta para el periodo de 1998-1999, tanto de las variables macroeconómicas básicas como de algunos indicadores mensuales, las tasas de interés y el Índice S&P 500.

LA ENCUESTA LIVINGSTON, DICIEMBRE DE 1997

Promedio anuales de los valores pronosticados

 

INDICADORES

AL NIVEL MACRO

1997

1998

1999

PBI Real

(Billones $, TAEAE)

7191.3

7367.6

7527.5

Inversión Fija No Residencial

(Billones $, TAEAE)

853.0

925.3

974.5

Ganancias Corporativas luego de Impuestos

(Billones $, TAEAE)

479.8

498.9

514.0

 

INDICADORES

A CORTO PLAZO

 

 

 

Índice de Producción Industrial

120.6

124.9

127.9

Inicios de viviendas

(Millones de unidades)

1.464

1.421

1.397

Índice de Precios al Productor

132.0

133.5

135.8

Índice de Precios al Consumidor

160.7

164.4

168.7

Tasa de desempleo (%)

4.9

4.9

5.0

Salario promedio semanal en la manufactura (Dólares)

552.69

575.68

595.1

Ventas al detal (Billones $)

212.5

221.0

229.7

TASAS DE INTERÉS Y PRECIOS DE LAS ACCIONES

JUNIO 1998

DICIEMBRE

1998

DICIEMBRE

1999

Tasa preferencial (%)

8.6

8.6

8.3

Bono del Tesoro a 30 años (%)

 

6.3

6.3

6.2

 

Nota del Tesoro a 3 meses (%)

5.3

5.3

5.1

Indice S& P 500

982.5

993.8

1027.5

 

TAEAE: Tasa anual equivalente ajustada por estacionalidad.

 

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La teoría de los mercados contestables

 

La teoría macroeconómica suele evolucionar muy lentamente, por lo cual a nadie le debe sorprender que la teoría de los mercados contestables, desarrollada a principios de la década de los 80 por W.J. Baumol, J.C. Panzer y R.D. Willig, se considere un avance reciente.[16]

Basándose en trabajos previos que señalaron que las barreras a la entrada son elementos críticos que influyen sobre la fijación de precios en las empresas, estos investigadores definieron un mercado contestable como aquel al cual puede entrar una firma sin necesidad de incurrir en costos significativos. Este potencial para la entrada de nuevos competidores impide que las firmas existentes en el mercado generen ganancias superiores a las ganancias normales, ya que si ello ocurre se atraerían nuevas firmas al mercado que competirían con las firmas existentes y llevarían a que los precios cayeran por debajo de los costos.

En este sentido, la competencia pura y la competencia monopolística son mercados contestables, pero también lo son algunos mercados monopolísticos y oligopolísticos.

Si no hay barreras significativas a la entrada pero el tamaño de la planta escogido por las firmas en el mercado es relativamente grande para el mercado, sólo hay cabida para una firma (monopolio natural) o para unas cuantas firmas (oligopolio natural). No obstante, estos mercados monopólicos u oligopolísticos son también contestables, ya que la amenaza de perder o ver reducida su participación en el mercado debido a la entrada de nuevas firma obligará a las firmas existentes a mantener los precios cerca de sus costos promedio.

Surgen pues dos perspectivas antagónicas: la primera es la de las firmas existentes, que tratan de prevenir la entrada de nuevas empresas; la segunda, la de las empresas que aspiran a entrar, que pugnan por superar las barreras que puedan existir en el mercado.

Por lo regular las firmas existentes en el mercado contestable tienden a usar lo que se conoce como el precio límite, es decir, la práctica de fijar un precio por debajo del precio de maximización de ganancias  con miras a desalentar la entrada de nuevas firmas. Para la firma entrante cuyo objetivo es la maximización de ganancias a corto plazo, el precio límite es el precio más alto que se puede fijar sin permitir que la firma entrante logre obtener ganancias normales. Si la firma que aspira a entrar al mercado adopta una visión de largo plazo y está preparada a afrontar pérdidas inicialmente, ya que pronostica ganancias a más largo plazo, el precio límite es el precio más alto que se puede fijar sin permitir que el valor presente de las ganancias esperadas por la firma entrante sean positivas.

En vista de que la estrategia de precio límite puede ser riesgosa para las firmas establecidas, ya que las obliga a incurrir en costos de oportunidad altos, éstas se ven inducidas a recurrir a acciones positivas tales como la innovación tecnológica y a la reducción de costos vía programas de reingeniería, reestructuración o rediseño del proceso de producción, con miras a mantener un margen de ganancia aceptable aun cuando se vean obligadas a disminuir los  precios para disuadir a las firmas entrantes.

Por el contrario, las firmas entrantes no sólo tienen que explorar la posibilidad de desarrollar métodos de gerencia y tecnología de producción que sean más eficientes que los que usan las firmas establecidas, sino que también deben hacer campaña para que el gobierno reduzca la reglamentación excesiva de la industria (que suele favorecer a las firmas establecidas), buscar alianzas con grupos de consumidores y firmas que favorecen que se desmonte el poder monopólico u oligopolio de las firmas establecidas,  utilizar canales no convencionales de mercadeo y desarrollar alianzas estratégicas con firmas extranjeras para lograr contrarrestar las barreras de precio o de competitividad tecnológica que hayan desarrollado las firmas establecidas.

En suma, el mercado contestable implica una compleja batalla de estrategias en la cual la vulnerabilidad de las firmas existentes en el mercado contestable, que se debe a la ausencia de barreras significativas a la entrada de nuevas firmas, se traduce en beneficios para los consumidores (precios más bajos), aun cuando haya cierto grado de concentración en el mercado, ya que el reto de los firmas entrantes obliga a que los precios se mantengan competitivos, es decir, muy cercanos a los costos de producción promedio que afrontan las empresas.  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El espectro de la deflación: ¿impresión pasajera o seria amenaza estructural?

 

Un espectro recorre los mercados financieros y bursátiles de Estados Unidos: el espectro de la deflación. Todos los poderes del país comienzan a forjar una alianza para hacer un exorcismo de este espectro.

Parodiamos por supuesto el famoso primer párrafo del hoy casi olvidado Manifiesto del Partido Comunista, la pieza maestra que Carlos Marx y Federico Engels publicaron en Londres en 1848.

Examinemos al menos tres expresiones en torno a este tema que demuestran cuán importante es éste para el futuro de la economía de Estados Unidos.

En primer lugar, un comentario que hizo Alan Greenspan, Presidente de la Reserva Federal, en la Asamblea Anual de la Asociación de Economistas de Estados Unidos, que se celebró a principios de este año en Chicago. Greenspan trajo a la primera línea de discusión este tema, que para la mayoría de los observadores parece una reliquia del pasado.

Aunque Greenspan no señaló en forma directa que la deflación es un riesgo a corto plazo para la economía, advirtió que ¨ tanto la inflación acelerada o variable como la deflación pueden llevar a un estado de miedo e incertidumbre que se asocia con aumentos significativos en los premios por el riesgo e insuficiencias en la actividad económica.  Ante todo,  expresó preocupación por las consecuencias de reducciones rápidas y súbitas en los precios de los activos—especialmente de las acciones y de los bienes raíces—que podrían ser altamente perjudiciales para la economía en general.

En lo esencial, Greenspan se limitó a hacer un llamado a la reflexión con respecto al sentido y alcance de la deflación, pero el simple hecho de que él es un oficial de tan alto nivel, reconocido como uno de los más profundos conocedores de la realidad económica y financiera de Estados Unidos, elevó la discusión sobre las señales de deflación que se observan en Estados Unidos a la categoría de asunto nacional de gran importancia estratégica.

En segundo lugar, la revista Business Week, en su edición del 19 de enero de 1998, publicó un artículo bajo el título de ¨ The Zero-Inflation Economy ¨ en el cual se celebra la buena noticia que es la inflación baja, pero se identifican los riesgos de la deflación, especialmente cuando es de la variedad de la cual habla Greenspan (bajas en los precios de los activos tales como las acciones y los bienes raíces).

El artículo de BW indica que las compañías que más riesgo corren en un periodo deflacionario son las que producen mercancías básicas

(¨commodities¨), particularmente las compañías petroleras. De igual modo se señala que las reducciones en precio ya han hecho mella en los productores de acero, cobre y algodón En cambio, la baja en los precios del acero ha beneficiado a la industria automovilística, mientras que la industria textil ha aprovechado la oportunidad que le brinda la reducción en los precios del algodón.

Para los consumidores, apunta BW, la situación no puede ser más halagadora ya están bajando los precios de una gran variedad de artículos, desde automóviles hasta computadoras y en algunos renglones, como las bebidas refrescantes, hay una verdadera guerra de precios entre los suplidores. La reducción de precios se hace patente también en la provisión de servicios de toda índole.

En tercer lugar, Paul Krugman, en un artículo titulado ¨Don´t Worry About Inflation?¨, que se publicó en la revista Fortune (2 de febrero del 1998) aborda el tema con su característico sarcasmo. Para él, la preocupación por la deflación es exagerada y se basa en situaciones temporeras producidas esencialmente por el alza en el valor del dólar y por la crisis financiera asiática. Ante todo, señala Krugman, lo menos que nos debe preocupar es la deflación ya que combatir la misma sólo requiere un mínimo esfuerzo, que se reduce a alzas selectivas en la oferta monetaria para estimular la demanda y ejercer presión sobre la estructura de precios de los bienes y servicios.

La respuesta a la pregunta  que da pie a esta digresión-- ¿Es la deflación sólo una impresión pasajera o se trata en realidad de una seria amenaza estructural?-- parece estar en un terreno intermedio entre las vagas pero  graves insinuaciones de Greenspan (que son complementadas con diversos hallazgos fácticos de BW) y la actitud liviana y juguetona de Krugman.

La experiencia histórica parece favorecer la tesis de que la deflación es un fenómeno pasajero, pero la trayectoria desacelerada de los índices de inflación, en medio de un avance moderado pero firme y prolongado de la actividad económica, y las caídas de los precios de una gran variedad de bienes y servicios, comienzan a acumularse como evidencias de que tal vez nos hallamos en una nueva era en que la preocupación por la inflación dará paso a la vigilancia de la deflación.

Sólo el transcurso del tiempo y la evaluación de las acciones estratégicas de la Reserva Federal en el manejo la  política monetaria—que en su momento podría estar orientada a combatir los efectos nocivos de la deflación—podrán determinar si la deflación es un espectro  aterrador que hay que conjurar a como de lugar o una inocua impresión pasajera que puede despejarse con una manipulación simple de la oferta monetaria.

           

             

 

 

 

Cuba: La economía bifurcada*

 

Daría todas las especulaciones de los marxistas modernos sobre la dialéctica, el lenguaje, la estructura o la praxis entre los lacandones, por un análisis concreto de las relaciones sociales de producción en la Unión Soviética o en China.

...Octavio Paz, Corriente Alterna,

1967

Raras veces tenemos la oportunidad de leer un análisis objetivo, basado en información de primera mano y con explicaciones válidas desde el punto de vista científico sobre la realidad económica de Cuba.

Desde nuestra perspectiva,  algo que parecía ser un conjunto vacío lo  vino a llenar un artículo, traducido del inglés,  que publicó en la Revista de la Cepal (Diciembre de 1995) el profesor Archibald R.M. Ritter, del Departamento de Ciencias Económicas y de la Escuela de Estudios Internacionales, de la Universidad de Carleton, ubicada en Ottawa, Canadá.

El artículo se titula “La dualidad del tipo de cambio en la economía cubana de los noventa”. Este título sugiere  que habremos de enfrentarnos a un complicado e inexpugnable ensayo sobre teoría monetaria aplicada  al contexto de la economía cubana.

Todo lo contrario: se trata de un trabajo, que sin sacrificar rigor, es sumamente claro y sencillo. De hecho, es tan rico en contenido y tiene tal grado de densidad analítica que lo mejor sería imprimirlo en su totalidad, de manera que cada lector disfrute a plenitud de esta aportación.

No obstante, por razones de espacio, nos vemos obligados a hacer una apretada síntesis del artículo, con la esperanza de que al menos la esencia de la discusión de Ritter sea conocida por los lectores de Tendencias Económicas.

Ritter analiza la principal característica que se ha observado en la economía cubana desde comienzos de la década de los 90: su bifurcación en un sector socialista tradicional regido por el peso cubano, y un sector basado en el dólar  y regido por las reglas del mercado.

Esta división se debe, según el autor, a los siguientes factores:

·         La rápida expansión del turismo, de la participación extranjera en empresas mixtas y de las sociedades anónimas.

·         Las políticas macroeconómicas implantadas con anterioridad a 1994, que produjeron un enorme déficit fiscal, un alza acentuada de la oferta monetaria, una aceleración de los precios determinados por el mercado y, en consecuencia, una drástica pérdida de valor de los antiguos pesos cubanos con respecto al dólar en los mercados paralelos (a pesar de que la tasa oficial de cambio se mantuvo constante).

·         La política cambiaria y la política comercial del gobierno cubano dieron paso a una acentuada discriminación en lo que atañe al acceso a las importaciones que redundo en beneficio del sector orientado a la economía internacional, en particular de las sociedades anónimas.

·         El aflojamiento,  la falta de confianza y la contracción de la economía socialista tradicional.

A juicio de Ritter, la bifurcación señalada influye notablemente en el desempeño de la economía cubana y de la sociedad en general.

A grandes rasgos, los impactos que discute el autor son los siguientes:

·         Ha causado una redistribución del ingreso: debido al elevado valor del dólar en los mercados paralelos, las personas con acceso a dólares logran ingresos más altos que los de los integrantes de la economía socialista tradicional que ganan en pesos.

·         La diferencia en remuneración atrae poderosamente los recursos, sobre todo los recursos humanos, al sector orientado a la economía internacional, sin que se pueda argüir que los ingresos que derivan los que tienen la capacidad de ganar dólares corresponde al valor real (o productividad) de su aportación a la estructura económica o social.

·         Tal brecha propicia una búsqueda generalizada de lucro, puesto que se puede ganar mucho dinero mediante la intermediación: la venta en un sector de la economía de bienes y servicios adquiridos en el otro, aprovechando la diferencia entre los precios fijos y los determinados por la acción del mercado, por una parte, y entre el tipo de cambio oficial y el cambio en el mercado paralelo, por otra.

 

En respuesta a los crecientes problemas que ha generado la bifurcación (entre ellos la exacerbación de conductas sociales negativas), a partir de 1993 las autoridades cubanas adoptaron varias políticas públicas con el propósito de mitigar  el problema:

·         La legalización de las actividades independientes y la apertura de mercados de productos agrícolas, industriales, artesanales y de servicios, han fortalecido la economía de mercado, parcialmente vinculada al sector orientado a la economía internacional.

·         A partir de 1994 la política fiscal ha contribuido a desacelerar la bifurcación. Algunas medidas adoptadas son la reducción de los subsidios a las empresas, alza de los precios en la tiendas que operan con dólares, cobro de impuestos a los trabajadores por cuenta propia y cobro de impuestos a ciudadanos que ganan en divisas.

Ahora bien, según Ritter, para reunificar la economía  habría que llevar a cabo profundas reformas institucionales y cambios significativos en la política económica.

 

 

Algunas de  las medidas que sugiere el autor son las siguientes:

·         Seguir liberalizando la pequeña y mediana empresa.

·         Legalizar el mercado de la vivienda, continuar el desarrollo de las empresas cooperativas, y privatizar pequeñas y medianas empresas, especialmente en la prestación de servicios y en el comercio al detal.

 

De esta manera, según Ritter, se podría ampliar la economía de mercado y se generarían impactos macroeconómicos positivos, que contribuirían a la reducción del tipo de cambio en el mercado negro y a la creación gradual de una estructura más adecuada de incentivos económicos.

Sin embargo, señala Ritter, lo  más importante es mantener la política macroeconómica  vigente, que aspira a reducir el déficit fiscal y controlar la oferta monetaria, unida a las políticas cambiaria y comercial encaminadas a hacer uniformes los tipos de cambio  vigentes en el mercado negro y el oficial. De igual modo, habría que desregular los precios y transformar el sistema de bienestar social, que en la actualidad otorga subsidios a toda la población, mediante la regulación de los precios de los productos racionados. Así, se podría generar un sistema de complementación del ingreso de las personas realmente necesitadas.

Las anteriores medidas estarían orientadas a aumentar y diversificar la producción destinada al mercado interno y a la exportación, de manera que la recuperación económica del país sea sostenible en el futuro.  

Como bien indica Ritter, la tarea de recuperación económica que afronta el gobierno cubano es de proporciones gigantescas, dado que la situación actual se caracteriza por un extremo deterioro de la infraestructura y de la base de capital—instalaciones y maquinaria y equipo- del sector industrial, del sector agrícola,  y de la economía en general.

En resumen, Ritter traza un cuadro realista, sumamente descriptivo de la coyuntura actual de la economía cubana, y apunta a soluciones que parecen compatibles con la necesidad de que Cuba, no importa cuál sea el futuro de su sistema político y económico,  logre alcanzar una posición competitiva en la economía global.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La economía de Puerto Rico en la primera mitad del año fiscal 1998

 

 

Durante la primera mitad del año fiscal 1998 (julio a diciembre de 1997), a juzgar por la conducta de los principales indicadores mensuales, examinados uno a uno, la economía Puerto Rico mostró señales mixtas, cuyo balance neto sugiere que ésta se halla en transición hacia una fase de crecimiento menos acentuado.

Con respecto a los primeros seis meses del año fiscal precedente (1997) se observaron los siguientes cambios en el periodo bajo análisis:

·         El empleo total, medido por la Encuesta de Viviendas, que ascendió a 1,130,500,  aumentó  en 0.7%, mientras que el desempleo total, que ascendió a 179,500, aumentó en 8.0%. La  tasa de participación subió de 47.9% a 48.2.%, lo que unido al lento avance del empleo, indujo un alza en la  tasa de desempleo de 12.9.% a 13.7%.

·         El empleo asalariado no agrícola, medido por la Encuesta de Establecimientos, disminuyó en 2.4%, una pérdida neta de 23,100 empleos. Se registraron bajas  en empleo en los sectores de manufactura (2.8%), gobierno (5.9%), servicios (1.3%) y transportación, comunicaciones y utilidades públicas (5.0%). En cambio, hubo alzas en  construcción (2.6%), finanzas, seguros y bienes raíces ( 1.8%) y en comercio (0.8%). 

·         El empleo manufacturero, medido por la Encuesta de Establecimientos, disminuyó en 2.8%, una pérdida neta de 4,200 empleos. Tuvo un promedio de 148,200, en comparación con 152,400 en el año fiscal anterior.  El empleo de las industrias de bienes duraderos disminuyó  en 0.8%, mientras que la baja del empleo de las industrias de bienes no duraderos fue más acentuada: 4.1%. En términos absolutos, las primeras tuvieron una reducción neta de 500 empleos, mientras que las segundas tuvieron una pérdida neta de 3,800 empleos.

·         El registro total en hoteles de turismo aumentó en 6.8%, impulsado básicamente por un incremento de 16.4% en el registro de no residentes. De igual modo, el registro en hoteles de turismo aumentó en 7.9%, debido esencialmente a un alza de 17.9% en el registro de no residentes. La tasa de ocupación en hoteles de turismo disminuyó en 1.9 puntos porcentuales (de 69.8% a 67.9%).

·         El consumo de energía eléctrica aumentó en 9.1%, lo que incluyó un alza de 5.6% en el consumo del sector industrial.

·         Los indicadores de la construcción crecieron en forma acentuada. Por un lado, la producción de cemento aumentó en 11.7% y las ventas de cemento avanzaron a una tasa de 9.5%, y por otro lado,  el número permisos de construcción--, creció en 9.6%, si bien hubo una baja de 2.4% en el valor de éstos.

·         Durante los primeros cinco meses del año fiscal 1998, las exportaciones aumentaron en 36.3%, mientras que las importaciones crecieron a un ritmo mucho menos acelerado: 11.7%. En particular, las exportaciones a Estados Unidos crecieron en 39.1%.

·         Los ingresos netos del Fondo General aumentaron en 5.7%, al alcanzar un nivel de $2,551.7 millones.

·         La expansión de la producción económica estuvo acompañada por una ligera aceleración de los precios al consumidor, que crecieron en 5.8%, en comparación con 5.4% en el año anterior. El componente que más avance inflacionario mostró fue el de alimentos y bebidas (11.7%).

 

En suma, a mediados el AF 1998, a juzgar por los cambios en los principales indicadores económicos mensuales, la economía de Puerto Rico se hallaba en expansión, aunque ya se empezaban a observar cierto grado de debilidad en el mercado laboral, especialmente en el empleo del sector manufacturero. Es muy prematuro atribuir esta reciente tendencia de la manufactura a la pérdida de la Sección 936 y/o al poco progreso que se ha logrado en el mejoramiento de la Sección 30A, dos factores que tiene el efecto de reducir las expectativas de ganancia de las operaciones manufactureras en la Isla, pero en cualquier análisis que se haga al respecto estos factores son sin duda los primeros que habría que tomar en cuenta.

 

§§§

 

El debate sobre NAIRU, la tasa de desempleo que no acelera la inflación

 

NAIRU no es nombre de una princesa del antiguo Egipto ni mucho menos de un nuevo modelo de automóvil japonés, sino las siglas en inglés de uno de los conceptos más debatidos y, al mismo tiempo, más elusivos y misteriosos de la macroeconomía contemporánea.

Lo que se conoce como la tasa de desempleo que no acelera la inflación( ¨non- accelerating inflation rate of unemployment¨ o NAIRU) no es otra cosa que lo que Milton Friedman llamó la tasa natural de desempleo: la tasa de desempleo que sería necesario existiera en el mercado de empleo para que la inflación se mantuviera constante.

En el caso particular de Estados Unidos el asunto se reduce a la contestación a la siguiente pregunta: ¿ puede la economía crecer más de 2.5% al año y la tasa de desempleo moverse por debajo del umbral del 5% sin causar un incremento en la inflación?.

Esta pregunta se ha convertido en uno de los asuntos más polémicos en los círculos de economistas de Estados Unidos.

Hasta hace poco la tesis que predominaba era que el crecimiento potencial a largo plazo de la economía de Estados Unidos es cerca de 2.5% al año y que la tasa natural de desempleo se mueve en el recorrido de 5.5-6.0%. Si la tasa de desempleo observada cae por debajo de la tasa de desempleo natural y el crecimiento del producto bruto interno (PBI) real crece por encima de su potencial a largo plazo, la inflación comienza a crecer a medida que surgen cuellos de botella en la producción, aumenta la presión sobre la capacidad productiva y se incrementa la demanda de mano de obra. Esto se traduce en alzas en los costos de producción, las tasa de interés, los salarios y, a la larga, en los índices de precios tanto al nivel de los productores como de los consumidores.      

De acuerdo con esa tesis, la inflación debió haberse acelerado a partir de mediados de 1996, cuando la tasa de desempleo se colocó por debajo del umbral del 5.5% y ha seguido declinando gradualmente, pero la realidad es que desde entonces la inflación ha mostrado más bien un patrón desacelerativo, según se observa en la siguiente tabla:

 

 

INFLACIÓN Y TASA DE DESEMPLEO

EUA: II T 96 A IV T 97

 

Periodo

IPC

(año a año)

%

Tasa de desempleo promedio,

%

II T 96       

2.8

5.4

III T 96

3.3

5.3

IV T 96

3.2

5.3

IT 97

5.7

5.2

IIT 97

2.4

4.8

III T 97

1.9

4.9

IV T 97

1.9

4.7

 

Examinemos brevemente algunas de las explicaciones que han ofrecido  prominentes economistas norteamericanos a esta aparente contradicción entre la teoría o paradigma dominante y la realidad histórica:

Robert Gordon, autor de uno de los más apreciados textos de Macroeconomía que existen en la actualidad, señala que la reciente reducción de la inflación se debe a lo que él llama una ¨sacudida positiva del lado de la oferta¨ producida por dos fuerzas básicas: una marcada desaceleración de los precios del cuidado médico y una acelerada disminución de los precios de las computadoras. Estas dos fuerzas han restado casi un punto porcentual a la inflación, lo que ha evitado la aceleración de la misma.[17]

Alan Blinder, profesor de Princeton, piensa que la declinación de la inflación se debe más bien a que los trabajadores están tan traumatizados por las acciones gerenciales de reducción de la mano de obra, reducción del tamaño de la empresa y contratación externa de recursos, así como por el desvanecimiento del poder de la uniones, que no están demandando alzas salariales.[18]

George Akerlof, William Dickens y George Perry llevaron a cabo una investigación econométrica en la cual concluyeron que, en el largo plazo, deja de operar la regla de   intercambio o ¨trade’off ¨ entre la inflación y el desempleo.[19]

Gregory Mankiw alega que durante los últimos dos años, el mercado internacional de divisas ha provisto un beneficio substancial, muy parecido a la baja de los precios del petróleo en el periodo de 1987: el alza del valor del dólar, que ha inducido una presión descendente en los precios de las importaciones y en los bienes producidos al nivel doméstico que compiten con las importaciones. En la medida que los salario responden a los precios al nivel del consumidor, los costos laborales han crecido muy poco.[20]

Robert Eisner propone un replanteamiento del modelo convencional del NAIRU que sugiere que el efecto del desempleo en la inflación es diferente cuando el desempleo es bajo a cuando es alto. Por debajo del NAIRU, las reducciones en el desempleo pueden reducir la inflación[21] y  aún cuando cuando la aumentaran sería en una cantidad mínima, lo que impediría la aceleración permanente de la inflación.[22]

Como ocurrió en la caso de la curva Phillips, la literatura sobre NAIRU ya comienza a alcanzar proporciones ciclópeas y a generar polémicas intelectuales inagotables que sólo la experiencia futura de la economía de Estados Unidos y otros países altamente industrializados podrá resolver.

 

La venta de la Telefónica: realidad y  perspectiva*

 

Introducción

 

Agradezco a los profesores Jaime Bofill, Jaime Benson y Jaime del Valle y a la Asociación de Estudiantes de Economía del Recinto de Río Piedras la gentil invitación que me hacen para discutir con ustedes y con tan distinguido grupo de panelistas lo que sin duda es el asunto de política pública más candente en la actualidad en Puerto Rico.

A mediados de abril de este año, cuando la discusión sobre la venta de la Telefónica aún no había adquirido el perfil de obsesión nacional que tiene ahora, escribí una columna en el periódico El Nuevo Día en la cual señalé que las tres tareas de más alta prioridad que afrontaba el Comité de Privatización del Gobierno eran evaluar la experiencia del anterior intento de venta en 1990, examinar las consecuencias de las nuevas leyes de telecomunicaciones en Puerto Rico y Estados Unidos—que supuestamente abren el mercado a la competencia—y reflexionar sobre el grave daño que le había infligido a la imagen de la Telefónica la crisis de los contratos con la compañía All Systems.           

Mi planteamiento central fue en el sentido de que los grados de riesgo político para el partido de gobierno y de riesgo económico, financiero y ante todo moral para el pueblo de Puerto Rico eran demasiado altos como para acelerar el proceso de venta sin llevar a cabo un ejercicio de reflexión de esa naturaleza.

En primer lugar, señalé en aquella ocasión, la experiencia de 1990 demostró, más allá de toda duda, que la identificación del pueblo de Puerto Rico con los logros de la Compañía Telefónica es mucho más profunda y mucho más intensa de lo que se podría imaginar. No se trata simplemente de una expresión de los intereses laborales de los empleados de la Télefónica o de la solidaridad de la gran mayoría de los empleados del sector público con éstos. Es, más bien, la firme convicción, enraizada en la base del pueblo, de que esta organización es la expresión viva, concreta, de un logro histórico de nuestro país, que contrapesa moralmente gran parte de las supuestas (y a veces reales) ineficiencias  del sector público y demuestra que no es absolutamente necesario que un servicio básico esté en manos de la empresa privada para que sea exitoso. 

De igual modo, apunté que, en mi carácter de Director de la Oficina de Análisis y Estudios Económicos del Banco Gubernamental, me correspondió la responsabilidad de acudir a una gran variedad de foros para explicar los motivos y el alcance del intento de venta de 1990, en cuales pude percibir que el apoyo a la acción de venta era virtualmente inexistente.

Tal experiencia fue para mí tan traumática como la que tuvo San Pablo en el camino de Damasco: me percaté, por un lado, de los enormes logros alcanzados por la gerencia de la Telefónica en el proceso de planificación estratégica y modernización tecnológica del sistema de comunicaciones de la Isla, y por otro lado, pude apreciar  que la administración incumbente no sólo incurrió en fallas graves en el proceso de educación a la comunidad en lo que atañe al concepto de privatización, sino que la propia selección del principal activo a privatizarse para nutrir los fondos para el desarrollo de la educación y de infraestructura lució mecánica y caprichosa[23], carente de fuerza y convicción, y divorciada de la percepción del pueblo en cuanto al papel de la Telefónica en el futuro económico del país.

Finalmente, postulé que el argumento de que hay que vender la Telefónica porque ésta no puede afrontar la competencia que se avecina no sólo es rústico y apresurado, sino que va a contrapelo tanto de la experiencia de ganancias y con el aumento en eficiencia que la Telefónica ha mostrado en años recientes, por lo cual extrapolar la situación vigente al futuro, sin haber analizado con rigor cuán real es el reto de la competencia, era una innecesaria concesión del argumento que no podía ser aceptada como válida hasta tanto se hubiera hecho un estudio a fondo de asunto.

Demás está decirles que mi artículo no ejerció efecto alguno sobre las estrategias del Comité de Privatización, que procedió con su encomienda con más celeridad de lo que yo había pronosticado, pero si tuvo efectos personales negativos para mí, los cuales no quiero discutir en esta instancia ya que, como dicen los maromeros del circo cuando sufren accidentes, son ¨gajes del oficio¨ , riesgos que nos corremos todos aquellos que creemos en algo que dijo la gran pensadora alemana Rosa Luxemburgo hace muchos años: ¨La libertad es para el que piensa distinto¨.

Mi posición actual

 

Como me imagino que le ha ocurrido a todos ustedes, mi interés por la polémica en torno a esta acción privatizadora me ha obligado a mirar con más detenimiento el tema. Las investigaciones que he realizado recientemente me han llevado a afianzar mi convicción de que la venta de la Telefónica no sólo es un error en la coyuntura actual, sino que es una decisión estratégicamente incorrecta cuando se evalúa prospectivamente, ya que priva a la Isla de aprovechar un cúmulo de oportunidades de expansión de servicios en el futuro que beneficiarán significativamente tanto a la Telefónica como a los totalidad de la economía de la Isla. Más aún: luego de pensar más a fondo sobre el valor real de los activos de la Telefónica y del nivel del flujo de ganancias que se puede obtener de los mismos, creo que la venta no se va a concretar debido a que la diferencia o brecha entre el precio que exigirá el Gobierno (si actúa de acuerdo con el potencial real de ingreso futuro) y el precio que estará dispuesto a pagar el postor más alto será tan grande que no podrá ser cerrada a menos que la parte gubernamental ceda hasta el nivel del remate o que la firma interesada en comprar quiera correrse el riesgo de comprar a un precio que se aproxime a su valor real, un negocio que tiene un ¨poison pill¨ inaceptable: la oposición masiva y solidaria de los empleados de la Telefónica y del pueblo de Puerto Rico. En otras palabras, el intento de venta va, pero la compra no se realizará, a menos que los funcionarios del gobierno estén dispuestos a afrontar el grave costo moral que implique vender este activo a un precio que la abrumadora mayoría del país considere ínfimo, para no decir ridículo o que la confianza de alguna empresa interesada en la venta vaya más allá de los límites de lo real.

Las nuevas evidencias

A parte de que considero que la venta de la Telefónica atenta contra una profunda convicción patriótica del pueblo de Puerto Rico, los argumentos que he ido acumulando en mi reflexión me hacen pensar que la racionalidad económica y social guarda una correlación positiva y alta con dicha convicción moral. Me explico:

·         Una encuesta realizada recientemente por el El Nuevo Día reveló que dos terceras partes de los ciudadanos se oponen a la venta de la Telefónica.

·         Desde febrero de 1996, cuando la nueva ley de comunicaciones le dio libertad a las compañías telefónicas locales y de larga distancia a competir abiertamente por la demanda existente, los grandes eventos de industria de telecomunicaciones han sido las fusiones y las adquisiciones, al punto que han aumentado seriamente las preocupaciones sobre el carácter monopolístico de muchas de esas acciones.

·         La exposición de motivos del P. de la C. 927, que autoriza el proceso de negociación de compraventa de los bienes de Autoridad de Teléfonos de Puerto Rico, sólo alude a la apertura del mercado de telecomunicaciones como razón para la venta, no explica en forma clara y explícita los usos que se le dará a ingreso obtenido de ésta, y el cuerpo de la legislación no alude a los derechos adquiridos de los trabajadores (se limita a indicar que el comprador reconocerá las uniones que la fecha de la venta representan a los empleados unionados, y asumirá los convenios colectivos en vigor) ni expresa preocupación alguna por el probable aumento tarifario que sufriremos los actuales clientes de la Telefónica.

·         No se ha hecho una valoración económica de los activos—tanto tangibles como intangibles (incluyendo el potencial de explotación de las franquicias de televisión por cable y las enormes posibilidades de servicio  a usuarios locales e internacionales por vía de Internet) de la Telefónica, la cual podría elevar el valor real de la compañía a nivel no menor de los $6 billones.

Las comparaciones con países de América Latina, muy bien documentadas por el reconocido economista venezolano Alexis Sierralta en una ponencia que presentó en la Legislatura de Puerto Rico[24], demuestran que las  privatizaciones de las empresas telefónicas en la región se dieron en escenarios totalmente opuestos al que tenemos en la Isla: pérdidas significativas, exceso de mano de obra, tecnología rezagada, estancamiento del crecimiento de las líneas de acceso, ausencia de renovación de la infraestructura telefónica y baja capitalización. Ante semejante cuadro, nuestra compañía luce como un modelo de gestión pública a imitar, no como una candidata para la privatización.

Finalmente, me parece sumamente importante un señalamiento que hace el Dr. Ramón J. Cao García en un artículo que aparece en el volumen Estrategias para el Desarrollo, publicado recientemente por la Cámara de Comercio de Puerto Rico[25]: ¨La experiencia indica que es usual que la venta de empresas estatales ocurra a precios subvaluados. Ello explica una pérdida para el patrimonio del estado, así como una redistribución social del ingreso, al beneficiar al comprador inicial¨. Como ya indiqué, me temo que esta observación general es una máxima implacable que operará en Puerto Rico con todo su rigor.

Conclusión

 

En suma, a la luz de las consideraciones anteriores me pronunció en contra de la venta de la Compañía Telefónica, tanto por razones morales como económicas, y me atrevo a pronosticar que, no empece a los enormes esfuerzos de los oficiales del gobierno y del equipo de asesores económicos, legales y financieros proveniente del sector privado que trabaja sin descanso para lograr esta privatización, todo este afán desembocará en un fracaso similar al que se observó a principios de esta década. No creo que haya una persona  que en las condiciones que imperan en este momento en Puerto Rico—incertidumbre política debido a la probable celebración de una consulta plebiscitaria en 1998, zozobra económica inducida por la eliminación de la Sección 936 y el poco progreso en la mejoría de la Sección 30A, feroz oposición a las estrategias de privatización que impulsa la Administración Rosselló—crea que esta sea la mejor ocasión, el escenario óptimo, para poner a la venta el principal activo con cuenta el país, máxime cuando toda la evidencia demuestra que tal acción es un error estratégico craso.

 

 

 

La búsqueda de la calidad de vida ante los cambios económicos*

 

¨Totalitarian solutions may well survive the fall of totalitarian regimes in the form of strong temptations which will come up whenever it seems impossible to alleviate political, social, or economic misery in a manner worthy of man.¨ Hannah Arendt, The Origins of Totalitarianism

Agradezco en todo lo que vale la invitación que me hizo mi buen amigo el Dr. Manuel Torres Márquez a participar en esta magna actividad.

Una vez más Manuel me asigna una tarea que me saca de mis preocupaciones habituales, entre las cuales predomina la observación sistemática de las tendencias a corto y largo plazo de la economías de Estados Unidos y Puerto Rico, y me induce a mirar más allá de las rígidas fronteras de lo que Thomas Carlyle llamó ¨la ciencia del desaliento¨.

La última vez que recibí una encomienda de Manuel tuve que refugiarme por casi dos meses en mi casa, leer una veintena de libros y redactar un informe que publicó en marzo del año pasado [1996] el Capítulo Puertorriqueño del Club de Roma bajo el intimidante título de Análisis de la literatura sobre la situación de la sociedad postindustrial.[26]

Por fortuna, en esta ocasión la tarea es algo más liviana y sin duda mucho menos dependiente de la literatura existente sobre el asunto.

De hecho, tras una rápida búsqueda de trabajos sobre el tema en la Internet, Compuserve y en el sistema PROQUEST—tres maravillas de la era cibernética que facilitan grandemente el trabajo de los investigadores contemporáneos—me dio la impresión de que los enfoques sobre la vinculación entre la calidad de vida y el cambio económico son tan poco abundantes en dichos espacios cibernéticos como los osos polares en la selva amazónica. En cambio, fluyeron ante mis ávidos ojos incitantes invitaciones a unirme a clubes, asociaciones y grupos diversos que fomentan la calidad de vida mediante artes culinarias, retiros de meditación, técnicas de  respiración yoga, el budismo trascendental, comunidades utópicas como las que proponían Owen y Fourier y otras no menos exóticas tentaciones.

No obstante,  al explorar otras fuentes bibliográficas, no tarde mucho en encontrar un formidable mamotreto de cerca de 500 páginas de denso e intrincado análisis económico y social titulado The Quality of Life,[27] editado por Martha C. Nussbaum y Amarya Sen y preparado para el Instituto Mundial para la Economía del Desarrollo de la Universidad de las Naciones Unidas.

Así, de un sólo golpe pasé de la escasez a la abundancia y sentí de nuevo la zozobra que me acosó en las fases iniciales del proyecto sobre la sociedad postindustrial. Una lectura somera de los principales trabajos que aparecen en dicho libro me hizo descubrir (o más bien recordar) que el tema de la calidad de vida tiene vinculaciones estrechas y sumamente complejas con la teoría económica y con las investigaciones acerca del desarrollo y el crecimiento económicos. La teoría del bienestar, el análisis de la distribución de la riqueza y el ingreso, los estudios sobre la condición económica de la mujer, el análisis del impacto social de la política fiscal y monetaria son sólo algunas de las campos específicos de la economía que han aportado y aún tiene mucho que añadir al tema aludido.

Como el personaje de la obra de Moliere, que un día descubrió que hablaba en prosa, me di cuenta de que la calidad de vida es un tema implícito en todas las grandes obras de la economía, desde Aristóteles (no resto mérito a Adam Smith, pero al igual que Schumpeter creo que el pensamiento económico comenzó con los griegos) hasta las obras recientes de autores contemporáneos como Paul Krugman y Lester Thurow.

Ya en el umbral de la interesante literatura especializada en el tema que el libro editado por Nussbaum y Sen abrió ante mis ojos, y ante la imposibilidad de decirle a Manuel que la tarea que me había asignado era demasiado onerosa (no estoy dispuesto a manchar la buena imagen que él y buena parte de la alta gerencia de la Universidad Interamericana tienen de mi disposición al trabajo intelectual) se me ocurrió que mi mejor estrategia consistía en anclarme en el ensayo del libro The Quality of Life que más correspondencia guardara con mis orientaciones y experiencias como economista y que, a la vez, me permitiera hacer una reflexión ¨a grosso modo¨ sobre el tema de la calidad de vida en Puerto Rico.

La elección recayó en el ensayo ¨Descriptions of Inequality: The Swedish Approach to Welfare Research¨, redactado por Robert Erikson.

El uso que hago de este interesante ensayo es calculadamente oportunista. Mi limito a reflexionar brevemente sobre el grado de avance que, a mi juicio, hemos logrado alcanzar en años recientes (digamos desde principios de la presente década, para hablar de un periodo políticamente neutral) en cada uno de los componentes o áreas de cambio ecónómico y social que se utilizan en Suecia para desarrollar un índice de nivel o de calidad de vida.

Antes de que se me olvide, sugiero que exploremos la posibilidad de desarrollar un índice similar en Puerto Rico, ya que creo que, con un mínimo de investigación estadística y una buena dosis de imaginación teórica, podríamos aprovechar las bases de información existentes para computar el índice y estudiar las interrelaciones entre sus componentes.

En aras de la brevedad, me restrinjo a señalar los perfiles cualitativos de los procesos de cambio económico, y esquivo deliberadamente la dimensión estadística o cuantitativa de las tendencias que discuto, pero les puedo asegurar que la base de información que existe en Puerto Rico me permitiría apoyar con evidencia empírica buena parte de los juicios que trazo en esta ponencia.

Una pregunta sencilla que nos podemos hacer en lo que respecta a cada uno de estos componentes es parecida a la que se usa en la determinación de los Indices de Confianza del Consumidor en Estados Unidos: ¿En términos generales, estamos en la actualidad mejor, igual o peor que a principios de esta década luego de los cambios de naturaleza económica que se han registrado en el periodo?

Me refiero a los siguientes elementos:

1.         Salud y acceso al cuidado médico.

 

Desde el inicio nos percatamos que hemos entrado en aguas profundas. La Reforma de Salud impulsada por la Administración Rosselló en uno de los cambios económicos y sociales más abarcadores, más complejos y más riesgosos desde el punto de vista financiero que jamás se haya emprendido en la Isla. Algunos politólogos calculan que el lance de la reforma de salud y la famosa ¨tarjetita de Rosselló¨ fué el factor decisivo en los últimos comisios electorales. Ya se han comenzado a hacer evaluaciones sobre el impacto económico y administrativo de este cambio, cuyo éxito o fracaso será crucial en los esfuerzos por mejorar la calidad de vida en Puerto Rico. Basta pensar en la magnitud del problema del SIDA y en el reto que representa el acentuado aumento de la población de envejecientes en Puerto Rico, para no hablar de los problemas de salud mental y desintoxicación de usuarios de drogas, para concluir que el espiral de costos ascendentes del cuidado médico colocará una enorme presión en la base financiera de la Reforma de Salud.  Contestación: Tal vez mejor, pero está por verse si se logra implantar la Reforma de Salud sin menoscabo de la calidad y la variedad de los servicios de salud.

 

2.         Empleo y condiciones de trabajo

 

Las estadísticas de empleo que produce el Departamento del Trabajo y Recursos Humanos (las cuales, de paso, han estado sujetas a un intenso bombadeo de críticas respecto a su veracidad y consistencia) señalan que el empleo ha estado creciendo a un ritmo acelerado durante los últimos tres años, luego de un comienzo lento a principios de la década.  No obstante aún se observa un alto grado de desempleo y predomina la incertidumbre respecto al futuro de los empleos manufactureros a raíz de la eliminación de la Sección 936. De igual forma, están amenazados muchos empleos en los sectores de gobierno, servicios y construcción debido al alza en el salario mínimo, cambio que  por supuesto debemos admitir que le hace justicia a los empleados que habían afrontado el deterioro progresivo del poder adquisitivo de sus ingresos. Las políticas de reducción de personal y sustitución de mano de obra por maquinaria y equipo de muchas corporaciones y los afanes de privatización del Gobierno se suman a la amenazas contra los empleos existentes. En general, las condiciones de trabajo y el marco de beneficios marginales han mejorado sustancialmente, pero el espectro de la incertidumbre recorre toda la estructura del empleo en la Isla. Contestación: Mejor, pero algo preocupados.

3.         Recursos económicos

 

Tanto la riqueza (económica y humana) como el ingreso de una apreciable proporción de los residentes de la Isla han aumentado a paso firme en años recientes, si bien aún persiste un significativo grado de polaridad en la distribución de ambos elementos. El país disfruta de una ingreso per capita que, aunque es marcadamente inferior al promedio de Estados Unidos, es mayor que el de la mayoría de los países en desarrollo. Existe preocupación acerca del impacto que una cadena de cambios recientes—la eliminación de la Sección 936 y del crédito por ingreso pasivo, la implantación del nuevo salario mínimo, la expansión de la economía mexicana bajo el TLC, la nueva política de bienestar social en Estados Unidos, y la creciente competencia en la atracción de nueva inversión que ofrecen los países en desarrollo y algunos de los países del Sureste de Asia y de Europa—pueda interrumpir la expansión económica en Puerto Rico y dar paso a una fase de fuga de empresas y estancamiento o recesión que anule parte del avance que se ha logrado en este renglón. Contestacíon: Mejor, pero bastante preocupados por las tendencias futuras.

4.         Educación y destrezas

 

Pocos países superan a Puerto Rico en lo que atañe a la inversión en recursos humanos. Tanto la población estudiantil secundaria  como universitaria son altas como proporción de la población total y absorben una porción extremadamente grande de los recursos de la sociedad. No se trata sólo de los gastos del Gobierno en todas las fases del proceso educativo, sino de la cuantiosa inversión que las familias hacen en la educación privada de sus hijos y en el financiamiento de carreras universitarias en Puerto Rico y en el exterior, particularmente en Estados Unidos. La generosa disponibilidad de becas y ayudas federales explica gran parte pero no todo el auge de la educación superior en la Isla. No obstante, existe consenso en cuanto a la necesidad de mejorar la calidad y la variedad de la educación privada y pública y de sintonizar los productos de proceso con las nuevas realidades y exigencias competitivas de la economía global. Contestacion: Algo mejor, pero se necesitan reformas sustanciales en el sistema educativo.

5.         Familia e integración social

 

No creo que sea necesario tener una formación científica en el campo de la sociología para percatarse de que existe un grave deterioro en el tejido social de Puerto Rico. Se ha debilitado gravemente la estructura de la familia y el proceso de desintegración social avanza a pasos agigantados. La polarización social, la fragmentación del espacio urbano, la alta incidencia de la violencia doméstica, el auge de las áreas de privilegio o exclusión social (el llamado ¨acceso controlado¨) y la lucha de clases contenida, que toma la forma de mutuo desprecio entre los grupos sociales de diferente nivel económico y cultural, contribuyen al deterioro de la cohesión social y representan un reto formibable para el estado y las instituciones no gubernamentales, que luchan por mantener un grado mínimo de organización y de cordura cívica. Contestación: Peor, con pocas esperanzas de progreso a corto plazo.

6.         Vivienda

 

Un lector incauto de las ediciones dominicales de los periódicos, donde suelen publicarse los anuncios de los constructores de hogares, podría llegar a la conclusión que el problema de la vivienda en la Isla está en vías de resolverse. Abundan los proyectos privados, tanto de casas terreras como condominios, pero la demanda efectiva de éstos es sólo una fracción de la demanda potencial que existe en la Isla. Si en Puerto Rico existiera un indice de viabilidad económica de la vivienda, éste indicaría que el grueso de las familias puertorriqueñas no pueden afrontar el costo de una vivienda de condiciones mínimas o básicas y que existe un grave divorcio entre la oferta existente y la capacidad de financiamiento de la familia puertorriqueña promedio. Contestación: Igual o peor en el caso de las familias de medianos y bajos ingresos. Mucho mejor en lo que atañe a las familias de ingresos altos: mayor de calidad de construccíon y mejor diseño y funcionalidad de las estructuras.

7.         Seguridad de la vida y la propiedad

 

Me imagino que la mayoría de ustedes habrá pensado en la misma contestación al oírme pronunciar este indicador. El mes pasado los políticos debatían intensamente respecto al grado de progreso que Puerto Rico ha tenido recientemente en la lucha contra el crimen, imitando a viejas polémicas escolásticas sobre cuantos ángeles caben en la cabeza de un alfiler, pero a ninguno de ellos se le hubiese ocurrido negar el terrible alcance, el enorme costo humano, social y económico, de la actividad criminal en Puerto Rico.  Las estadísticas que se pueden citar son aterradoras, pero más amenazante aún es la crisis de expectativas, el sentido de desorientación y repulsa moral, que sufre la mayoría de los puertorriqueños ante esta realidad. En la medida en que el auge de la actividad criminal contra las personas y los derechos de propiedad es función directa de la acelerada conversión de la Isla en un centro de consumo y, en mayor grado de acarreo y distribucción de drogas, no se puede concebir un cambio económico (después de todo se trata de un mercado ilegal altamente estructurado y cruelmente eficiente) que haya reducido la calidad de vida en la Isla en una mayor proporción que éste. Contestación: La que ustedes se imaginaron.

8.         Recreación y cultura

 

La recreación, la cultura y los deportes disfrutan de un auge sin precedentes en Puerto Rico. Se ha expandido a un ritmo vertiginoso la infraestructura de comunicaciones y telecomuniciones, la cubierta de televisión por cable es variada e impresionante, se han multiplicado y mejorado sustancialmente las facilidades deportivas, se observa una vigorosa expansión de la infraestructura hotelera y Puerto Rico aspira a ser la sede de los Juegos Olímpicos en el 2004. De igual modo, proliferan las actividades culturales, se han inaugurado modernas facilidades para las artes en muchos municipios y la vida intelectual del país se ha enriquecido notablemente. Tal vez los más escépticos o exigentes aspiren a que Puerto Rico alcance los niveles de calidad de la recreación y de la vida cultural que tiene ciudades globales como Nueva York, Londres o París, pero en términos relativos el progreso en estos renglones es innegable. Contestación: Mejor, con una agenda de avance que aún es sustancial.

 

9.         Recursos políticos

 

A pesar de la obsesión o monomanía que tenemos los puertorriqueños con el tema del status jurídico-político del país y de la gran pasión con acudimos a las urnas, la realidad es que desde 1952 no han habido cambio significativo en esta importante dimensión de nuestra realidad. La abrumadora victoria que obtuvo el mes pasado el partido de gobierno en las elecciones generales alentará sin duda a Administración Rosselló a celebrar un plebiscito en 1998, con miras a otorgarle al movimiento estadista una base de apoyo que, aunque sea marginalmente mayoritaria, fortalezca una petición política de estadidad para la Isla. Se trata de un proceso sumamente extraño, ya que hace apenas unos años el electorado voto a favor del Estado Libre Asociado con algunas mejoras, pero la administración incumbente hizo caso omiso del resultado de dicha consulta.  Contestación: Igual. Hay unanimidad en cuanto a que la estructura juridico-política de la Isla se ha tornado obsoleta, pero insuficiencia de apoyo político—tanto al nivel local como en Estados Unidos—para realizar cambios.

Como ustedes pueden apreciar la búsqueda de la calidad de vida ante los cambios económicos se desarrolla en Puerto Rico en un contexto sumamante cambiante, extremadamente complejo y contradictorio en sus propias bases. En el seno de una sociedad que en muchos aspectos se halla en la etapa postindustrial, que posee una avanzada infraestructura económica, una formidable base de recursos humanos, experiencia única y probada capacidad para el desarrollo de la producción manufacturera y el turismo y centros académicos de excelencia, conviven con igual fuerza la virulencia criminal, la corrupción y canibalismo político, la confusión de metas políticas, la desintegración de la cohesión social,  la desarticulación del espacio urbano, la destrucción a mansalva de los hábitats naturales y el desorden en el manejo de desperdicios sólidos y tóxicos y, ante todo, la ausencia de planificación integral y la incertidumbre con respecto al futuro de la sociedad puertorriqueña como un todo.

En suma, no empece a los logros que la sociedad puertorriqueña ha alcanzado en algunas dimensiones del concepto de calidad de vida, el balance neto de todos los indicadores tiende a favorecer la tesis de que la calidad de vida no sólo se ha empeorado desde comienzos de la presente década sino que amenaza con agravarse a medida que avanzamos hacia el Nuevo Milenio, a menos que se diseñen e implanten medidas de corrección y saneamiento que no sólo aludan al corto plazo, sino que respondan a una visión integral del país y tomen en cuenta el futuro de la Isla en el contexto de la cambiante realidad social y económica global.

Sólo me resta decir, que actividades como ésta, que nos obligan a reflexionar sobre nuestras propias realidades al mismo tiempo que nos permiten aprender de las experiencias y perspectivas de otros países y nos confirman que la importancia de la discusión interdesciplinaria de estos temas, engrandecen la aportación de las universidades a la solución de los problemas a escala regional, nacional y global.

La Universidad Interamericana, fiel a su tradición de excelencia académica, demuestra con esta actividad de deliberación y discusión abierta, la verdad que contiene una famosa frase de nuestro Eugenio María de Hostos: ¨La palabra hablada es la más efectiva porque es la que está más cerca de la acción¨.

 

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¿Por qué fracasan los pequeños negocios?

En estos tiempos en que el espectro de las quiebras personales recorre implacablemente la geografía económica de Puerto Rico y amenaza con extenderse al mundo de los negocios, conviene reflexionar un poco sobre las razones que inducen la quiebras del sector más vulnerable de la economía privada: los pequeños negocios.

A estos efectos, Michael Gerber, fundador y Principal Oficial Ejecutivo (CEO) de Gerber Business Development Corporation, autor del libro The E-Myth: Why Most Small Business Don´t Work and What to Do About It, desarrolló, a base de las investigaciones de mercado de su firma, una lista de diez razones por las cuales fracasan los pequeños negocios. Bien vale la pena repasar esa lista, ya que nos puede ayudar a entender mejor algunos de las dificultades que están afrontando los pequeños negocios en la Isla y a afinar la investigación futura sobre este vital componente de nuestra estructura económica.

Las razones que identificó Gerber fueron las siguientes:

1.      Ausencia de sistemas gerenciales. La mayoría de los empresarios no tiene una forma sistemática de generar información o determinar qué aspectos de su negocio están fallando. De igual modo, muchos de ellos no hacen las gestiones apropiadas para convertir los datos en información útil.

2.      Falta de visión y propósitos por parte de los dueños de la empresa. Los empresario necesitan vislumbrar sus negocios como un medio para lograr un fin.

3.      Falta de planificación y revisión financiera. La mayoría de los dueños de negocios se concentran en la generación de ingresos cuando deberían preocuparse más por la edificación de una sólida base financiera.

4.      Dependencia excesiva en individuos específicos en el desarrollo de los negocios. Un empresario que recluta empleados o acude a subcontratistas tiende a buscar personas que se especializan en áreas sobre las cuales él sabe muy poco o no tiene tiempo para aprender. El método correcto, según Gerber, es que el empresario aprenda el proceso y luego adiestre a los empleados en cuanto a cómo desarrollarlo en la firma.

5.      Pobre segmentación del mercado, débil estrategia de mercadeo. La mayoría de los empresarios, alega Gerber, no saben quenes son sus clientes. Factores tales como la edad de los clientes, la localización geográfica de éstos, y el tamaño de las familias pueden tener un impacto en lo que los clientes compran y en cómo lo compran.

6.      Falla en comunicar o en establecer las metas del negocio. Muchos hombres de negocios, indica Gerber, ni siquiera definen las metas del negocio en sus propias mentes, y mucho menos se las comunican eficazmente a otras personas.

7.      La competencia o la falta de conocimiento del mercado. En muchas ocasiones los hombres de negocio están tan involucrados en las tareas diarias de correr sus negocios que en lo menos que piensan es en las acciones de la competencia.

8.      Capitalización inadecuada e insuficiencia de fondos. Si bien este factor suele ser el primero que se señala como causa del fracaso de los negocios, es en realidad, según Gerber, más bien un síntoma de otros problemas subyacentes en la empresa.

9.      Ausencia de control de calidad. Los hombres de negocios necesitan establecer y evaluar procesos mediante los cuales puedan obtener mejores resultados y servir mejor a sus clientes.

10.  Los dueños del negocio se concentran en el aspecto técnico de trabajo, pero descuidan la perspectiva estratégica. Es decir, trabajan en su negocio, pero no toman en cuentan la perspectiva general de la industria en que éste opera.

Sería interesante desarrollar una investigación de las causas de las quiebras de los pequeños y medianos negocios en la Isla. Tal vez los resultados de la misma sean muy parecidos a los que obtuvo Gerber en Estados Unidos, pero podríamos identificar variantes y aspectos específicos, dentro de la razones arriba enumeradas, que harían más efectiva una política pública (hoy practicamente inexistente) para apoyar a los pequeños negocios en dificultades y reforzarían los esfuerzos del Centro Unido de Detallistas, la Cámara de Comercio, la Asociación de Industriales, el Centro de Desarrollo de Pequeños Negocios y otras organizaciones  privadas sin fines de lucro que luchan por mejorar el clima de negocios en la Isla.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La estrategia de reducción de costos a largo plazo: una opción para la empresa

A la memoria de Gladys Crescioni

 

En la primavera de 1992, los profesores Michael D. Shields, de San Diego State University, y S. Mark Young, de la Universidad de Colorado, publicaron un artículo en la revista Cost Management que constituye un verdadero clásico de la planificación corporativa y de la economía gerencial contemporáneas. El título del artículo es: Effective Long-Term Cost Reduction: A Strategic Perspective.

Se trata de un vigoroso argumento a favor de la tesis de que la reducción efectiva de costos a largo plazo es una actividad continua que debe ser no sólo una prioridad estratégica, sino parte integral de la cultura interna de la empresa.

El enfoque propuesto por los autores contrasta con los sistemas tradicionales de reducción de costos, que colocan el peso en acciones expeditas de reducción en los costos a corto plazo, en respuesta a crisis inmediatas. Los métodos tradicionales de reducción de costos son el despido de personal en las épocas de descenso de las ventas, la fuga hacia jurisdicciones en las cuales los salarios son más bajos, las fusiones con otras empresas (para crear economías de escala y eliminar recursos redundantes) y la diversificación o expansión más allá de las áreas de competencia medulares de la empresa.

La estrategia de reducción de costos a largo plazo que promulgan Shields y Young se presenta como parte de una estrategia competitiva que integra las estrategias de gerencia de los recursos humanos y tecnológicos para proveer un acercamiento coordinado, de base amplia y a largo plazo para reducir los costos de la empresa.           

Dicha estrategia contrasta con conceptos que en la actualidad aún siguen siendo dominantes, entre los cuales los más conocidos son los siguientes: reingeniería, reestructuración, reposicionamiento, empequeñecimiento (downsizing), y atrincheramiento (retrenchment). Estas son las puntas de lanza de programas que, en lo esencial, están orientados a mejorar la competitividad[28] de la empresa a base de la reducción de costos a corto plazo.

Ahora bien, a juicio de Shields y Young al menos hasta principios de esta década no se habían desarrollado evidencias empíricas claras y consistentes de que tales programas fueran exitosos. Podríamos añadir: en los últimos años ha aumentado la preocupación acerca del probable impacto macroeconómico negativo de los programas de reducción de costos, a saber, aumento en la duración del desempleo, aumento de la tasa de desempleo de las personas de altos ingresos, crecimiento económico relativamente lento, actitud cautelosa de los consumidores y alta sensitividad a los cambios en precio e incertidumbre generalizada en las filas corporativas, tanto al nivel gerencial como técnico.

A luz de las dudas que ha suscitado las estrategias tradicionales de reducción de costos, conviene examinar en detalle la propuesta de Shields y Young.

Según éstos, el logro de la ventaja competitiva por medio de la reducción de costos a largo plazo es función del desarrollo de una cultura de continuo mejoramiento de la calidad del producto, sistemática reducción del tiempo de trabajo y efectiva reducción del costo de producción por medio de la innovación.

La reducción de costos a largo plazo se logra con mayor eficacia por medio de un proceso continuo de aprendizaje acerca de competencias medulares, el cual la empresa debe desarrollar y poner en práctica a mayor velocidad que sus competidores, y mediante el fortalecimiento de las relaciones de trabajo con empleados comprometidos a largo plazo con la empresa, que sean innovadores, posean múltiples destrezas y a los cuales se les remunere con salarios superiores al promedio de la industria.

Shields y Young proponen el desarrollo de una cultura de conciencia respecto a los costos que afronta la empresa y sugieren ocho maneras para desarrollarla:

1.     La alta gerencia debe demostrar diariamente a los empleados la importancia de reducir los costos para el éxito de la empresa.

2.     Reclutar los empleados con mejores credenciales, que puedan desarrollar productos y actividades de alta calidad.

3.     Otorgarle a los empleados poder y participación en el proceso decisionario y desarrollar grupos de trabajo autónomos, que desempeñen múltiples funciones.

4.     Aumentar los niveles de educación, adiestramiento y readiestramiento de los empleados, para elevar los niveles de destreza, el grado de compromiso y la capacidad para la innovación de éstos.

5.     Motivar a los empleados para que rompan con los paradigmas vigentes y desarrollen nuevas formas de hacer las cosas.

6.     Promover las comunicación horizontal, hacer más sencillas las reglas, las políticas gerenciales y los procedimientos de la empresa e implantar sistemas de retroalimentación (feedback) efectivos.

7.     Vincular la compensación a los empleados con la reducción de costos, es decir, premiar los aumentos en productividad y eficiencia, alentar el logro de metas y estimular a los empleados a que reduzcan los niveles de costo de años anteriores.

8.     Proveerle a los empleados información acerca de los costos de los competidores, así como parámetros de actuación que demuestren cuán productivos son ellos en comparación con los empleados de las empresas competidoras.

En la coyuntura actual de Puerto Rico, en la cual los cambios súbitos en las circunstancias externas e internas inducen  las empresas  tomar decisiones precipitadas, basadas en cálculos de corto plazo, la conveniencia de diseñar e implantar una estrategia de reducción de costos a largo plazo adquiere una importancia estrategia indiscutible y única.

 

 

Resumen del informe del  GAO

Introducción

 

En respuesta a una petición del Representante Don Young, Presidente del Comité de Recursos, y del Representante Elton Gallegly, Presidente del Subcomité de Asuntos de Indígenas Americanos e Insulares, ambos de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, GAO (General Accounting Office) preparó un estudio titulado Analysis of Certain Potential Effects of Extending Federal Income Taxation to Puerto Rico, el cual se dio a luz pública el 15 de agosto de 1996.

El estudio  presenta información acerca de algunas de las consecuencias potenciales de extender las provisiones respecto a la contribución sobre ingresos del Código de Rentas Internas federal a los residentes del Estado Libre Asociado (ELA) de Puerto Rico.

En términos más específicos, el objetivo del informe del GAO es ofrecer  estimados de los siguientes aspectos:

1.      La cantidad de contribución federal sobre ingresos que los individuos residentes en Puerto Rico pagarían si fueran tratados de la misma manera que los residentes de los 50 estados; la cantidad de crédito contributivo por ingreso devengado (CCID) que recibirían los residentes de la Isla; el por ciento de contribuyentes que tendrían cargas contributivas federales positivas; y el por ciento que recibiría el CCID.

2.      La medida en que el Gobierno de Puerto Rico tendría que reducir su propia estructura de contribución sobre ingresos si fuera a mantener la cantidad de contribución sobre ingresos combinada (federal y del ELA) de los individuos al mismo nivel que predominaba antes de la simulada plena imposición de las contribuciones federales.

3.      Cómo la cantidad de contribución sobre ingresos que paga el contribuyente promedio en Puerto Rico compara con la cantidad de contribuciones sobre ingresos federales, estatales y locales combinadas pagadas por los residentes en los 50 estados y el Distrito de Columbia.

4.      La cantidad de ingreso que el Tesoro de Estados Unidos podría obtener mediante la eliminación de la Sección 936 (“possesions tax credit”).

Los estimados relacionados con las cargas contributivas federales y el CCID se basan en las características demográficas y de ingreso de los residentes de Puerto Rico en 1992. Los resultados del informe se derivan del análisis de planillas de contribución sobre ingresos individuales, correspondientes al año contributivo 1992, que fueron obtenidas del Departamento de Hacienda del ELA. No se hace ningún intento de ajustar estos estimados para reflejar cambios en la economía de Puerto Rico, cambios en la conducta de los contribuyentes individuales, o diferentes tasas de rendimiento de planillas que puedan resultar de la imposición de contribuciones sobre ingreso federales.

GAO reconoce que la discusión de las implicaciones de extender las contribuciones federales a la Isla se puede examinar en el contexto del debate más amplio acerca del status, pero advierte  que el asunto más amplio respecto a los beneficios y obligaciones de la estadidad o la independencia vis-a-vis el ELA está fuera del alcance del informe.

Los resultados del análisis realizado por GAO fueron los siguientes:

1.      Si las características de la población de contribuyentes de Puerto Rico fueran en 1995 las mismas que en 1992, la carga contributiva neta agregada luego de sustraer el CCID hubiese sido cerca de $49 millones  bajo las reglas contributivas vigentes en Estados Unidos a fines de 1995.

2.      En ausencia del CCID, la carga contributiva agregada hubiese sido cerca de $623 millones, pero los contribuyentes puertorriqueños hubiesen sido elegibles a un total de $574 millones en forma de CCID.

3.      Cerca de 59 por ciento de los contribuyentes de Puerto Rico que llenaron planillas de contribución sobre ingresos de individuos hubiesen obtenido alguna cantidad de CCID.

4.      El CCID promedio de los contribuyentes elegibles hubiese sido aproximadamente $1,494, con una mediana de cerca de $1,623.

5.      Más de la mitad de los contribuyentes hubiesen recibido transferencias netas del Gobierno Federal debido a que su CCID hubiese sido mayor que su carga contributiva sobre ingresos antes de descontar el CCID.

6.      Cerca de 41 por ciento de los contribuyentes de la Isla hubiesen afrontado cargas contributivas positivas al nivel federal incluyendo el CCID.

7.      Bajo las reglas contributivas federales, es probable que algunos residentes de la Isla que no rindieron planilla en 1992 hubiesen tenido un incentivo para rendir la planilla federal al ser elegibles a reembolso por motivo del CCID. La cantidad potencial involucrada en este ejercicio especulativo asciende a $64 millones.

8.      Con el  CCID adicional, ascendente a $64 millones, que pudo haber sido reclamado por personas que en ausencia de la contribución sobre ingresos federal no hubiesen rendido planilla, el estimado de CCID recibido por los contribuyentes de la Isla se hubiese elevado a $638 millones. Este CCID adicional sería suficiente para eliminar los $49 millones de carga contributiva federal neta que existiría para la población que cumpla con el requisito legal de rendir su planilla.

9.      Para el año contributivo 1992, los contribuyentes de Puerto Rico pagaron cerca de $1,030 millones en forma de contribuciones sobre ingresos individuales. Si la puesta en vigor de la estructura contributiva federal hubiese resultado en una carga contributiva adicional de $49 millones (luego de sustraer el CCID), y si el Gobierno del ELA hubiese tomado la decisión de mantener constante la cantidad de contribución sobre ingreso combinada (federal y del ELA), éste se hubiese visto obligado a reducir su propias recaudaciones en cerca de 5 por ciento.

10.  La cantidad per capita  de contribución sobre ingresos de individuos de Puerto Rico fue menor que las contribuciones sobre ingresos al nivel estatal y local en la mayoría de los estados y en el Distrito de Columbia. Sin embargo, la contribución sobre ingresos de Puerto Rico como por ciento del ingreso personal total fue más alta que las contribuciones sobre ingresos estatales y locales de cualquier estado y del Distrito de Columbia.

11.  Ahora bien, en vista de que los residentes de Puerto Rico pagaron sólo cerca de $4.4 millones de contribución sobre ingresos federal en 1992, la contribución sobre ingresos combinada (federal y del ELA) fue menor, en dólares per capita  o como por ciento del ingreso personal, que la contribución sobre ingresos combinada (federal, estatal y local) de cualquier estado y del Distrito de Columbia.

12.  Más específicamente, en Puerto Rico, la contribución sobre ingresos combinada per capita  fue cerca de $342, y la contribución como por ciento del ingreso personal fue cerca de 5.3 por ciento. En Mississippi, que tuvo la contribución sobre ingresos más baja en Estados Unidos, la contribución per capita  fue de cerca de $1,147 y la contribución como por ciento del ingreso personal fue cerca de 8.2 por ciento.

13.  En suma, GAO estima que si la estructura contributiva federal se extendiera plenamente a Puerto Rico, y el Gobierno del ELA no ajustara su propia estructura contributiva,  la contribución sobre ingresos combinada per capita  hubiese ascendido a $355, equivalente a cerca de 5.5 por ciento del ingreso personal.

14.  Finalmente, señala el informe del GAO, los estimados más recientes del Joint Committee on Taxation indican que el gasto contributivo federal (ingreso dejado de recibir) por motivo de la Sección 936 sería $3.4 billones en 1996, y crecerá hasta $4.4 billones en el año 2000. {Por supuesto, esta información ya no es pertinente, dada la eliminación de dicha seccíon del Código de Rentas Internas federal.}

 

Implicaciones del informe de GAO

 

No hay que ser economista o experto en asuntos contributivos para percatarse de que el informe preparado por GAO es un ejercicio contabilístico de limitado valor analítico, esencialmente especulativo  e hipotético y sumamente rudimentario tanto en la metodología como en el contenido y alcance de los resultados obtenidos.

No obstante, el simple hecho de que provenga de GAO, cuya sola mención evoca una mística de autoridad en algunos  sectores de nuestra comunidad intelectual lo convierten en una referencia obligada dentro del contexto del debate sobre el status  político de Puerto Rico.

A nuestro juicio, los siguientes resultados del estudio podrían considerarse favorables a la posición que defiende el Partido Popular Democrático:

1.      En la actualidad, en Puerto Rico se pagan menos contribuciones sobre ingresos de individuos (tomadas en forma combinada) per capita  ($342) que en cualquier estado o en el Distrito de Columbia. Nuestra carga contributiva combinada per capita  es tan solo 29.8 por ciento de la que corresponde a Mississippi ($1,147), el estado con menor responsabilidad contributiva per capita, y el 8.9 por ciento de la carga de Connecticut ($3,857), el estado con mayor responsabilidad en ese particular.

2.      Al juzgar lo anterior, se debe tomar en cuenta que ello ocurre aun cuando la existencia de la autonomía fiscal de Puerto Rico implica que la Isla tiene que depender más de las contribuciones sobre ingreso como fuente de fondos para financiar las operaciones del gobierno y el desarrollo de parte de la obra pública que la mayoría de las jurisdicciones de Estados Unidos, algunas de las cuales no imponen contribuciones sobre ingresos (South Dakota, Florida y otras). La diferencia específica que hace que en la Isla la contribución per capita  sea tan baja es la ausencia del requisito de pagar contribuciones al nivel federal.

3.      Uno de los hallazgos secundarios del informe es que las personas de altos ingresos de la Isla afrontarían aumentos sustanciales en sus tasas marginales de contribución sobre ingresos si estuvieran sujetas a la estructura contributiva federal, lo cual los colocaría a niveles de pago contributivo mucho mayores que personas de ingreso similar que residen en los 50 estados y en el Distrito de Columbia. A menos que el Gobierno del ELA ajuste sus tasas, algunos individuos podrían estar sujetos a tasas marginales de contribución sobre ingresos superiores al 70 por ciento. {Esta aseveración, aparentemente insólita se cita en la página 13 del informe.}

4.      A todas luces, la severa carga contributiva que le correspondería asumir a las familias de alto ingreso en Puerto Rico, convierte al correlato de la plena imposición de contribuciones federales (la estadidad federada) en una amenaza seria a los mejores intereses económicos y financieros de éstas.

5.      Como se ha señalado en múltiples ocasiones, la imposición de la estructura contributiva federal (lo mismo se podría decir de la estadidad) obligaría a la reducción de la base contributiva de la Isla, para evitar que las personas de altos ingresos afronten una carga contributiva onerosa. Tal reducción conllevaría la contraccíon de servicios y la pérdida de empleos en el sector público.

6.      La imposición de estructura contributiva federal obligaría a un amplio componente de los contribuyentes  de Puerto Rico--41 por ciento—a pagar contribuciones sobre ingreso positivas.

7.      El CCID es parte de la política asistencialista norteamericana y está sujeto por tanto a recortes significativos o inclusive a la eliminación, por lo cual no le ofrece garantía alguna de permanencia a las personas que se benefician del mismo. 

En cambio, el Partido Nuevo Progresista podría sacarle provecho a las siguientes implicaciones del informe de GAO:

1.      La plena imposición de las contribuciones sobre ingresos federales en la Isla (y su correlato político, la estadidad) implicaría un incremento neto de sólo $49 millones en el pago de contribuciones federales para Puerto Rico, ya que habría que el restarle un CID  de $574 milones (que con indudable  austicia se bautizó en la última campaña plebiscitaria como “el bono de la estadidad”) a la carga estimada de $623 millones.

2.      Gran parte de los contribuyentes de la Isla que están en los grupos de ingreso bruto ajustado anual desde $0 a 2,999 hasta $15,000 a $ 24,999, unos 384,208 de un total de 651,201 o el 59 por ciento, serían elegibles a algún nivel de CCID.

3.      Se podría argumentar, pues, que la imposición de la estructura contributiva federal (o más     concretamente la estadidad) sería favorable a las personas (familias) de bajo y mediano ingreso, con la salvedad, por supuesto, de que para recibir el CCID las personas tendrían que estar empleadas y rendir planillas.

4.      La imposición de la estructura contributiva federal ayudaría a reducir la evasión contributiva en la Isla, que algunos calculan que consiste en no menos del 15% de los contribuyentes potenciales.

 

Comentario final

 

Tal vez el hecho de que el informe del GAO sea un arma de doble filo explica la poca atención de parte de los proponentes de las dos tendencias políticas dominantes en Puerto Rico. No obstante, no es aventurado pronosticar que la probable celebración de un plebiscito en la Isla a mediados de este año, ya sea bajo el auspicio del Congreso y de carácter criollo, reavivará el interés por este extraño ejercicio estadístico del GAO.

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La educación de adultos en la sociedad postindustrial*

 

La globalización de las actividades económicas y la internacionalización de la producción, el comercio, la banca y la tecnología son las tendencias dominantes en la economía mundial.

La velocidad, amplitud e intensidad del cambio que se observa a escala global obliga a todos los países a diseñar e implantar políticas de desarrollo económico claras y explícitas y a actuar con premura en lo que respecta al fortalecimiento de los componentes básicos de la competividad: el desarrollo de destrezas de la población, el acceso a la nueva tecnología, la disponibilidad de capital productivo y el mejoramiento del clima regulatorio y contributivo.

Dada la importancia estratégica del conocimiento en la nueva estructura económica mundial, la reforma del sistema educativo en todas sus fases—desde la escuela elemental hasta el nivel universitario—y de los procesos de adiestramiento técnico-vocacional constituyen imperativos para el logro o sostenimiento de la competitividad.

Las comparaciones internacionales demuestran que los páises que han alcanzado más desarrollo educativo y que han reestructurado con mayor eficacia las formas de diseminar y ampliar el conocimiento y aplicarlo a la toma de decisiones, la producción de bienes y servicios y la generación de nuevo conocimiento son los que más capacidad competitiva y mayor éxito económico y social han alcanzado en la creciente y dinámica economía global.[29]

La educación de adultos es un componente esencial en la estrategia para aumentar las capacidades intelectuales, vocacionales y técnicas de la población y fortalecer la educación cívica, cultural y comunitaria en general.

Tres factores básicos obligan a reevaluar la educación de adultos dentro del contexto de la nueva economía global: los cambios demográficos, los cambios económicos y la transformación de la tecnología.    

El aumento de la edad mediana de la población y el incremento en la participación relativa de la población adulta en la población como un todo aumentan la demanda de la educación de adultos. En el caso de Puerto Rico, basta señalar la participación relativa del  componente de población adulta (25 años y más) se estima que aumentará de 55.4% en 1990 a 58.8% en el año 2000.[30]

El cambio de una economía basada en la manufactura a una economía basada en los servicios ha producido una drástico ajuste en el mercado de empleo y ha influido significativamente sobre el tipo de adiestramiento que necesitan los adultos para competir efectivamente en dicho mercado.

Finalmente, el cambio tecnológico, el acelerado desarrollo de la industrias basadas en el conocimiento y la diseminación de información han obligado a reorientar la educación de adultos, ya que en esta nueva etapa las destrezas de manejo de las computadoras se tornan obsoletas con gran rapidez, lo cual exige una renovación continua de las destrezas básicas. De hecho, el avance tecnológico acelerado tiene como implicación que el proceso de aprendizaje es una tarea que dura toda la vida, lo cual refuerza aún más la importancia de la educacion de adultos.  

Ante estas realidades, que se observan en Puerto Rico con tanta intensidad como en cualquier otro país que haya entrado a la etapa postindustrial del desarrollo económico, el Nuevo Modelo de Desarrollo Económico de Puerto Rico, presentado por el Gobernador Pedro Rosselló en 1994, adoptó—entre otras—una estrategia de desarrollo de recursos humanos  ¨encaminada a proveer a los sectores económicos con una fuerza trabajadora capacitada y con la habilidad de adaptarse a cambios frecuentes en la tecnología y en los requerimientos ocupacionales¨.[31]

A luz de estas consideraciones, es  necesario analizar la estructura actual de la educación de adultos en Puerto Rico, incluyendo aquella que es provista por el Departamento de Educación y la que imparten las universidades y colegios de la Isla así como la empresa privada por vía de adiestramiento y readiestramiento de personal, con miras a identificar las estrategias que podrían ayudar a que la misma responda en forma específica y directa a los cambios que se avecinan tanto en la estructura económica y social de la Isla como en la relación económica de Puerto Rico con Estados Unidos, los países del Caribe y América Latina y la economía global.

Es imperativo enfocar la atención en el desarrollo de una nueva visión de la educación de adultos que tome en cuenta aspectos esenciales como los siguientes:

·         Educación de la población adulta para que pueda entender, interpretar, evaluar y adoptar los conocimientos necesarios para afrontar los cambios económicos y sociales que están ocurriendo en la economía global, así como en Estados Unidos y Puerto Rico.

·         Fomento de la destrezas de pensamiento a análisis simbólico—que Robert Reich define como abstracción, pensamiento sistémico, experimentación y colaboración.[32]

·         Fortalecimiento del papel del Departamento de Educación en lo que respecta a la diseminación y concientización de los diferentes sectores de la sociedad civil y del gobierno en cuanto a los cambios sociales y económicos que se avecinan y a la función que cada uno de ellos tiene dentro del esquema integral de la educación de adultos, tomando en cuenta los probables impactos de esos cambios en el futuro desarrollo económico y social de la Isla.

·         Superación no sólo del problema de iliteracia tradicional (analfabetismo absoluto y analfabertismo funcional), sino de las diversos tipos de iliteracia que la rápida evolución científica y tecnológica y la globalización económica acentúan cada vez más: iliteracia en el uso de computadoras, en materia de geografía, en el entendimiento del inglés, y en el dominio de las matemáticas y del conocimiento científico básico.

·         Tendencias generales de la educación de adultos en las universidades y colegios así como en las empresas privadas en Puerto Rico.

             

En el desarrollo de este proyecto se podría utilizar la siguiente metodología:

·         Identificar un Comité de Apoyo, compuesto por personas relacionadas con los programas de adultos del Departamento de Educación, que le ofrecerá apoyo logístico y asesoramiento a los investigadores.

·         Examinar la literatura existente la aportación de la educación de adultos al desarrollo económico de Puerto Rico.

·         Hacer entrevistas a oficiales de alto rango del Departamento de Educación, incluyendo aquellas que tienen responsabilidad directa en la administración de los programas de educación de adultos.

·         Constituir grupos focales para discutir la situación actual y perspectivas de la educación de adultos en Puerto Rico. 

 

El documento resultante consistirá en los siguientes elementos:

·         Un análisis de las tendencias en la educación de adultos en los paises industrializados.

·         Una descripción de los programas de adultos del Departamento de Educación y análisis de la estructura y tendencias de la matrícula del Programa de Adultos.

·         Una discusión general de la educación de adultos que desarrollan las universidades y colegios, la empresa privada y las entidades sin fines de lucro de Puerto Rico.

·         Un resumen de los consensos de opinión logrados en las entrevistas con oficiales de alto rango del Departamento de Educación, en las discusiones con el Grupo de Apoyo y en los trabajos der los grupos focales  en lo que atañe a la posible evolución futura de la educación de adultos y la  identificación de estrategias para incrementar la efectividad de los programas existentes y crear nuevos programas a la luz de los cambios que se anticipan en la economía global.

 

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Planificación estratégica e información económica en Puerto Rico*

Introducción

 

Un principio fundamental de la planificación estratégica es que las empresas productoras deben analizar cuidadosamente los cambios en el entorno y evaluar el impacto que los desarrollos económicos, sociales, regulatorios y fiscales puedan tener tanto en su cuadro de ingresos y gastos y en sus operaciones a corto plazo como en su evolución futura a mediano y largo plazo.

De esta manera, las empresas pueden aprovechar las oportunidades y esquivar o aminorar los riesgos que implica la producción en un marco dinámico y cambiante, en el cual la incertidumbre es la orden del día y es, por tanto, urgente obtener información precisa y disponible con rapidez no sólo sobre la situación interna de la empresas---ventas, costos de operación, rendimiento de los activos de capital, etc.—sino también sobre las transformaciones que se observan en el ambiente externo.

Una pieza central en el análisis del ambiente externo es el estudio de las tendencias a corto, mediano y largo plazo de la economía y el desarrollo de proyecciones sobre el perfil futuro de la economía como un todo, así como del sector económico y de la industria específica en que se desempeña la empresa.

En términos más técnicos, hace falta información sobre diversos elementos como los siguientes: la trayectoria macroeconómica del país (examinada a base de agregados económicos como el producto bruto, el empleo y la inflación); la producción, el empleo y la productividad por sector económico y por industria; la situación económica de las diversas regiones del país; la conducta a corto, mediano y largo plazo de diversos indicadores mensuales, tomados individualmente o combinados para producir índices; el crecimiento económico del comercio mundial; las variaciones en la composición demográfica, que influyen significativamente sobre la demanda en el mercado; la evolución de la economía global y las oportunidades de exportación que se presentan a escala mundial.

Afortunadamente, a pesar de las frecuentes quejas y críticas que los economistas y otros científicos sociales expresan verbalmente o en sus escritos, en Puerto Rico disponemos de un vasto y complejo sistema estadístico que, cuando se usa correctamente y se conocen sus fallas y limitaciones, puede ser muy útil en los ejercicios de planificación estratégica y en el análisis de las posibilidades de desarrollo futuro de los pequeños negocios y de las empresas productoras en general.

A continuación se presenta una descripción, a grandes rasgos, de las principales fuentes de información de que disponemos en la Isla.

Datos macroeconómicos

 

Sin duda, la mejor fuente de datos macroeconómicos que existe en la Isla es la Junta de Planificación, que produce anualmente el principal documento de referencia sobre la conducta agregada de la economía de Puerto Rico: El Informe Económico al Gobernador, el más reciente de los cuales tiene como referencia el año fiscal 1996.

Además de los valiosos contenidos analíticos que se presentan en cada edición de este informe—que incluyen análisis de las tendencias y proyecciones de la economías de Puerto Rico y Estados Unidos, y de diversos sectores de nuestro orden productivo, así como temas especiales de interés general—se provee un Apéndice Estadístico en el cual aparecen las series históricas de toda la estructura de cuentas nacionales de Puerto Rico—producto bruto, producto bruto interno, ingreso neto, ingreso personal—, la producción y el empleo por sector económico, la actividad de comercio exterior de la Isla—exportaciones, importaciones y balance neto—,las estadísticas demográficas y del grupo trabajador (empleo, desempleo y tasa de participación y empleo por sector económico) y la evolución de la deuda pública del país.

Indice de Actividad Económica

 

Para el seguimiento a corto plazo de la economía, el índice o indicador compuesto más importante que se prepara en Puerto Rico es el Indice de Actividad Ecónómica, que es también producto de la Junta de Planificación.

Las series que componen este índice son las siguientes: empleo total, empleo en la manufactura, nómina en la manufactura, horas trabajadas en la manufactura, comercio exterior (neto), registro en hoteles de turismo, ventas al detal, arbitrios, producción de energía eléctrica, consumo de energía eléctrica, valor de las nuevas unidades de vivienda, producción de cemento y nuevos registros de vehículos de motor.

Este índice compuesto es lo que se conoce como un indicador coincidente, ya que describe la situación en que se encuentra la economía en un momento dado. Los cambios en el mismo ayudan a identificar las variaciones de la economía como un todo, por cual sirve para determinar el patrón cíclico, es decir, a evaluar si la economía se encuentra en su fase de expansión o si estamos pasando por una recesión o por un periodo de relativo estancamiento.

La Junta de Planficación publica mensualmente este vital indicador, el cual prepara el Negociado de Estadísticas de dicha institución.

Datos mensuales diversos

 

En Puerto Rico se la da seguimiento a varios cientos de indicadores mensuales, que están disponibles en los bancos de datos de la Junta de Planificación y que son producidos tanto por esa agencia como por otras instituciones públicas del país como el Departamento del Trabajo, la Administración de Fomento Comercial, el Comisionado de Instituciones Financieras, el Departamento de Agricultura, la Compañía de Turismo, el Departamento de Hacienda, la Administración de Fomento Económico, la Autoridad de Energía Eléctrica, la Autoridad de Puertos y otras.

Para propósitos de seguimiento a corto plazo, se concentra la atención en un conjunto de indicadores mensuales seleccionados, que se consideran los más representativos de la actividad económica a la cual aluden, a saber:

·         Mercado de trabajo: población civil no institucional, fuerza trabajadora, empleo, desempleo y tasa de participación, y empleo y desempleo por sector económico.

·         Empleo en la manufactura: Industrias de bienes duraderos y no duraderos.

·         Empleo asalariado no agrícola por sector económico

·         Promociones de la Administración de Fomento Económico:  Número de proyectos; empleo, nomina e inversión comprometidos; apertura y cierre de plantas, y empleos perdidos por motivo de cierres.

·         Registro en hoteles de turismo: demanda de los residentes y de los no residentes.

·         Indice de Precios al Consumidor: General y por categoría o renglón de gasto (ropa y accesorios, cuidado médico, etc.).

·         Consumo y producción de energía eléctrica: residencial, comercial, industrias y otra.

·         Construcción: número y valor de los permisos de construcción, número y valor de las ventas de viviendas, producción y consumo de cemento.

·         Comercio exterior: exportaciones, importaciones y balance neto y desglose por páis de destino u origen.

·         Transportación de carga aérea y marítima

·         Activos, depósitos, inversiones, pasivos y cctividad prestataria de los bancos comerciales

·         Ingresos netos del Fondo General: contribuciones de corporaciones e individuos, arbitrios, licencias y otras fuentes.

 

Fuentes censales

 

Los Censos Económicos,  el Censo de Agricultura y el Censo de Población, realizados por el Departamento de Comercio federal, constituyen una fuente de datos fundamentales sobre las familias y las empresas en Puerto Rico y son de gran utilidad para el análisis de situación económica por regiones, por municipio, e inclusive al nivel de mercado o áreas geográficas específicas.

Los Censos Económicos son los siguientes: Comercio al por mayor, comercio al detal e industrias de servicios seleccionados; Manufactura; Industrias de la Construcción.

Tanto la Junta de Planificación como el Programa de Centros de datos Censales tiene a la disposición de los usuarios toda la estructura de los datos censales de la Isla y ofrecen, en caso de que no aparezcan en la publicaciones escritas o disponibles en disco compacto, el servicio de tabulaciones especiales de acuerdo con la necesidad del cliente.

Conclusión

 

El uso de la base estadística existente en Puerto Rico en el proceso de toma de decisiones al nivel de la empresa es un imperativo ineludible en la dinámica y cambiante economía de la Isla, que a su vez está insertada en una economía global en cual los cambios son vertiginosos y difíciles de pronosticar. En este contexto, es alentador el hecho de que la Isla posee un sistema estadístico que refleja muy apropiadamente la evolución y estructura de la economía local y permite desarrollar análisis y proyecciones confiables sobre la trayectoria