Portal de Santos Negrón Díaz, Economista, negrondiaz@gmail.com, http://www.santosnegrondiaz.com

Home | Víctor Sánchez: Seis mitos para una quiebra | Santos Negrón Díaz: Minimización del riesgo | Santos Negrón Díaz: Viaje al corazón de Matos Paoli | Santos Negrón Díaz: La limitación del crédito contributivo de las compañias 936 y su impacto | Santos Negrón Díaz: Ensayos económicos de dos décadas: Volumen II | La economia de Puerto Rico: Realidad y perspectiva | Santos Negrón Díaz: Contabilidad macroeconómica de la dependencia | Santos Negrón Díaz: El Informe Trimestral del BGF: Realidad y perspectiva | Ignacio Ramonet: China, megapotencia financiera | Dr.Gerardo Navas: "Collateral Damage" | Santos Negrón Díaz: Reflexiones | Santos Negrón Díaz: El IVA: Realidad y Perspectiva | Santos Negrón Díaz: La popularidad de los economistas | Santos Negrón Díaz: La degradación crediticia como factor de riesgo | Santos Negrón Díaz: Naturaleza y alcance del IVA en Puerto Rico | Santos Negrón Díaz: Apuntes económicos en tiempos de zozobra (Libro) | Santos Negrón Díaz: Ensayos económicos de dos décadas: Volumen II | Santos Negrón Díaz: Tendencias económicas: 1997-98 (Libro) | Santos Negrón Diaz: Contabilidad macroeconómica de la dependencia | Francis Fukuyama: La revolución de la clase media | Santos Negròn Díaz: Mientras S&P toca la lira | María de los Ángeles Trigo: Retiro: La soga parte por lo más fino | Santos Negrón Díaz: La reforma del Sistema de Retiro: realidad y perspectiva | Santos Negrón Díaz: Entrevista en Claridad | Alfredo González: Contra del culto a las ideologías económicas | Prof. Argeo T. Quiñones Pérez: El fracaso del Plan Fortuño | Paul Krugman: La fuente de los errores de política económica | Luis A. Rodríguez Reyes: La debacle económica de Puerto Rico: el fin de la 936 | Invitación a visitar el blog de la economista y periodista Luisa García Pelatti: sincomillas.com | Paul Krugman: La salvación económica de Europa | Jesús Rodríguez: La fiebre del oro: Reportaje | Alfredo González: Repetición de una tragedia bancaria | Paul Krugman: La trampa del euro | Paul Krugman: El desarrollo de una economía verde | Alfredo González: La fabulosa tragedia financiera de Grecia | Prof. Argeo T. Quiñones Pérez: Elementos Fundamentales de una Estrategia para la Salida de la Crisis | Asociación de Economistas de Puerto Rico: Texto presentado en conferencia de prensa | Impacto multiplicador de los despidos de empleados públicos en Puerto Rico | El papel del economista ante el foro judicial | Impacto de las crisis económica sobre los movimientos migratorios | Paul Krugman: En torno a Milton Friedman | Augurios de Roubini | China y la Curva Phillips | La ruta de la deflación | La estrategia de la Reserva Federal | La larga marcha del renminbi | Nouriel Roubini: The Almighty Renminbi? | Pandemias y depresiones | Alfredo González: La función intermediadora de BGF | Las fusiones en la industria farmacéutica | La noche triste de Luis Fortuño | La economía de Puerto Rico:¿Recesión o depresión? | Perspectivas Económicas: 2003 a 2008 (Libro) | La boyancia de los recaudos de fuentes contributivas estatales en Puerto Rico | Retos al desarrollo económico de¨Puerto Rico (Ponencia) | El comienzo de la recesión | El valor de la educación superior (columna, marzo 2006) | Contexto socioeconómico de Puerto Rico (2003) | Guías de planificación estratégica en el sector público | La ciencia funesta (octubre 2005) | El riesgo de recesión en el país (columna, agosto de 2005) | El papel del gobierno en la economía (columna, junio 2005) | La reforma perpetua | Tres ensayos de enfoque microeconómico | Analyze de la littérature sur la situation de la société post-industrielle | Análisis de la literatura sobre la situación de la sociedad postindustrial | La economía de Puerto Rico bajo el Estado Libre Asociado | Resumen de una ponencia | Santos Negrón Díaz. | Guía de fuentes de información económica en Internet | Información personal | Mi experiencia profesional

Santos Negrón Díaz: Apuntes económicos en tiempos de zozobra (Libro)

Dedico este libro, una compilación de ensayos que redacté en esta larga, penosa y profunda etapa de dificultad y contracción de la economía de Puerto Rico a los colegas de la Asociación de Economistas de Puerto Rico, a la Senadora Sonia Pacheco y a  la Cámara de Representantes de Puerto Rico por los honores y distinciones que me ofrecieron durante la Semana del Economista.

 

Santos Negrón Díaz

 

 

 

 

 

APUNTES ECONÓMICOS EN TIEMPOS DE ZOZOBRA

 

Diciembre de 2009

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

©Portal de Santos Negrón Díaz

 

 

 

 

CONTENIDOS

 

 

APUNTES SOBRE EL MERCADO DE GASOLINA EN PUERTO RICO: 1992 A 2004

 

TELECOMUNICACIONES EN PUERTO RICO: TENDENCIAS Y PERSPECTIVAS

 

 

PERFIL DE LA POLÍTICA ECONÓMICA DE PUERTO RICO BAJO LA SOBERANÍA

 

BOYANCIA DE LOS RECAUDOS DE FUENTES CONTRIBUTIVAS ESTATALES EN PUERTO RICO: 1996 A 2006:

OBSERVACIONES PUNTALES

 

LA NOCHE TRISTE DE LUIS FORTUÑO

 

EL ORIGEN DE LA BURBUJA

 

ESPERANZA TENTATIVA

 

LA ECONOMÍA DE PUERTO RICO: ¿RECESIÓN O DEPRESIÓN?

 

LA ENCRUCIJADA DE LUIS FORTUÑO

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

         

 

 

apuntes sobre el mercado de gasolina de Puerto Rico: 1992 a 2004

 

La gasolina, uno de los principales productos refinados a partir de petróleo crudo, da cuenta de cerca del 16 por ciento de la energía consumida en Estados Unidos. El uso primario de la gasolina es en automóviles y camiones livianos, pero es importante recordar que la gasolina se usa en botes, vehículos recreacionales, plantas domésticas e industriales de generación de energía eléctrica y diversos equipos orientados a la producción agrícola, entre otros.  El consumo de gasolina tiene un alto componente estacional, especialmente en los climas templados donde se producen y consumen grandes cantidades del combustible, lo que provoca cambios en la demanda de acuerdo a la temporada del año.

En Estados Unidos, la gasolina se distribuye desde las refinerías de petróleo, que producen más del 90 por ciento de la gasolina consumida en el país, mayormente  por medio de gasoductos y camiones,  a un mercado gigantesco que consiste en cerca de 168,000 estaciones de gasolina al detalle. Hay tres (3) tipos o grados de gasolina: regular, grado medio y premium. Cada grado o tipo tiene un nivel diferente de octano y los precios varían de acuerdo al grado, si bien la diferencia de precios entre grados suele ser constante. En Puerto Rico se venden dos (2) tipos de gasolina: sin plomo regular y sin plomo premium.

Por lo regular, la demanda de gasolina es relativamente inelástica (el coeficiente de elasticidad de la demanda con respecto al precio es menor que uno (1) pero mayor que cero).  Además, los precios de la gasolina suelen ser rígidos en dirección descendente, es decir, crecen rápidamente, en general, en respuesta a los cambios en los precios del petróleo, pero bajan lentamente.  Aún después de que los precios del petróleo han bajado, los precios de la gasolina tardan un poco en ajustarse a la nueva estructura de los costos de producción.

Tanto en Estados Unidos como en Puerto Rico, en el sector de los mayoristas de gasolina se observa una estructura de competencia oligopolística, mientras que entre los distribuidores al por menor predomina el modelo que se conoce como competencia monopolística.

El costo de producir y hacer llegar la gasolina a los consumidores incluye el costo del petróleo crudo a los consumidores, los costos de procesamiento de las refinerías, los costos de mercadeo y distribución y, finalmente, los costos de la estación de gasolina y los impuestos.  Los precios que paga el consumidor al nivel de la bomba reflejan estos costos, así como las ganancias (o pérdidas) de las refinerías, los distribuidores, los profesionales de mercadeo y los dueños de estaciones de gasolina. De acuerdo con la EIA (Energy Information Agency) de Estados Unidos, en agosto de 2005, lo que se pagaba por la gasolina se distribuía de la siguiente manera, por orden de importancia: petróleo crudo, 56 por ciento; refinerías, 24 por ciento; impuestos, 18 por ciento; y distribución y mercadeo, 2 por ciento.

 

Desde mediados de la década de los 70, los precios del petróleo crudo han fluctuado drásticamente, pero aun cuando éstos pasan por periodos de relativa estabilidad, los precios de la gasolina tienen variaciones debido a factores tales como la estacionalidad y la competencia entre los mayoristas y las estaciones de gasolina locales.  De igual modo, los precios de la gasolina pueden experimentar variaciones abruptas debido a sacudidas en la oferta y los precios del petróleo a nivel mundial, o por causa de problemas domésticos que interrumpen la producción de las refinerías o el flujo del producto en los gasoductos.

Tendencias y Pronósticos Económicos a Nivel Mundial

De acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, la producción mundial creció 3.9 por ciento en el año natural 2003, se estima que creció 5.0 por ciento en el año 2004 y se espera que avance 4.3 por ciento en 2005. El crecimiento económico muestra más dinamismo en los países en desarrollo que en las economías avanzadas. Este fenómeno se explica, esencialmente, por la enorme pujanza de las economías emergentes asiáticas, especialmente China y la India, que están creciendo a tasas dos (2) veces mayores que las de los países avanzados.

 

En correspondencia, el volumen de comercio internacional en bienes y servicios se aceleró después del parpadeo que provocaron los eventos de 11 de septiembre de 2001, al punto que el crecimiento del mismo fue 3.1 por ciento en el año 2002, 4.5 por ciento en el 2003, 6.8 por ciento en el 2004 y se espera que avance 6.6 por ciento en el 2005.

A la luz de eventos históricos más recientes, entre ellos, las alzas observadas y proyectadas en los precios del petróleo y el inusitado incremento en el déficit de comercio exterior de Estados Unidos, la Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo señaló, a fines del año pasado, que el crecimiento para las 12 naciones que usan el euro para el año 2005 será de sólo 1.9 por ciento, en comparación con un pronóstico de 2.5 por ciento que se había hecho en mayo de este año.

El significativo avance de la producción y la demanda agregada global, en conjunción con los impactos de la acción bélica en Irak,  la inestabilidad política en el Oriente Medio en general y grandes olas especulativas en las transacciones en los mercados de futuros de petróleo, produjeron un alza de 17.0 por ciento en los precios del petróleo (a precios corrientes) en el año 2003, la cual se aceleró a 32.1 por ciento en el 2004, y se espera una desaceleración de 3.4 por ciento en el 2005.[1]

La expansión de la actividad económica global va acompañada por una aceleración significativa de la demanda de gasolina y una presión hacia el incremento de precio, tanto en los mercados globales como en Estados Unidos y Puerto Rico.  El cuadro de oferta y demanda de Estados Unidos, según el escenario base de proyección de EIA, apunta a un aumento sostenido en la demanda de petróleo que, al no estar pareado por un alza similar en la oferta de petróleo, particularmente la que proviene del mercado mundial, contribuirá a un crecimiento de los precios del crudo.  Ya para el año 2006, se espera se proyecte una disminución en la demanda de energía por dólar de producción.  Aún así, el crecimiento de la demanda de petróleo seguirá siendo acentuado, lo cual unido a la pujanza de la actividad económica, el poco progreso en el desarrollo de fuentes renovables de energía y el escaso crecimiento de la oferta doméstica del crudo, hará que Estados Unidos siga siendo el principal incitador de precios altos del petróleo a nivel mundial.

Según datos recientes citados en el periódico The New York Times[2] (segundo trimestre del 2004), Estados Unidos es el tercer productor de petróleo en el mundo, con 8.8 millones de barriles diarios, pero es el primer consumidor del crudo, con 20.3 millones de barriles diarios.  En una proyección hasta el año 2025, se estima que ya para ese año el consumo de Estados Unidos se encuentre al nivel de 28 millones de barriles diarios, pero la producción doméstica será algo menor a la actual, lo cual constituiría un descuadre aún mayor de las necesidades de consumo del País y su capacidad de producción doméstica.

 

 

Tendencias y Pronósticos Económicos en Estados Unidos

 

De acuerdo con los pronósticos de consenso del Survey of Professional Forecasters, que prepara el Banco de la Reserva Federal de Filadelfia, la economía de Estados Unidos se encuentra en expansión.  Durante el tercer trimestre del año pasado creció 3.9 por ciento.  Se estima que avance 4.0 por ciento en el cuarto trimestre y que  se sostenga en el recorrido de 3.3 por ciento a 3.8 por ciento en los primeros tres (3) trimestres del año 2006. Esta evolución se está dando dentro de un ambiente de inflación controlada, pero ya la Reserva Federal comenzó a tomar partida contra la posible reactivación del proceso inflacionario, como lo indican las recientes alzas en la tasa de fondos federales. Más específicamente, desde el 4 de mayo de 2004 hasta el 20 de septiembre de 2005, la Reserva Federal aumentó la tasa de fondos federales[3] en 275 puntos bases de 1.00 por ciento a 3.75 por ciento, mientras que la tasa de descuento en similar periodo subió  en 275 puntos base de 2.00 por ciento a 4.75 por ciento.

Para el cuarto trimestre del año 2005, el consenso de los analistas de Business Week pronostica un alza de 3.7 por ciento en el Producto Interno Bruto real, una inflación de 2.7 por ciento, una tasa de fondos federales de 3.79 por ciento y un rendimiento de los bonos del Tesoro, a 10 años, de 4.67 por ciento.

 

La demanda de gasolina en Estados Unidos crece a una tasa anual promedio de 1.9 por ciento por año y se acelera a tasas entre 3 por ciento a 5 por ciento en periodo de rápida expansión de la economía.  De esta forma se espera que el pronóstico de crecimiento, modesto pero firme, de la economía se traducirá, al igual que en el caso de la economía global, en una creciente demanda de gasolina en Estados Unidos.

En Estados Unidos, el precio promedio de la gasolina de todos los tipos, medido a nivel nacional, aumentó de $1.99 por galón, el 10 de octubre de 2004, a $2.85 por galón, el 10 de octubre de 2005, representando un alza de $0.86 ó 30.0 por ciento.  En un periodo similar, el precio del petróleo (crecimiento en los mercados de compra y venta, WTI[4]) aumentó de $54.89 por barril a $62.61 por barril, lo que representa un alza de $7.72 ó 14.1 por ciento.

La EIA señala que los precios de la gasolina tuvieron un promedio de $2.19 por galón durante el verano, un máximo histórico. Para el periodo de abril-septiembre la demanda de gasolina de motor en Estados Unidos tuvo un promedio de 9.32 millones de barriles al día, también un máximo histórico.  Varios factores se combinaron para inducir este patrón de aumento en  los costos de oferta: los altos costos del petróleo, la fuerte demanda de gasolina, los bajos inventarios de gasolina, el hecho de que las refinerías están operando casi al óptimo de su capacidad y las especificaciones de protección ambiental que entraron en vigor este año.

En cuanto a las tendencias más recientes, el impacto de los huracanes Katrina y Rita, en agosto y septiembre de 2005, sobre la producción de petróleo y gas natural y sobre las actividades de las refinerías de petróleo agravaron las dificultades que ya afrontaba el mercado de productos de petróleo de cara a la temporada de invierno de 2005-2006.  Así, la proyección de corto plazo de la Administración de Información sobre Energía, apunta hacia un precio promedio de gasolina del orden de $2.34 en el 2005 y de $2.45 en el 2006, lo que equivale a alzas, con respecto al año precedente, de 26.6 por ciento y 4.6 por ciento, respectivamente.  A medida que se restablezca el balance entre la oferta y la demanda de gasolina, se espera que se aminore el avance vertiginoso que han tenido los precios de gasolina debido, entre otras cosas, a la interrupción de la producción que causaron los huracanes, los procesos especulativos en los mercados de distribución y la presión de la demanda que se asocia con una economía en expansión.

Los datos que permiten hacer comparaciones internacionales respecto a los precios de la gasolina suelen tener serios rezagos, pero la información más reciente disponible indica que es más barata en Estados Unidos que cualquier otro país altamente desarrollado.  Por su parte, los precios en Puerto Rico corren ligeramente por debajo de los correspondientes a Estados Unidos.

Tabla 3

 

Precio de la Gasolina Regular Sin Plomo al Detalle

en Países Seleccionados

Años Naturales, 1999-2003

 

Año

Australia

Canadá

Alemania

Japón

Estados Unidos

Puerto Rico

1999

1.72

1.51

3.42

3.27

1.17

1.09

2000

1.94

1.86

3.45

3.74

1.51

1.34

2001

1.71

1.72

3.40

3.35

1.46

1.48

2002

1.76

1.70

3.67

3.15

1.36

1.34

2003

2.20

2.02

4.58

3.47

1.59

1.46

 

Fuente: World Almanac Books, The World Almanac and Book of Facts 2005, pág. 170

 

De igual modo, una encuesta realizada en marzo de 2005 por la empresa Air,Inc, la cual se dedica a analizar el costo de vida en diversos países, indica que en los países europeos económicamente más avanzados, donde los impuestos sobre la gasolina son los más altos del mundo, el precio de gasolina regular se hallaba en el recorrido de $4.55 (España) a $6.48 (Holanda). En ese momento el precio por galón en Puerto Rico era de $1.74, en comparación con apenas $0.12 en Venezuela.

Tendencias Económicas en Puerto Rico

 

Desde mediados de la década de los 70 hasta el presente, la economía de Puerto Rico ha estado bajo la poderosa influencia de dos (2) factores que explican, en gran parte, las variaciones en los niveles de producción y empleo en la Isla. Por un lado, el crecimiento del producto bruto interno real de Estados Unidos, y por otro lado, el precio promedio de las importaciones de petróleo.

A mediados de la década de los ’70 y a principios de la década de los 80, la combinación de una recesión en Estados Unidos y de altos precios del crudo a nivel mundial indujo recesiones económicas en la Isla.  A finales de la década de los ’80, al igual que a principios de la década actual, la desaceleración de la economía de Estados Unidos y la aceleración de los precios del petróleo hicieron que Puerto Rico pasara por periodos de seria dificultad económica, aunque el estrago fue menor que en las dos (2) ocasiones anteriores.

En la actualidad, la economía de Puerto Rico se encuentra en franca recuperación, luego de un leve descenso en el año fiscal 2001, con componentes de intensa actividad en la construcción, particularmente en las fases de obra pública y de viviendas, el turismo y la producción farmacéutica dentro de la manufactura. No obstante, persisten serios problemas que requieren acciones estratégicas para sostener la competitividad de la economía y responder eficazmente al reto de la economía global.

Según un indicador que prepara Dismal Scientist, en este momento se considera muy bajo el riesgo de recesión en Estados Unidos en los próximos seis (6) meses, apenas 11.2 por ciento.  La economía se encuentra en una extraña situación en la cual se mezclan las fortalezas y las debilidades en una misma coyuntura histórica y predomina un ambiente de desasosiego e incertidumbre que, en buena medida, responde a la inestabilidad política a nivel mundial que ha causado la prolongación de las acciones bélicas en Irak, la turbulencia política en Venezuela y la constante violencia entre israelitas y palestinos. Se trata de conflictos que generan especulaciones en los mercados mundiales del petróleo e incitan alzas en los precios de entregas futuras del crudo,  lo cual se traduce en factor de riesgo económico para Estados Unidos.

Si bien la economía de Estados Unidos está en franca aceleración, impulsada por aumentos en los gastos de consumo y en la inversión fija, ya se comienza a perfilar, como ya indicamos, un aumento en las tasas de interés a corto plazo por parte de la Reserva Federal, con miras a evitar que la inflación se acelere más allá de lo prudente. No obstante, la expansión del empleo total ha sido muy modesta, lo cual refleja cierto grado de cautela de los negocios, que no empiezan a reclutar personal en gran escala hasta que no ven que la expansión económica está firmemente consolidada.

Otros factores que están ejerciendo gran influencia en la coyuntura económica actual en Estados Unidos son el debilitamiento del dólar vis-a-vis el euro y el yen[5], que encarece las importaciones.  Por otro lado, el surgimiento de China como potencia mundial, absorbe una gran cantidad de empleos que pudieron haberse creado en Estados Unidos y genera una gigantesca demanda de petróleo, productos intermedios y materiales de construcción que crean presión ascendente en los precios de éstos a escala mundial.       

Puerto Rico, al igual que todos los países que dependen grandemente de la importación de petróleo del mercado mundial, afronta una fuerte alza de los precios del crudo que amenaza con neutralizar buena parte de los avances que la economía local ha logrado en los pasados dos (2) años fiscales. De igual modo, es preocupante para Puerto Rico el pronóstico de que la economía de Estados Unidos avanza hacia una política de repunte de las tasas de interés, ya que los sectores más dinámicos de la economía local—la inversión en construcción de infraestructura, la actividad de construcción de viviendas y edificios comerciales y la demanda de bienes duraderos—son altamente sensitivos a las tasas de interés.

Ahora bien, la economía de Puerto Rico da muestras de pujanza en la actualidad, a juzgar por la actuación de los principales indicadores económicos durante el  año fiscal 2005 en comparación con el año fiscal precedente:

·         Un alza de 2.4 por ciento en el Índice de Actividad Económica que prepara la Junta de Planificación.

·         Un incremento de 2.7 por ciento en el empleo total.

·         Una avance de 4.0 por ciento en los registros en los hoteles de turismo.

·         Un acentuado avance de 28.5 por ciento en los vehículos de motor registrados por primera vez.

·         Aumento de 1.2 por ciento en el consumo de energía eléctrica.

·         Un aumento de 7.9 por ciento en las ventas al detalle.

·         Un alza de 4.5 por ciento en los Ingresos Netos del Fondo General, lo que incluyó un repunte de 5.4 por ciento en los arbitrios totales recaudados.

·         Un avance de 2.7 por ciento en las exportaciones, si bien las importaciones permanecieron estancadas.

De igual modo, la poca información disponible para los primeros tres (3) meses del año fiscal 2006 (julio a septiembre de 2005) da cuenta de la continuación del proceso de mejoramiento general de la economía en comparación con igual periodo del año fiscal anterior, con alzas en el empleo total (3.0%) y en la tasa de empleo (2.4%).

Si bien el panorama a corto plazo luce bastante prometedor, una mirada a las bases estructurales de la economía revela un cuadro que plantea serios desafíos a la competitividad presente y futura de ésta. Entre los elementos estructurales que requieren alta prioridad están los siguientes:

·         Incertidumbre generalizada a corto y mediano plazo y ausencia de planes de desarrollo económico a largo plazo, aunque hay una iniciativa en cauce orientada a planificar la evolución de la economía hasta el año 2025.

·         El desempleo sigue siendo alto en términos absolutos y relativos.

·         Aceleración de la inflación debido a los altos costos de los alimentos y al alza en los precios de los productos energéticos.  Durante el periodo de julio a agosto de 2005, la inflación tuvo un alza de 14.6 por ciento con respecto a iguales meses del año anterior, lo que aportó un incremento de 21.2 por ciento en los precios de los alimentos y las bebidas.[6]

·         Modesto crecimiento en los recaudos del gobierno y severa estrechez fiscal a la luz de los compromisos de gasto.

·         Severa contracción del empleo manufacturero, continuación del cierre de fábricas, y menguada capacidad para retener las fábricas existentes y atraer nuevas empresas manufactureras.

·         Ausencia de una política económica viable para lidiar con el desvanecimiento total de los créditos contributivos federales en el 2005.

·         Alta dependencia de los fondos federales en todas las dimensiones de la actividad económica: apoyo a las familias, desarrollo de infraestructura, financiamiento de la vivienda y de la educación superior, sostenimiento de gran parte de los programas de servicios de salud, entre otros.

De igual modo, cuando se amplían las miras respecto al futuro de la economía de Puerto Rico se destacan tareas prioritarias que deben atenderse, entre ellas:

·         Definición de nuestra estructura jurídico-política y del orden institucional que ha de regir la inserción efectiva y dinámica de Puerto Rico en la economía mundial.

·         Diseño e implantación de un plan estratégico de desarrollo económico y social de largo plazo.

·         Mejoramiento sustancial de la infraestructura, especialmente en las fases de producción de energía eléctrica, agua potable y manejo de desperdicios sólidos y tóxicos.

·         Renovación del sistema educativo en todos sus niveles, con particular atención a los programas de investigación científica y tecnológica, análisis económico y social, gerencia y el conocimiento sobre otras culturas y ambientes de negocio.

·         Fortalecimiento de los sistemas estadísticos nacionales y de la inteligencia económica sobre los mercados externos.

·         Crecimiento económico sustentable: balance entre el crecimiento económico y la protección del ambiente y de los recursos naturales.

·         Gerencia pública honesta, eficiente y consciente del papel redistributivo y promotor de la justicia social que le corresponde al Estado.

Se perfila, pues, la necesidad de que Puerto Rico adopte una política de desarrollo económico a largo plazo.  Esta política debe tomar como base los principios rectores que han llevado al éxito a los países altamente avanzados y a países como Singapur e Irlanda que una día estuvieron a la zaga de Puerto Rico en materia de desarrollo económico, a saber:

·         Crecimiento económico acelerado, en condiciones sustentables.

·         Política energética orientada a la reducción de la dependencia del petróleo y al uso de recursos energéticos renovables: biomasa, solar, mareas, entre otros.

·         Mejoramiento de la distribución del ingreso.

·         Reducción de la dependencia económica de Estados Unidos.

·         Estabilización del ciclo económico.

·         Reducción del desempleo, particularmente del desempleo estructural.

·         Fomento del desarrollo agrícola y programa de sustitución de importaciones.

·         Diversificación de las exportaciones, con peso particular en las exportaciones de servicios profesionales, educativos y tecnológicos.

·         Fomento de los pequeños y medianos negocios mediante programas de apoyo gerencial, financiero y técnico.

·         Intercambio de tecnología y conocimiento con los países europeos y programas de transferencia tecnológica hacia y desde los países de la Cuenca del Caribe.

 

Factores Determinantes del Consumo de Gasolina

 

Oferta

Del lado de la oferta existen varios determinantes fundamentales en el mercado de gasolina.  En orden de importancia, se mencionan los siguientes:

·         Las fluctuaciones en los abastos, la producción y los precios del petróleo.

·         La capacidad productiva de las refinerías.

·         La reglamentación respecto a las normas de control de la calidad del aire y las diferencias regionales en cuanto a la mezcla de componentes químicos de la gasolina.

·         Los impuestos a la gasolina en los diversos países y regiones del mundo.

·         Los costos de promoción, mercadeo y distribución.

·         Factores diversos tales como:  la distancia de los centros de abastecimiento, los costos de operación y el grado de competencia del mercado local.

Se trata, sin duda, de seis (6) determinantes que en tiempos recientes han tendido a aumentar el precio de la gasolina en todas las jurisdicciones del mundo.  Un análisis simple de regresión a base de datos semanales permite determinar que durante el periodo del 30 de junio de 2003 al 28 de junio de 2004, el precio del petróleo, medido por el precio del mercado del crudo Brent, explicó el 66.3 por ciento de la variación observada en el precio de la gasolina, medido por un promedio nacional de precios al detal de todos los grados de combustible.[7]

Gran parte de las diferencias en precio de la gasolina al nivel internacional se deben a diferentes políticas de tributación respecto al producto.  La proporción del precio de la gasolina que se atribuye a los impuestos varió en el 2002 desde 27 por ciento en Estados Unidos, hasta 77 por ciento en el Reino Unido.[8] Dentro de Estados Unidos, el impuesto a la gasolina varía desde un mínimo de 89 centavos por galón en Alaska hasta un máximo de 31.1 centavos en Wisconsin.

En artículo publicado en la revista Business Week (2004), se señala que en la medida en que la capacidad productiva de las gasolineras está por encima del 90 por ciento, éstas no pueden responder efectivamente a las aceleraciones de la demanda de gasolina, por lo cual se crean presiones sobre los inventarios existentes que llevan a aumentos en los precios de la gasolina.  A esto se suma lo difícil que es desarrollar nuevas refinerías debido a los riesgos de inversión, las crecientes exigencias de la reglamentación ambiental, los altos costos de inversión y la feroz oposición de las comunidades a aceptar tales facilidades en sus vecindarios.  Una vez observado este cuadro complejo que afecta el mercado del petróleo y sus productos, no es extraño que la importación de gasolina haya aumentado en años recientes, llegando a ser cerca del 10 por ciento del total de consumo en la actualidad.

Los impuestos a la gasolina han estado en alzada en casi todas las jurisdicciones del mundo que buscan utilizar los fondos obtenidos, no sólo para sufragar los costos de desarrollar y darle mantenimiento a las redes viales, sino también afrontar los costos de salud crecientes que se asocian con el deterioro de la calidad del aire que inducen el consumo creciente de las emisiones de los automóviles y otros vehículos de motor.

A corto plazo, cabe esperar que la demanda de gasolina en Puerto Rico siga un patrón similar al que se observa a nivel global y en Estados Unidos: un crecimiento firme y sostenido, a pesar del alza en los precios.  Esto debido al aumento en el acervo de automóviles y otros vehículos de motor, la expansión del ingreso personal, la insuficiencia de los sistemas de transportación en masa, el acentuado uso de los camiones en la transportación terrestre de mercancías y la alta concentración de personas en las zonas metropolitanas.

Durante los años fiscales 1999 a 2003, las ventas de gasolina en Puerto Rico crecieron a una tasa anual promedio de 2.1 por ciento, en comparación con un alza casi similar de 2.2 por ciento en el precio promedio de la gasolina.

No obstante, el precio de la gasolina en Puerto Rico se mantiene predominantemente por debajo del que se observa en Estados Unidos y en los principales países altamente industrializados.

 

                

Otros aspectos, del lado de la oferta, que afectan el mercado de la gasolina son:

·         Algunos programas ambientales, orientados a reducir el monóxido de carbono, la neblina fotosintética y los tóxicos en el aire, los cuales requieren gasolinas oxigenadas, reformuladas o de baja volatilidad (que se evapore más lentamente).  Otros programas le ponen restricciones a los métodos de transportación y almacenar la gasolina. Se calcula que las gasolinas reformuladas que se exigen en algunas zonas urbanas cuestan por lo menos tres (3) centavos por galón más que las gasolinas convencionales.

·         Los costos de promoción, mercadeo y distribución son mayormente afrontados por los mayoristas, que batallan en todos medios noticiosos por diferenciar sus productos, ya sea en términos reales o por medio de artificios publicitarios, con miras a reducir la elasticidad de la demanda de sus productos y tener una porción del mercado, sino en expansión al menos estable.

·         la distancia de los centros de abastecimiento

·         los costos de operación

·         el grado de competencia del mercado local

Demanda

Los determinantes del lado de la demanda de gasolina apuntan también hacia un mayor uso y presión ascendente de los precios de este producto.  Entre los factores que se identifican en los estudios sobre la demanda de gasolina, se encuentran los siguientes:

·         El tamaño de la flota vehicular, es decir, el número de vehículos de motor registrados, y el volumen y la tasa de crecimiento de los vehículos registrados por primera vez en un año dado.

·         El nivel del ingreso personal disponible de las familias.

·         La población, particularmente las personas en las edades más altamente productivas (18 a 44 años), y entre éstas, el número de personas que posee licencia de conducir.

·         El por ciento de la población que trabaja en empleos no agrícolas.

·         La frecuencia y duración promedio de los viajes, tanto por motivo de trabajo o para la realización de transacciones económicas, como por motivo de placer.

·         El por ciento de la población que vive en zonas metropolitanas.

·         La eficiencia promedio en el uso de gasolina de la flota vehicular.

·         La disponibilidad de sistemas de transportación en masa

No es necesario hacer un análisis exhaustivo para percatarse de que todos los factores anteriores se combinan para producir una demanda ascendente de gasolina en prácticamente todos los países mediana y altamente desarrollados.

Durante el periodo de octubre de 2004 al 2005, el precio al detalle de la gasolina regular en Estados Unidos tuvo un alza de 85 centavos. Por su parte, Puerto Rico, para el mismo período, la gasolina regular tuvo un incremento de 62.5 centavos.  Además, durante el periodo de enero de 2001 a agosto de 2005, los precios de la gasolina tuvieron un patrón fluctuante, pero con una clara tendencia alcista.  Durante ese lapso de tiempo los máximos en precios se observaron en agosto, 2005, con niveles de $2.42 por galón en la gasolina regular y de $2.59 en la gasolina premium o súper.

Estadísticas Descriptivas del Consumo de Gasolina en Puerto Rico Durante el Periodo de 1992 al 2004

 

En vista de que en la Isla no se dispone de un sistema de información amplio e integrado del mercado de gasolina, la discusión en esta sección se circunscribe esencialmente a un conjunto de datos básicos que se identificaron en diversas fuentes y que en conjunto dan cuenta del papel central, decisivo, que juega este producto en el sistema económico de la Isla.  El análisis sobre la estadística descriptiva del consumo de gasolina en Puerto Rico cubre el periodo de 1992 al 2004, y cuando los datos disponibles lo hacen viable se incluye el año fiscal 2004.  A continuación se presentan los datos más sobresalientes:

·         Existe una relación muy estrecha entre el crecimiento real de la economía de Puerto Rico, los precios del petróleo y el crecimiento real de la economía de Estados Unidos. Según un modelo de regresión múltiple desarrollado por la Oficina de Análisis y Estudios Económicos del Banco Gubernamental de Fomento, cuando el crecimiento real en Estados Unidos es bajo y el precio promedio de las importaciones de petróleo a Puerto Rico  es alto, se crean condiciones para un periodo de lento crecimiento o recesión en la Isla. Uno de los factores que explica esa conexión es la aceleración de los precios de la gasolina que se asocia con los altos costos del petróleo. Afortunadamente, en la coyuntura actual en que los precios del petróleo se aproximan a máximos históricos cercanos a los $65 por barril en el mercado mundial, la economía de Estados Unidos se encuentra en una etapa de crecimiento moderado pero firme, por lo cual la economía de Puerto Rico ha seguido un patrón similar de expansión gradual.

·         Un elemento adicional que ayuda a explicar el hecho de que el crecimiento reciente de los precios del petróleo no haya tenido un impacto debilitante en Puerto Rico es el mejoramiento en la eficiencia en el uso de la energía. En la actualidad, según un análisis realizado por la Oficina de Análisis y Estudios Económicos del Banco Gubernamental de Fomento, el costo en energía por dólar real del Producto Bruto se encuentra en el recorrido de 4 a 5 centavos, en comparación con los niveles de 16 a 18 centavos que se observaron a principios de las década de los ’80.  De igual modo, según la misma fuente, la intensidad de uso de la energía, medida en miles de BTU’s por dólar del 1996 era de 26 a mediados de la década de los ’70 y se redujo a 16 a principios de la década de los ’90 y a 12 a principios del 2001.[9] A esto hay que añadir la reducción de la dependencia del petróleo en la producción de energía eléctrica. La baja fue de 99 por ciento a 75 por ciento debido a la adición al sistema de generación de electricidad de la Isla de dos (2) nuevas plantas: ADS, ubicada en Guayama, que usa el carbón como materia prima, y Ecoeléctrica, localizada en Guayanilla, que usa el gas natural.

·         Los gastos de consumo personal en transportación aumentaron de $2,580.8 millones en el 1992 a $5,260.6 millones en el 2004, a una tasa anual promedio de 6.1 por ciento. Durante el periodo la participación relativa de éstos en los gastos de consumo personal se elevó de 12.0 por ciento a 12.3 por ciento.

 

·         Las exportaciones registradas de refinerías y productos de petróleo aumentaron de $362.9 millones en el 1992 a $476.2 millones en el 2004, mientras que las importaciones de refinerías y productos de petróleo incrementaron de $1,047.8 millones a $2,070.0 millones en el 2003, con tasas de crecimiento anuales promedio de 2.3 por ciento y 5.8 por ciento, respectivamente.

·         El precio promedio de la importación de petróleo a Puerto Rico aumentó de $16.9 por barril en el 1992 a $29.1 en el 2003, a una tasa anual promedio de 5.1 por ciento. De julio de 1993 a mayo de 2004, el promedio fue de $31.3 por barril, 11.4 por ciento más alto que en  igual periodo del año anterior.

 

 

 

·         Las importaciones de vehículos de motor registradas aumentaron de $1,637.8 millones en el 1995 a $2,090.2 millones en el 2004, a una tasa anual promedio de 2.8 por ciento.  La participación de éstas en el total de importaciones registradas en la Isla, durante el periodo, bajó de 8.7 por ciento a 5.4 por ciento.

·         Los arbitrios por concepto de la venta de vehículos de motor y accesorios subieron de $178.3 millones en el 1992 a $551.2 millones en el 2004.  La participación relativa de éstos en el total de arbitrios recaudados en la Isla aumentó durante ese periodo de 18.2 por ciento a 32.5 por ciento en 2004.

·         El consumo de gasolina aumentó de 856.5 millones de galones en el 1992 a 1,226.1 millones en el 2003, a una tasa anual promedio de 3.3 por ciento. En el periodo de julio de 2003 a marzo de 2004, el valor acumulado del consumo de gasolina superó en 3.58 por ciento al periodo anterior.

·         El precio promedio de la gasolina avanzó de $1.192 por galón en el año 1992 a 1.944 en el 2005, a una tasa anual promedio de 3.8 por ciento.  El promedio durante el año fiscal 2005 constituyó un alza de 18.0 por ciento respecto al año anterior. Más específicamente durante los últimos tres (3) meses para los cuales hay datos disponibles, junio a agosto de 2005, las alzas del precio promedio de la gasolina han estado en el recorrido de 8.9 por ciento a 32.2 por ciento. Hay que remontarse a los primeros meses del año natural 2000 para encontrar un alza tan significativa en los precios de la gasolina como la que se registró en agosto de 2005.

·         Durante el período de 1992 a 2003, la elasticidad a largo plazo del consumo de gasolina respecto al precio fue de 0.85, confirmando la naturaleza inelástica de la demanda de gasolina.

·         El número de estaciones de gasolina aumentó de 984 en el año 1987 a 1,037 en el 2001,  a una tasa anual promedio de 0.2 por ciento, mientras que la nómina anual de éstas aumentó de $22,910,000 en el 1987 a $52,236,000 en el 2001, a una tasa anual promedio de 17.9 por ciento.

·         Los recaudos por concepto del arbitrio de la gasolina, que son asignados a la Autoridad de Carreteras, aumentaron de $133.9 millones en el 1992 a $173.8 millones en el 2003, a una tasa anual promedio de 2.4 por ciento.

 

 

·         El valor de las importaciones ajustadas de automóviles aumentó de $583.3 millones en el año 1992 a $1,427.5 millones en el 2003, a una tasa anual promedio de 7.1 por ciento.

·         Según el Censo de 2000, de un total de 908,386 personas que informaron el medio que usan para asistir al trabajo, 626,578 (69.0%) señalaron que lo hicieron en automóvil, camión o van y viajaron solos, mientras que 163,579 (18.0%) indicaron que utilizaron los mismos medios de transportación, pero viajaron acompañados.  Por su parte, 48,322 (5.3%) usaron la transportación pública;  36,834 (4.1%) caminaron al trabajo;  17,109 (1.9%) usaron otros medios y 15,964 (1.8%) indicaron que trabajaron en el hogar.

·         Un análisis de los datos de comercio exterior, correspondientes al año fiscal 2003, nos indica que durante ese periodo se importaron a la Isla un total de 21,670,568 barriles de gasolina con un valor total de $768,561,858, a razón de $35.50 por barril ó $0.84 por galón.  De ese total de importaciones, 14,170,220 barriles, con valor de $509,163,092 provinieron de Islas Vírgenes; 1,014,769 galones, con valor de $34,942,217, de Estados Unidos; y 6,485,579, con valor de $224,456,549, de países extranjeros. Las exportaciones de Puerto Rico en este renglón ascendieron a 1,255,657 barriles, con valor de $40,875,614.

 

 

I.    Análisis de la Estructura Competitiva del Mercado de Gasolina de Puerto Rico

 

Para llevar a cabo el análisis de la estructura competitiva del mercado de gasolina en Puerto Rico, se tomaron en cuenta los siguientes elementos:  la cantidad y el volumen de ventas de los mayoristas y detallistas, el grado de concentración del mercado, las barreras a la entrada y el impacto de los nuevos competidores, el impacto de la publicidad y de las iniciativas de mercadeo y las características distintivas del mercado local de gasolina.

La Oficina de Asuntos Monopolísticos del Departamento de Justicia ha recopilado una variedad de datos y realizado un conjunto de investigaciones fundamentales sobre la estructura del mercado de gasolina que sirvieron de base en el desarrollo de esta sección del Estudio.  A grandes rasgos, los principales hallazgos de la Oficina son los siguientes:

·         En Puerto Rico, para el año 2002, existían aproximadamente 1,398 estaciones de gasolina.  Según el Censo de Estaciones de Gasolina preparado por la Administración de Fomento Comercial (AFC), para el año 2000 había 1,442 estaciones de gasolina, lo que representa una disminución de 3.0 por ciento. 

·         La mayoría de las estaciones de gasolina operan entre nueve (9) y 24 horas al día, los siete (7) días de la semana, y por lo general, emplean aproximadamente tres (3) personas a tiempo completo y  de una (1) a dos (2) a tiempo parcial. 

·         La frecuencia con que reciben el combustible las estaciones es de una a dos veces a la semana, y la capacidad de almacenamiento de la mayoría de éstas es en tanques de 4,000 y 14,000 galones. Muy pocas estaciones de gasolina tienen tanques con capacidad para almacenar más de 15,000 galones. Según el censo, existían alrededor de ocho (8) estaciones con la capacidad para almacenar más de 30,000 galones de gasolina Regular y 12 para gasolina premium. 

·         Para el año 2002[10], en Puerto Rico el sector de la gasolina estaba compuesto por cinco (5) compañías distribuidoras-mayoristas; Texaco Puerto Rico, con un 24.0 por ciento de participación del mercado,  Shell Company Puerto Rico Limited, con un 25.0 por ciento, Esso Standard Oil Puerto Rico con un 22.0 por ciento, Caribbean Petroleum Corporation con 14.0 por ciento y Citgo Internacional Puerto Rico con 15.0 por ciento.  Al 30 de junio de 2003, la participación del mercado de gasolinas ha variado en términos porcentuales. Texaco Puerto Rico disminuyó su participación en 7.0 por ciento y Esso Standard Oil a esta fecha había experimentado un incremento de 1.0 por ciento, para un 23.0 por ciento de participación. Citgo Internacional y Caribbean Petroleum experimentaron una reducción de 1.0 por ciento y 2.0 por ciento para una participación de 14.0 por ciento y 12.0 por ciento, respectivamente.  Shell Company Puerto Rico, al 30 de junio había obtenido un incremento de un 9.0 por ciento en comparación con el año 2002.

A la luz de los datos antes señalados se puede realizar un análisis a base del Índice de Herfindahl-Hirschman (HHI) para determinar el cambio en el grado de concentración de mercado en la fase mayorista del mercado de gasolina en Puerto Rico.  En apenas un año el HHI, en el caso que nos ocupa, aumentó de 2,116 a 2,314, representando un alza de 9.9 por ciento, esencialmente inducido por la expansión en la participación del mercado de Shell Company Puerto Rico Limited.

 

 

En cuanto a la relación entre participación de mercado y precio promedio, tal como se señaló en un estudio realizado por el Banco Gubernamental de Fomento en el 1995, las empresas mayoristas principales tienden a tener precios más altos que las empresas con menor participación en el mercado, aunque el ordenamiento en rango en cuanto a precio promedio no es exactamente correspondiente con el ordenamiento respecto a la participación en el mercado.

La información que genera la Encuesta Mensual de Gasolina que lleva a cabo el Departamento de Asuntos del Consumidor ofrece apoyo empírico a varias generalizaciones que serán importantes cuando se examinen las consecuencias de la política de establecimiento de zonas de precios de gasolina en Puerto Rico.  Los aspectos que a continuación se señalan cubren el período de enero a julio, 2004.

·         El precio promedio de la gasolina aumentó en 22.6 por ciento, de 40.98 centavos a 50.26 centavos por litro.

·         Durante ese periodo, el incremento en precio en las estaciones de autoservicio fue mayor que en las estaciones convencionales: 25.6 por ciento en comparación con 16.2 por ciento.

·         A juzgar por el precio de la gasolina de 87 octanos, se observaron diferencias regionales en variable, entre ellas:  para enero, 2004, tuvo un máximo de 37.34 centavos en la región de Arecibo y un mínimo de 36.00 en la región de Ponce, con un promedio de 36.44, un recorrido de 1.34 centavos, una desviación típica de 0.47 centavos y un coeficiente de variación de 1.29 por ciento. 

·         En julio, el promedio se elevó a 46.68 centavos por galón, con un máximo de 47.32 centavos en la región de Ponce, un mínimo de 45.95 centavos en la región de Arecibo, una desviación típica de 0.82 centavos y un coeficiente de variación de 1.76 por ciento.

·         Durante el periodo, en lo que respecta al precio de la gasolina de 87 octanos, la región que tuvo el mayor aumento fue la de San Juan, donde el alza fue de 31.4 por ciento, de 36.40 a 47.26 centavos por galón.

Proyecciones de la Demanda de Gasolina

 

En esta sección se presenta un ejercicio de proyección, para el periodo 2005-2009, de la producción y el consumo de gasolina en Puerto Rico, tomando en consideración las variables, tanto a nivel global como en Estados Unidos.

En un estudio realizado por Natural Resources Defense Council se traza un escenario básico en el cual se estima que la demanda anual de gasolina en Estados Unidos crecerá de 117.8 billones de galones en el año 2000 a 142.0 billones de galones en el 2010, a una tasa anual promedio de 1.9 por ciento.  Esto en un contexto en que el consumo de petróleo aumenta de 2.81 billones de barriles al año a 3.38 billones de barriles, a una tasa anual promedio también de 1.9 por ciento al año.

En la medida en que se estima que el consumo de gasolina en Estados Unidos constituye el 45 por ciento del consumo mundial, cabe esperar que, en un periodo similar, el consumo de gasolina a nivel global aumente de 261 billones de galones a 315.5 billones de galones, a una tasa anual promedio de 1.9 por ciento.

Un elemento central en las proyecciones de producción de petróleo y consumo de gasolina a nivel mundial es la expansión económica de China, donde las importaciones de petróleo crudo han aumentado aceleradamente. Aunque ese país aún está significativamente rezagado en lo que respecta al uso del automóvil privado ya las ventas de automóviles están aumentando a un paso acelerado, lo cual se traducirá en una gigantesca demanda de gasolina en los próximos años y contribuirá a aumentar la presión alcista tanto en los precios del petróleo como en los de la gasolina.

A estos efectos se realizó un ejercicio de proyección de las ventas y el consumo de gasolina en Puerto Rico, así como de los ingresos procedentes del arbitrio sobre la gasolina, tomando como base las proyecciones oficiales de crecimiento del producto bruto a precios corrientes que presenta la Junta de Planificación.

Las ventas de gasolina en Puerto Rico aumentaron de 833.2 millones de galones en el año 1991 a 1,027.0 millones de galones en el 2005, a una tasa anual promedio de 2.9 por ciento.  Durante igual periodo el precio promedio por galón ascendió de 130.5 centavos a 194.4 centavos, a una tasa anual promedio de también de 2.9 por ciento.  El valor de las ventas de gasolina se elevó de $1,087.3 millones a $2,410.1 millones, a una tasa anual promedio de 5.8 por ciento y el precio promedio de las importaciones de petróleo a Puerto Rico se creció de $21.40 por barril a $51.94 por barril, a una tasa anual promedio de 6.5 por ciento.[11]

Durante un periodo similar, los gastos de consumo en transportación, a precios corrientes, aumentaron de $2,525.6 millones a $5,681.5 millones, a una tasa anual promedio de 6.0 por ciento.  Por su parte, el producto bruto, a precios corrientes se elevó de $22,809.0 millones a $51,578.0 millones, a una tasa anual promedio de 6.0 por ciento.

De acuerdo con las proyecciones oficiales de la Junta de Planificación, el producto bruto nominal crecerá de $51,578.0 millones en el año 2005 a $56,590.6 millones en el 2009.  Los gastos de consumo en transportación, en el período 2005-2009, crecerán de $5,681.5 millones a $6,524.6 millones.

Si se sostienen durante el periodo de proyección (2005-2009) las mismas relaciones estadísticas que se observaron en el periodo del 1991 al 2005, así como las tendencias en el precio del petróleo y el precio de la gasolina, ya para el año 2009 las ventas de gasolina estarán al nivel de 1,390.7 millones de galones, con un precio promedio de 221.50 centavos por galón, un precio promedio de las importaciones de petróleo de $66.88 por barril y un valor total de las ventas de gasolina ascendente a $3,079.7 millones.

En tal contexto de proyección, los recaudos por concepto del arbitrio de gasolina podrían crecer de $243.4 millones en el año 2003 a $559.3 millones en el 2009.

 

Análisis de la Naturaleza, Alcance y Viabilidad Económica de las Zonas de Precio de Gasolina

 

En esta sección, se presenta un análisis de la naturaleza, alcance y viabilidad económica de las zonas de precio de gasolina. Se describe el concepto, se evalúa la justificación teórica y práctica del mismo, y se hace una síntesis de las investigaciones que se han hecho en Estados Unidos sobre el impacto de este método de fijación de precios. De igual modo, se evalúan los experimentos con el concepto de zonas de precio que se han realizado en Puerto Rico y los retos que el mismo implica, tanto para los esfuerzos de protección de los intereses del consumidor, como para la labor fiscalizadora de las prácticas monopolísticas. Se analizan dos (2) posibilidades de organización del mercado: como una sola zona de precio o como varias zonas de precios.

Las zonas de precio en los mercados al por mayor de gasolina son uno de los temas más controvertibles en el debate de política pública económica en Estados Unidos.  La batalla en torno al tema se desarrolla, no sólo en el plano académico, sino también, y con mayor intensidad, en las cortes y en los gobiernos y legislaturas estatales.

Las zonas de precio no son otra cosa que la práctica de los mayoristas de gasolina orientada a establecer diferentes precios al por mayor para las estaciones de venta de gasolina al detalle que operan en diferentes áreas o zonas geográficas. Más específicamente, se trata de un conjunto contiguo de estaciones de gasolina de la misma marca que, de acuerdo con estudios realizados por el mayorista en cuestión, afrontan un conjunto común de factores competitivos, incluyendo los precios y prácticas de distribución de las marcas competidoras. Estas zonas de precio son un elemento dinámico: pueden cambiar cuando hay variación en las características de las estaciones o cuando se observan transformaciones en los factores competitivos en el mercado de referencia.

En el contexto de las zonas de precio, los precios que los mayoristas les cobran a los detallistas, según los mayoristas, se basan en cálculos econométricos, realizados por lo regular por consultores externos, donde entran en consideración diversos aspectos del lado de la demanda y de la oferta del mercado.  Estos cálculos se consideran un producto informático que es propiedad de la empresa mayorista. Algunos de los factores específicos que se toman en cuenta en dichos cálculos son:  localización y características geográficas del lugar, el volumen de tránsito, la fortaleza y elasticidad de la demanda y el grado de competencia que ofrecen las demás estaciones del área.  En términos más técnicos, la firma MPSI Systems, especialista en la creación de zonas de precios, señala que “el concepto se basa en el pronóstico de las ventas de gasolina y en la elasticidad respecto al precio, que es el recorrido de precio que un consumidor específico aceptará por el tipo y grado de gasolina antes de buscar fuentes alternativas de abastecimiento.”

Por lo regular, las compañías mayoristas consideran como propia la información acerca de la configuración de la zonas, los criterios usados para establecerlas, los criterios para establecer los precios en las diferentes zonas y las diferencias en precios entre zonas.  El número de estaciones en una zona, la extensión y forma de la zona y el número de zonas en un área varía de una compañía a otra. 

Por otro lado, lo opuesto a la práctica de las zonas de precio, es un sistema de precio uniforme donde las diferencias en precios entre áreas geográficas se basen en factores objetivos que se observen, tanto en el lado de la demanda, como en el lado de la oferta del mercado y que se manifiestan por vía de la libre acción del sistema de precios. Del lado de la demanda, habría que tomar en cuenta los flujos de tránsito, la densidad de la población y el ingreso promedio de los clientes. Del lado de la oferta, habría que tomar en consideración factores diversos como el precio del terreno, la naturaleza y tamaño de la estación, los costos de operación, transportación y mantenimiento, los costos de mano de obra y la estructura contributiva que impacta, tanto el precio de la gasolina, como las ganancias y la propiedad de los mayoristas y detallistas de gasolina.

En términos de la Teoría Microeconómica, las zonas de precio son una forma de discriminación de precios. Esta se define como la practica de cargar diferentes precios a diferentes compradores o grupos de compradores por esencialmente el mismo producto, donde tales diferencias reflejan las diferencias en costo asociados con el servicio a diferentes compradores o mercados.

Deben existir tres (3) condiciones en el mercado para que sea posible y rinda ganancias la discriminación de precios. En primer lugar, los compradores o grupos de compradores (zonas de mercado) deben ser separables, para evitar ventas de arbitraje del mercado de bajo precio al mercado de alto precio. Segundo, los dos (2) ó más compradores (o zonas de mercado) deben tener diferentes elasticidades de demanda respecto al precio a cualquier nivel particular de precio, para hacer la discriminación de precios beneficiosa.  Tercero, los mercados deben caracterizarse por la falta de competencia de firmas rivales. Si bien la discriminación de precios trabaja mejor en una situación de monopolio, es también viable en mercados oligopolísticos como es el caso, como ya indicamos antes, de la distribución de gasolina al por mayor, donde las empresas coordinan sus estrategias de precios tomando en cuenta las acciones y reacciones de sus rivales.

Existen tres (3) categorías de discriminación de precios.  La primera categoría es cuando cada comprador es obligado a pagar el máximo que éste estaría deseoso de pagar por el producto.  La segunda categoría involucra discriminar entre grupos de compradores sobre la base del tiempo o en contextos de urgencia. Aquellos que tienen la mayor urgencia y el poder adquisitivo que la apoye pagarán  precios más altos que aquellos que estén dispuestos a esperar.  La tercera categoría es una situación en que la firma puede cargar diferentes precios en dos (2) ó más mercados en un mismo momento en el tiempo.

Las diferencias de precio de los servicios telefónicos y de electricidad entre hogares y negocios, la firma que cobra un precio más alto por un artículo que vende en uno de sus establecimientos en un centro comercial urbano pero ofrece más barato en una de sus sucursales en un centro comercial a las afueras de la ciudad, y las diferencias entre el costo de las llamadas telefónicas a horas pico y a horas de menor volumen de actividad, son ejemplos de la discriminación de precios del tercer tipo. En la medida en que las compañías mayoristas de la gasolina establecen las zonas de precio a base de los diferentes grados de la elasticidad de la demanda, respecto al precio al nivel de la bomba en diferentes áreas del País, practican una variante de esta categoría de discriminación de precios.

La literatura sobre el tema de las zonas de precio en el mercado de gasolina es extremadamente variada y compleja.  Para darse cuenta basta examinar algunas de las conclusiones de los principales trabajos que se identificaron en la literatura más reciente sobre el tema:

·         Los investigadores David W. Meyer y Jeffrey H. Fischer, en un trabajo que prepararon para la Comisión de Comercio Federal[12] examinaron las teorías pro competitivas y anticompetitivas asociadas con las zonas de precios.  Los autores llegaron a la conclusión de que éstas son parte de una relación complicada entre las compañías gasolineras mayoristas y las empresas detallistas que facilita una distribución eficiente del riesgo, provee incentivos óptimos para los mayoristas y los detallistas y le permite a los mayoristas reaccionar más rápidamente a cambios en las condiciones de competencia local.  Por ejemplo, si los mayoristas tienen poder de mercado sustancial, las zonas de precio pueden facilitar la coordinación o ayudar a disuadir la entrada de nuevos competidores al mercado.  El Estudio indica además, que la prohibición de las zonas de precio pueden llevar a precios promedio más altos y que los mayoristas usen otros medios, menos eficientes, para lograr sus metas, entre ellas:  el aumento en la proporción de estaciones que sean propiedad de los mayoristas en áreas en que no existan leyes de desvinculación operacional.  Ante todo, los investigadores sugieren que la política antimonopolística no debe condenar las zonas de precio de una manera categórica, sino más bien, exigir evidencia específicamente relacionada con las prácticas de mercado que demuestre que la práctica de las zonas de precio ha llevado a precios más altos al nivel del detallista.

·         En un trabajo titulado Experimental Gasoline Markets (2003), los investigadores Cary A. Deck y Bart J. Wilson, llegan a las siguientes conclusiones, respecto al efecto de las zonas de precio en comparación con el sistema de precios uniformes al nivel del mayorista: 

ü      bajo el sistema de zonas de precio, los precios en áreas relativamente aisladas son más altos que en áreas con una alta concentración de estaciones;

ü      el sistema de precios uniformes al nivel del mayorista aumenta los mismos en las áreas más competitivas y simultáneamente no altera los precios en áreas geográficamente más aisladas que son menos competitivas.

·         En un trabajo titulado Economics at the Pump, publicado en la revista Regulation (2004), Cary A. Deck y Bart J. Wilson, siguiendo la metodología de mercados experimentales que se utilizó en el estudio citado en el rubro anterior, llegan a la conclusión de que la política de establecer precios uniformes al nivel del mayorista no necesariamente se traduce en precios más bajos de la gasolina al nivel del consumidor ya que hay dos (2) tipos de factores que determinan los precios de la gasolina: la oferta y la demanda. Los precios de entrega de los mayoristas son tan solo una de las variables que influye el mercado.  Desde el lado de la demanda, los precios pueden ser más altos en algunas áreas debido a que los consumidores no están dispuestos a viajar a otros sitios para comprar su gasolina.  Al consumir la gasolina en su localidad, los consumidores no inducen la competencia entre las estaciones, y si hay poca competencia los precios se mantendrán altos, en buena medida debido al carácter inelástico de la demanda de gasolina, aunque los mayoristas vendan la gasolina a un precio bajo.

·         En un artículo titulado Will Open Supply Lower Retail Gasoline Prices, publicado en la revista Contemporary Economic Policy (2004), los investigadores John M. Barron, Beck A. Taylor y John R. Umbeck llegan a la conclusión de que, contrario a la tesis vigente, en el mercado de Los Ángeles, California, controlando las características del mercado y el nivel de las estaciones de gasolina, las estaciones con más alternativas en cuanto al abasto de gasolina tienen precios al detal significativamente más altos que las estaciones atadas a un solo proveedor al por mayor.

·         En un estudio preparado por Utility Consumers Action Network, bajo el titulo de The Financial Impact of Gasoline Price Gouging on San Diego’s Economy (2002), en el cual se analizan las prácticas de venta de gasolina al detalle en el área metropolitana de San Diego, California, se llega a la conclusión de que, debido al uso de las zonas de precio, el precio de una misma marca y grado de gasolina puede ser hasta 25 centavos más alto dependiendo de la localización de la estación. Se encontró que en regiones donde no hay estaciones independientes y predominan las estaciones afiliadas a marcas, los precios pueden ser hasta 20 centavos por galón más altos que en áreas donde predominan las estaciones independientes. A juicio de los autores, las zonas de precio permiten a las empresas mayoristas controlar artificialmente e inflar el precio de la gasolina.

·         En un testimonio que presentó, ante el Comité de lo Judiciario de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, el Dr. Roy Littlefield, Vicepresidente Ejecutivo de Service Station Dealers of America, describió las zonas de precio de la gasolina como un mecanismo para imponerle precios más altos a los estaciones de gasolina y a los consumidores, para manipular los precios al detalle de la gasolina y para asegurarle ganancias oportunistas a las compañías petroleras.

·         En un testimonio presentado ante el Subcomité Permanente de Investigaciones del Comité de Asuntos Gubernamentales del Senado de Estados Unidos, Richard Blumenthal, Procurador General del estado de Connecticut, aboga en forma vigorosa por la prohibición de las zonas de precios y otras tácticas que, según él, evitan que los detallistas de gasolina obtengan la misma a precios competitivos.  De acuerdo con este observador, mediante la creación de zonas geográficas artificiales las compañías mayoristas cargan precios diferentes a los detallistas dentro de zonas diferentes basados en programas de computadora y cálculos secretos en cuanto a la ganancia que se puede lograr, no en cuanto a cómo puede cambiar su posición competitiva.  Se preocupan además, por cuánto pueden aguantar los consumidores y no por el efecto que el precio pueda tener en su participación en el mercado.  De acuerdo con Blumenthal el poder de las principales compañías mayoristas para imponer zonas de precio y fijar precios inflados, excesivos y arbitrarios es resultado de los acuerdos de franquicia, a los que están atados los detallistas, los cuales dictan que éstos están obligados a comprar productos a un solo suplidor.

·         En cambio, J.S. Carter, Director Regional para Estados Unidos de Exxon Mobil Fuels Marketing Company, señaló, en las mismas vistas en que habló Blumenthal, que las zonas de precio proveen el método mas confiable para evaluar y responder a la competencia local que afrontan los detallistas que operan en un ambiente competitivo, con alta transparencia y un balance apretado entre la demanda y la oferta. En la medida en que las zonas de precios reflejan las condiciones de demanda y oferta al nivel local, éstas son un reflejo en vez de una causa de la volatilidad de precios.  (Carter, 2002)

·         En un estudio publicado a fines del año 2003, bajo el título The Economics of Gasoline Retailing: Petroleum Distribution & Retailing Issues in the U.S. (2003), el Dr. Andrew N. Klett, Profesor de Economía de la Energía y el Ambiente, de Pennsylvania State University, encontró que desde el punto de vista competitivo y desde la perspectiva del consumidor, las restricciones verticales no basadas en el precio y las estrategias de mercadeo de zonas de precio son el resultado de la competencia entre varias formas de distribución en el mercadeo de la gasolina.  Se trata, según este investigador, de una competencia que promueve la eficiencia y beneficia al consumidor al traer el producto al mercado a un precio más bajo. De acuerdo con Klett, la eliminación de las zonas de precios se traducirá en precios promedios más altos para los consumidores y reducirá el número de mayoristas que participa en el mercado de gasolina.

·         En lo que atañe a la experiencia en el contexto de Estados Unidos en el campo de opciones de política pública para lidiar con la práctica de la fijación de zonas de precios, un estudio preparado por National Conference of State Legislatures, bajo el título de Findings on Hawaii Gasoline Prices and Policies, señala que varias legislaturas estatales, entre ellas las de Connecticut y Nueva York, se han propuesto establecer restricciones (monitoria y/o reglamentación) a la práctica de las zonas de precios, pero ninguna ha logrado ser aprobada por las legislaturas correspondientes, en buena medida, debido a que las investigaciones sobre el asunto han fallado en probar que se trata de una práctica ilegal.  Ahora bien, según se indica en el estudio, en Maryland se instituyó, por orden ejecutiva, un grupo de trabajo (task force) para estudiar el asunto de las zonas de precio y preparar un informe con recomendaciones.  El informe no encontró prácticas ilegales con respecto a las zonas de precios, pero recomendó que se hiciera un escrutinio o monitoreo más estricto del asunto. Por otro lado, en California la organización denominada Utility Consumer’s Action Network le pidió a la Comisión Federal de Comercio que llevara a cabo un estudio acerca de las zonas de precios de gasolina. El estudio que surgió de esta iniciativa, que examinó la experiencia de los estados de Arizona, California, Nevada, Oregon y Washington, no encontró evidencia de conductas que violaran las leyes antimonopolísticas.

·         Finalmente, en el estudio que publicó en el año 1991 la entidad Consumer Federation of America, bajo el título:  Ending the Gasoline Price Spiral (2001), se concluye, en relación a las zonas de precios de la gasolina, lo siguiente: Restrictive Marketing Practices, Such as Zonal Pricing and Franchise Restrictions on Supply Acquisition Should be Investigated and Discouraged.

Digresión Sobre el Número y Ubicación Geográfica de las Zonas de Precios de la Gasolina

 

La discusión de las bases teóricas del concepto de zonas de precios de la gasolina, el examen de la literatura empírica sobre el tema y las experiencias históricas que se han observado en el mercado de la gasolina en Puerto Rico, no permiten contestar en términos analíticos ni empíricos cuál sería el número de zonas de precios deseables para la Isla.  Esto, en parte, a que no hay forma de ensayar en la práctica con modelos alternos a la práctica dominante, que consiste en el uso de las zonas de precio como un sistema de discriminación de precios en el mercado de gasolina.  Tampoco el ministerio público dispone de la base de datos—debido a la resistencia de las empresas mayoristas a ofrecer a examen público los cálculos específicos que llevan a cabo para la determinación de los precios al por mayor de la gasolina—para realizar simulaciones y estimaciones estadísticas independientes que pueden corroborar la precisión, objetividad y grado de respuestas a las condiciones de mercado a las que supuestamente responden las compañías mayoristas.

Los esfuerzos que ha realizado el Departamento de Justicia para lograr que las empresas mayoristas de gasolina ofrezcan detalles específicos sobre los métodos y criterios para definir las zonas de precio sólo han rendido respuestas vagas e imprecisas en las cuales se identifican a grandes rasgos los criterios pero no se ofrecen las metodologías y cálculos específicos asociados con cada zona de precio de la cual dan cuenta esas empresas.  Las empresas se amparan en que se trata de programas, modelos de computadora y técnicas o sistemas de análisis de mercado que son propiedad confidencial y constituyen secretos comerciales y herramientas de mercadeo.

La realidad es que cada empresa mayorista tiene sus propias zonas.  Las características de las zonas, entre ellas:  el número de estaciones en cada zona, la forma de la zona y el número de zonas en un área en particular, varía de zona a zona y de empresa a empresa.

Aún suponiendo que las empresas sometieran, voluntariamente, al ministerio público toda la información que disponen sobre los hábitos de consumo y preferencias de sus  clientes, los patrones de respuesta a éstos a cambios en los precios (elasticidad-precio), los patrones y volúmenes de circulación de tránsito en las áreas donde están ubicadas las estaciones, los impactos de diferenciales de precio sobre los volúmenes de venta y demás elementos del lado de la demanda del mercado de gasolina, a lo cual habría que añadirle toda la información relacionada con el lado de la oferta del mercado de gasolina al nivel de las estaciones (infraestructura, servicios disponibles, espacio de ventas) y con la naturaleza y alcance de la competencia que ofrecen las estaciones aledañas, sería un problema mayúsculo de coordinación e integración analítica tratar de establecer objetivamente el número y extensión de las zonas de precio que deben regir en toda la geografía de Puerto Rico. Aún más, sería una tarea todavía más portentosa lograr que las firmas mayoristas y las estaciones de gasolina afiliadas a éstas, para no hablar de las estaciones de gasolina independientes, aceptaran como válidas las determinaciones en cuanto al precio por zona, a nivel del mayorista, que pudiera establecer una autoridad gubernamental—la cual no existe en la actualidad—que estuviera encargada de coordinar y reglamentar semejante función.

Aparte de las dificultades prácticas, virtualmente insuperables, que implicaría que fuera el sector público el que determinara, en forma objetiva e independiente y tomando en consideración información sobre ambos lados del mercado de gasolina, la naturaleza, número, extensión y variación de las zonas de precio de gasolina, las empresas mayoristas y minoristas se verían inclinadas a rechazar la validez de los renglones o niveles de precio que surjan de tales investigaciones y, con toda probabilidad, como lo hacen ahora, tenderían a confiar más en sus propias investigaciones de mercado y en el monitoreo de los cambios en la demanda de gasolina, que en los criterios externos del ministerio público.      

II.                 Conclusiones y Recomendaciones

 

En esta sección, se concentra la atención en varias observaciones y hallazgos que se desarrollaron con base en la vasta exploración que se realizó sobre el mercado de gasolina en Puerto Rico.  La misma enfatiza la importancia de las zonas de precio como instrumento de mercadeo de las empresas mayoristas y como práctica de discriminación de precios que tiene serias implicaciones desde el punto de vista de la política antimonopolista que rige en Estados Unidos y Puerto Rico.

En primer lugar,  aunque es un fenómeno esencialmente asociado con las alzas en el precio del petróleo, los precios de la gasolina han estado en alzada sistemática y significativamente desde enero de 2004.  El sistema de mercadeo, a base de zonas de precios que usan las empresas mayoristas en Puerto Rico, se ha convertido en un factor que exacerba la difícil situación que la tendencia alcista de los precios de la gasolina representa para los consumidores, particularmente para los negocios y el gobierno y aquellos que viven en áreas geográficas de altos ingresos. De igual modo, las zonas de precios pueden contribuir a que los consumidores tarden más en recibir los beneficios de precios más bajos cuando se reducen los precios del petróleo a nivel mundial.  De esta forma la práctica de las zonas de precio en Puerto Rico, a juzgar por los datos que recopila el Departamento de Asuntos del Consumidor, está más vinculada a las variaciones regionales del precio de la gasolina y a las diferencias entre los precios que le ofrecen los mayoristas a las estaciones de gasolina.

En segundo lugar, el uso del Índice de Herfindahl-Hirschman (HHI) nos indica un aumento en el grado de concentración del mercado de gasolina al por mayor en Puerto Rico.  En tercer lugar, las empresas mayoristas que ejercen la discriminación de precios han fallado en explicar claramente las bases conceptuales y metodológicas del sistema de zonas de precios que usan en Puerto Rico.  Tampoco han ofrecido al ministerio público información detallada y precisa sobre los cálculos o modelos estadísticos o econométricos específicos asociados con las zonas de precio de diversos tamaño y extensión que han establecido en Puerto Rico. Por esta razón, no disponemos de herramientas empíricas que hagan posible evaluar si las zonas existentes se justifican objetivamente a la base de los criterios que se usan para crearlas o determinar si hay margen para un número mayor o menor de zonas y para alternativas de extensión geográfica de las mismas.

En cuarto lugar, siguiendo investigaciones empíricas e interpretaciones rigurosas de la jurisprudencia vigente en Puerto Rico, la Oficina de Asuntos Monopolísticos del Departamento de Justicia ha demostrado los alcances e implicaciones de la práctica de zonas de precio de la gasolina como una variante de la discriminación de precios y como formas de restringir la competencia, inflar los precios y ejercer poder de mercado indebido.  En quinto lugar, la literatura teórica y empírica que se ha desarrollado en Estados Unidos tiende a estar polarizada entre aquellos que creen que las zonas de precios son un sistema eficiente de mercadeo de la gasolina y aquellos que piensan que se trata de un sistema de extracción de ganancias excesivas por parte de las empresas mayoristas.

En sexto lugar, todas las jurisdicciones en Estados Unidos que han intentado poner freno mediante legislación a la práctica de zonas de precio han fracasado en su intento. A lo sumo, se ha llegado al diseño e implantación de sistemas de monitoreo de los precios de la gasolina y de las prácticas de distribución de la misma. Una de las razones que se ofrece para eliminar las zonas de precio es la naturaleza rígida y arcaica de las leyes antimonopolísticas de Estados Unidos.

Finalmente, dada la gran fuerza que han ganado las zonas de precio en todas las jurisdicciones de Estados Unidos, así como en Puerto Rico, los esfuerzos de la política pública se enfrentan a la paradójica situación de tener que llevar a cabo estudios empíricos o al menos simulaciones estadísticas y estudios de impacto para demostrar que la eliminación de las zonas de precios y la introducción de un sistema de precios uniformes, no implicará, entre otras cosas, alzas en los costos al nivel del consumidor, reducción en el número de empresas mayoristas y de estaciones, o restricciones a la oferta de gasolina en determinados mercados.

A la luz de las conclusiones anteriores, ofrecemos al Departamento de Justicia las siguientes recomendaciones en cuanto cómo lidiar con el asunto de las zonas de precio de la gasolina en Puerto Rico:

·         Recomendar al Gobernador que nombre un Grupo Especial de Trabajo (Task Force) que haga una investigación a fondo sobre la naturaleza, estructura y problemas fundamentales del mercado de gasolina en Puerto Rico y produzca un informe sobre el asunto. Los temas específicos a investigarse serían los precios de la gasolina, la estructura del mercado, las zonas de precio, los impuestos a la gasolina, los sistemas de abastecimiento y distribución de gasolina, el estado de la información sobre el mercado de gasolina tanto en la fase de demanda como en la de oferta. Este grupo especial de trabajo estaría constituido por representantes de la industria petrolera, dueños de estaciones de gasolina, consumidores y ambientalistas.

·         Solicitarle a la Junta de Planificación que, por vía del Área de Planificación Económica y Social, lleve a cabo un estudio, a base de una muestra representativa de la estructura de ingreso, los costos de operación y márgenes de ganancia de las estaciones de gasolina en Puerto Rico y de las circunstancias especiales asociadas con las estaciones abanderadas y las estaciones independientes.

·         Solicitarle al Departamento de Asuntos del Consumidor que amplíe el detalle a nivel geográfico de las encuestas de precios de la gasolina, de manera que se pueda hacer una mejor monitoria de éstos al nivel más amplio de regiones y al nivel más específico de barrios en los municipios más pequeños y sectores urbanos en los municipios más grandes.

·         Procurar que se prepare legislación que haga compulsoria las peticiones de información del Departamento de Justicia sobre los criterios y fórmulas específicas que usan las empresas mayoristas para establecer las zonas de precio, sujeto, por supuesto, a estrictas medidas y garantías de confidencialidad en el uso de la información obtenida por vía de cuestionarios que se sometan a dichas empresas.

·         Solicitarle al Departamento de Recursos Naturales que evalúe el estado de situación y posibles alternativas de profundización, producción más rápida  y mejoramiento de las estadísticas de importación, exportación, consumo y distribución de gasolina en Puerto Rico.

·         Procurar que la Legislatura, luego del informe sobre el mercado de gasolina que rinda el Grupo Especial de Trabajo, y bajo el supuesto de que surja de éste una recomendación concreta al respecto, pase una ley que prohíba específicamente la práctica de zonas de precio en la jurisdicción de Puerto Rico o que exija condiciones específicas de implantación de las zonas de precio que garanticen la libre competencia, eviten la imposición de diferencias de precio injustificadas entre zonas ( es decir, que no se vinculen con los factores de costo) y le ofrezca a los dueños de estaciones de gasolina la posibilidad de diversificar sus fuentes de abastecimiento de gasolina, aún cuando sostengan contratos con mayoristas que las obliguen a que una porción dominante de sus compras sean a un suplidor específico.

III.      Epílogo

 

La aprobación de la Ley Número 74 del 25 de agosto de 2005 cambió gran parte de la perspectiva de la industria de distribución de gasolina en Puerto Rico al momento en que se llevó a cabo la investigación básica del presente Estudio.  Dicha Ley declaró que Puerto Rico constituye una sola zona de mercado con el fin de evitar las prácticas discriminatorias que afectan la gasolina y/o los combustibles especiales garantizando la estabilidad, accesibilidad y uniformidad en el precio.  De igual modo, la Ley prohíbe la interferencia por el refinador, productor de petróleo y/o distribuidor mayorista en la fijación del precio de venta al detalle de la gasolina y establece delitos y penalidades a las personas naturales o jurídicas que violen las disposiciones de la ley.

A todas luces, es demasiado temprano para trazar juicios sobre el impacto que tendrá está Ley sobre la base competitiva, los sistemas de distribución y la estructura de precios de la gasolina en Puerto Rico. Por lo pronto, las dos (2) encuestas sobre los Precios Prevalecientes de Mayoristas de Gasolina más recientes que ha realizado el Departamento de Asuntos del Consumidor, una a principios de octubre de 2005 y otra a finales del mismo mes revelan varios cambios significativos cuando se comparan sus resultados con los de la encuesta realizada en noviembre de 2004, en lo que respecta al grado de dispersión de los precios.  A continuación se presentan algunos de los cambios significativos observados:

·         En noviembre de 2004, la diferencia entre el precio máximo y el precio mínimo por litro (o recorrido) en el caso de la gasolina regular era de 6.63 centavos, la desviación típica era 2.27 centavos y el coeficiente de variación ascendía a 5.0 por ciento. Los valores respectivos en el caso de la gasolina súper eran 9.67 centavos, 3.38 centavos y 7.0 por ciento.

·         Al compararse los datos de la encuesta realizada en el caso de la gasolina regular, a principios de octubre de 2005, en comparación con noviembre de 2004, se observó un recorrido mayor (17.43 centavos), una desviación típica más alta (7.5 centavos) y un mayor coeficiente de variación (10.9%). Los valores correspondientes a la gasolina súper fueron 17.11, 7.10 y 10.1 por ciento, respectivamente.

·         No obstante, ya para fines de octubre de 2005, no sólo había bajado el precio promedio de ambas gasolinas vendidas al por mayor, sino que la dispersión de los precios se redujo en una medida apreciable, aunque sigue siendo mayor que en noviembre de 2004.

·         Así, en el caso de la gasolina regular el precio promedio a fines de octubre del 2005, fue de 58.13 centavos el litro, en comparación con 68.54 centavos a principios del mes, una baja de 17.9 por ciento, el recorrido fue de 11.97 centavos, la desviación típica de 4.53 centavos y el coeficiente de variación fue de 7.8 por ciento.  Los valores correspondientes a la gasolina súper fueron 14.69, 5.44 y 8.6 por ciento, respectivamente.

·         La alta dispersión que se observó a principios de octubre del 2005 se debió esencialmente al hecho de que después de la implantación de la Ley 74 los precios de Shell, el mayorista que tiene la mayor participación en el mercado, San Juan Oil, Best Pet y Peerless seguían sosteniendo precios al por mayor por debajo del promedio, pero Shell había regresado a precios similares a los mayoristas que captan mayor porción del mercado.

·         Una de las consecuencias de esta situación ha sido un intenso movimiento de la demanda hacia las gasolineras que ofrecen los precios más bajos, lo cual provoca en ocasiones que los abastos de éstas se reduzcan rápidamente a cero y los consumidores se vean obligados a hacer búsquedas en el mercado para lograr obtener la gasolina que necesitan aunque sea a precios más altos.

·         Varios eventos históricos, entre ellos, un paro de los camioneros a nivel local, varios amagos de retorno al paro, y dos (2) eventos naturales, los huracanes Katrina y Rita, que provocaron daños en las áreas del Golfo donde se concentra gran parte de la industria de refinación de petróleo de Estados Unidos, tuvieron acentuados impactos en el mercado de gasolina de Puerto Rico, tanto en el flujo de gasolina hacia las estaciones de distribución o en el precio de gasolina. Estos eventos demuestran la alta vulnerabilidad del mercado local ya sea a interrupciones por problemas del lado de la oferta o a procesos especulativos que se traducen en abruptos incrementos en el precio de la gasolina que se transmiten con gran velocidad al mercado local.

·         Luego de la aprobación de la Ley Núm. 74, aún cuando se observan algunos cambios, la mayoría de las recomendaciones que se presentan en la sección anterior siguen vigentes, ya que la eliminación de las zonas de precio es sólo el comienzo de una gran variedad de reformas estructurales y de mejoras en los sistemas de información que son necesarias para generar confianza y darle estabilidad, tanto al lado de la demanda como al lado de la oferta, del complejo y cambiante mercado de la gasolina en Puerto Rico.

Tabla 15

 

Precios Prevalecientes de Mayoristas de Gasolina

Octubre, 2005

Departamento de Asuntos del Consumidor

Centavos por Litro

 

Marca

87 octanos

Principios

de octubre

87 octanos

Fines

de octubre

91 octanos

Principios

de octubre

91 octanos

Fines

 de octubre

Esso

75.90

61.60

78.57

66.60

Texaco

75.08

61.84

75.91

66.86

Shell

60.78

61.70

64.69

66.70

Gulf

76.87

64.75

77.12

71.70

Caribe

69.19

57.30

70.51

60.47

Toral Oil

77.11

53.23

72.73

58.88

Total Petroleum Puerto Rico Corp.

69.60

60.86

78.81

69.10

San Juan Oil

61.29

54.13

63.12

58.36

Best Pet Corp

59.68

53.07

61.70

57.30

Peerless

59.91

52.78

61.77

57.01

 

 

 

 

 

Promedio

68.54

58.13

70.49

63.30

Máximo

77.11

64.75

78.81

71.70

Mínimo

59.68

52.78

61.70

57.01

Recorrido

17.43

11.97

17.11

14.69

Desviación Típica

7.51

4.53

7.10

5.44

Coeficiente de Variación

10.9%

7.8%

10.1%

8.6%

 

 


IV.        Bibliografía

 

Baker, Jonathan, The Case for Antitrust Enforcement, Journal of Economic Perspectives, Volumen 17, Número 4, Otoño de 2003, págs. 27-50.

 

Banco Gubernamental de Fomento, Indicadores Económicos, Actualizado al 6 de octubre de 2004, 3 págs.

 

Banco Gubernamental de Fomento, Puerto Rico’s Economic Outlook, Presentación en Power Point, Mayo de 2002, 31 págs.

 

Banco Gubernamental de Fomento, Puerto Rico en Cifras, 2003, 42 págs.

 

Barron, John M., Beck A. Taylor y John R. Umbeck, Will Open Supply Lower Retail Gasoline Prices?, Contemporary Economic Policy, Volumen 22, Núm. 1, Enero de 2004, págs. 63-77.

 

Barron, John M, Glenn R. Waddell y John R. Umbeck, The Link between Seller Density, Price Elasticity and Market Prices in Retail Gasoline Market, Presentación en Power Point, 31 págs.

 

Blumenthal, Richard, Testimony of Attorney General Richard Blumenthal before the Permanent Subcommitte on the Investigation of the Senate Governmental Affairs Committee, 2 de mayo de 2002, 7 págs.

 

Carter, J.S., Statement before the Senate Permanent Subcommitte on Investigations, 2 de abril de 2002, 6 págs.

 

California Service Station and Automotive Repair Association, The California Gasoline Crisis: Why Californians Pay More at the Pump and How True Reform Will Help, 12 de enero de 2004, 41 págs.

                                

Consumer Federation of America, Ending the Gasoline Price Spiral, Julio de 2001, 47 págs.

 

Crandall Robert W. y Clifford Winston, Does Antitrust Policy Improve Consumer Welfare? Assessing the Evidence, Journal of Economic Perspectives, Volumen 17 Número 4, Otoño de 2003, págs. 3-26

 

Deck, Cary A. y Bart. J. Wilson, Economics at the Pump, Regulation, Primavera de 2004, págs. 22-29

 

Deck, Cary A. Y Bart J. Wilson, Experimental Gasoline Markets, Agosto de 2003, 37 págs.

 

Departamento de Asuntos del Consumidor, Reglamento Núm. 45, Control de Precios de Venta de Gasolina-Kerosene-Aceite Diesel, 5 págs.

 

Departamento de Justicia, Oficina de Asuntos Monopolísticos, Informe: Caso QLG 02-0099, Incentivos de Mayoristas, Informe Shell Company, Puerto Rico Limited, 3 de mayo de 2004, 27 págs.

 

Departamento de Justicia, Oficina de Asuntos Monopolísticos, Informe: Caso QLG 02-0099, Incentivos de Mayoristas, Informe Esso Standard Oil Company, Puerto Rico Limited, 6 de octubre de 2003, 20 págs.

 

Departamento de Justicia, Oficina de Asuntos Monopolísticos, Informe: Caso QLG 02-0099, Incentivos de Mayoristas, Informe Texaco Puerto Rico Inc, 6 de octubre de 2003, 15 págs.

 

Departamento de Justicia, Oficina de Asuntos Monopolísticos, Informe: Caso QLG 02-0099, Incentivos de Mayoristas, Informe Revisado Caribbean Petroleum Corporation (GULF) y/o Caribbean Limited Partnership, 6 de octubre de 2003, 12 págs.

 

Energy Information Administration, Annual Energy Outlook with Projections to 2025, Appendix G-Assumptions for the Forecasts, 24 págs.

 

EIA Brochures, A Primer on Gasoline Prices, 6 págs.

 

EIA, Primer on Gasoline Sources and Markets, 2 págs.

                                                                                                   

EIA, Short-Term Energy Outlook, Chart Gallery for October, 2004, 5 págs.

 

EIA, Petroleum Marketing Monthly, Marzo, 2004, 93 págs.

 

EIA, Non-OPEC Fact, junio, 2004, 8 págs.

 

EIA, OPEC, 11 de mayo de 2004.

 

Federal Reserve Bank of Philadelphia, Survey of Professional Forecasters, Third Quarter 2004, 20 de agosto de 2004.

 

Green, Rich, Ten Reasons Why Your Gasoline Prices Will Stay High, Lincoln Heritage Institute, 4 págs.

 

Gutiérrez, Elías R., Comparecencia, Investigación sobre el efecto en el consumidor de la desreglamentación del precio de la gasolina por el DACO, 28 de febrero de 1995, 7 págs.

 

Hamilton, Bruce, Gasoline FAQ- Parts 1-4, Obtenido de Internet, 30 págs.

 

Higgins, Marguerite, Zone Pricing Contributes to wide ranges in costo f gas, The Washington Times, 4 de junio de 2004, 2 págs.

 

International Monetary Fund, World Economic Outlook, Septiembre, 2004.

 

Junta de Planificación, Informe sobre el Estado y Proyección de la Economía de Puerto Rico, Años fiscales 2001-2002-2003, 27 págs.

 

Junta de Planificación, Informe Económico a la Gobernadora 2003.

 

Junta de Planificación, Apéndice Estadístico del Informe Económico al Gobernador 2004, 135 págs., 33 tablas, Marzo de 2005

 

Junta de Planificación, Ingreso y Producto 2003, 55 págs.

                                                     

Junta de Planificación, Resumen Económico Semanal, Volumen III, Núm. 3, 9 al 13 de octubre de 2004, 8 págs.

 

Junta de Planificación, Perfil Demográfico de Características Económicas Seleccionadas de Puerto Rico, Censo de 2000, 45 páginas y Apéndice.

 

Junta de Planificación, Perfil Demográfico de Características Sociales Seleccionadas de Puerto Rico, Censo de 2000, 39 páginas y Apéndice.

 

Junta de Planificación, Política Pública Energética de Puerto Rico, Informe del Comité de Cogeneración y Generación de Energía, Diciembre de 1993, 19 págs.

 

Koyama, Ken, Background Factors of the Recent Steep Rise in Oil Price and Future Prospects, 15 de junio de 2004.

 

Kovacic, William E. y Carl Shapiro, Antitrust Policy: A Century of Economic and Legal Thinking, Journal of Economic Perspectives, Volumen 14, Núm. 1, Invierno de 2000, págs. 43-60.

 

Krueger, Allan B., The Impact of Higher Oil Prices, The New York Times, 27 de mayo de 2004, 3 págs.

 

 

Krugman, Paul, A Crude Shock, The New York Times, 14 de mayo de 2004

 

Kuttner, Robert, The Real Reasons for Your Pain at the Pump, Business Week, 19 de abril de 2004, pág. 28.

 

Lin, An-loh, Eleftherios N. Botsas y Scott a. Monroe, State Gasoline Consumption in the USA, An econometric analysis, Energy Economics, Volumen 7, Núm. 1, Enero de 1985, págs. 29-36.

                                                                      

Legislatura de Puerto Rico, Ley Núm. 34 del año 1997, 6 págs.

 

Legislatura de Puerto Rico, Ley Núm. 200 del año 1999, 3 págs.

 

Littlefield, Roy, Dr., The Practice of Zone Pricing Solutions to Competitive Problems in the Oil Industry, Ponencia presentada ante el Comité de lo Judiciario, Cámara de Representantes de Estados Unidos, 7 de abril de 2000, 4 págs.

 

Meyer, David W. y Jeffrey H. Fischer, The Economics of Price Zones and Territorial Restrictions in Gasoline Markets, Marzo de 2004, 39 págs.

 

MPSI Systems, Price Zones System, Obtenido de Internet, http://www.mpsisys.com/website/pricezones/pricezones.html.

 

National Conference of State Legislatures, Findings on Hawaii Gasoline Prices and Policies, Abril de 2003, 27 págs.

 

Nieves Mournier, Emil, Estudio sobre el Mercado de Combustibles y otros Productos de Petróleo, Oficina de Análisis Económico, Banco Gubernamental de Fomento, 21 de septiembre de 1995, 84 págs., tablas y gráficas.

 

Office of the Attorney General, State of California, Attorney General Lockyer Issues Report on Gasolina Pricing in California, 3 págs.

                                                               

Portney, Paul R. Environmental Problems and Policy: 2000-2050, Journal of Economic Perspectives, Volumen 14, Núm. 1, Invierno de 2000, págs. 199-206.

 

Portney, Paul R. et. Al., The Economics of Fuel Economy Standards, Journal of Economic Perspectives, Volumen 17, Núm. 4, Otoño de 2003, págs. 203-217.

 

Rodríguez, Armando E. Y Mark D. Williams, Measuring the Intensity of Competition Across Geographic Areas, Litigation Economics Review, Volumen 5, Núm. 1, págs. 19-27.

 

Schildkraut, Marc G., Market Definition in the Oil Industry: The FTC’S Penny Test, 2 de abril de 2004, 9 págs.

 

The Shell Company (Puerto Rico), Ltd., Shell Chemical Yabucoa, Inc. , Demandantes, vs. Anabelle Rodríguez, como Secretaria de Justicia, et.al., Demanda Civil Numero 04-1118 (CCC), 25 pags.

 

The Washington Times, Zone Pricing Contributes to Wide Range in Coast of Gas, 4 de junio de 2004, 2 pags.

 

United States Senate, Permanent Subcommittee on Investigations, Committee on Government Affairs, Gas Prices: How are they Really Set?, 2 de mayo de 2002, 336 págs.

 

Utility Consumers Action Network, The Financial Impact of Gasoline Price Gouging on San Diego’s Economy, Febrero, 2002, 15 págs.

 

 

 

TELECOMUNICACIONES EN PUERTO RICO: TENDENCIAS Y PERSPECTIVAS

 

 

 

Introducción

 

El propósito de este ensayo es analizar el papel que desempeñan las telecomunicaciones en el desarrollo económico de Puerto Rico, con miras a disponer de una base de información al día, objetiva y científica que  ofrezca un marco de referencia útil en la toma de decisiones privadas y de política pública, sobre la industria.

 

Este trabajo sigue el modelo de lo que en Europa y Estados Unidos se conoce como un White Paper, es decir, un documento abarcador que puede ser utilizado como manual de consulta sobre el tema y como guía sobre el desarrollo de la industria de telecomunicaciones en Puerto Rico.

 

Visión general

 

Puerto Rico tiene algunas de las tasas de teledensidad (numero de líneas telefónicas para cada 100 habitantes), penetración de telefonía móvil y uso de Internet más altas de la región latinoamericana.

 

No obstante, Puerto Rico está rezagado con respecto a Estados Unidos y a los países altamente desarrollados de Europa y del resto del mundo en términos de líneas fijas, crecimiento de telefonía móvil y avance de líneas de banda ancha.

 

En cuanto a líneas de banda ancha, se da la paradoja de que aunque Puerto Rico es superado en el número de líneas por todos los estados de la Unión, la tasa de crecimiento de la Isla en este renglón fue la más alta dentro de Estados Unidos durante el periodo de 2003 a 2006, lo cual es una señal de progreso significativo en el renglón más importante y más prometedor de la industria.

 

La telefonía móvil es el segmento más dinámico de las telecomunicaciones en la Isla, en el cual se observa crecimiento acelerado e intensa competencia, mientras que ha habido una reducción en las líneas fijas.

 

El mercado de telefonía local de líneas fijas, que  está dominado por Puerto Rico Telephone Company, se halla esencialmente estancado.

 

En los mercados de larga  se observa intensa competencia.

 

Se han hecho avances significativos en varias segmentos del mercado de telecomunicaciones: VoIP, banda ancha, Cable TV, con una tendencia hacia la convergencia de estos tres elementos en las ofertas de los proveedores.

 

Ha avanzado significativamente Cable TV, incluyendo empresas que ofrecen la triada de servicios (televisión, Internet de banda ancha y telefonía), se ha posicionado fuertemente la televisión por satélite y ya hay firmas que ofrecen los cuatro servicios fundamentales (la triada más VoIP).

 

A principios de 2007 tanto el sector móvil como el de líneas fijas recibieron el impacto de la entrada de América Móvil, por vía de la adquisición de la PRTC.

 

La entrada de América Móvil estará acompañada por significativas inversiones en la infraestructura telefónica local.

 

La literatura sobre las telecomunicaciones a escala global destaca el papel esencial que éstas desempeñan en el aumento de la productividad de la mano de obra y en la productividad de los factores de producción en general.

 

De igual modo, la literatura sobre el tema de las telecomunicaciones a nivel mundial confirma la importancia de que los países desarrollen una estrategia a largo plazo para el fortalecimiento del sector de tecnologías de información y comunicaciones y de las telecomunicaciones en genera

 

Aspectos generales del mercado local de telecomunicaciones

 

Desde el 1998, y particularmente desde la privatización de la PRTC en 1999, 219 compañías han recibido licencia de telecomunicaciones.  De éstas, solo 26 tienen licencias regulares.

 

El mercado móvil ha mostrado la mayor aceleración tanto en el número de subscriptores como en el número de compañías que han entrado a la competencia.

 

Los servicios de telefonía móvil son provistos por: Singular Wireless (ahora ATT), Verizon Wireless (ahora Claro),  Centennial de Puerto Rico, Movistar (ahora Open), SunCom Wireless y Sprint PCS.

 

De acuerdo con la publicación 2007 Business Directory, del periódico Caribbean Business, los siguientes datos describen la situación general del mercado local de telecomunicaciones en Puerto Rico:

 

  • Las catorce compañías de telecomunicaciones más grandes de Puerto Rico emplean un total de 9,737 personas a tiempo completo, encabezadas por la PRTC (4,733) y Centennial de Puerto Rico (1,500).

 

  • Las 10 compañías de interconexión telefónica más grandes de Puerto Rico emplean un total de 209 personas y tenían un total de 41,105 líneas conectadas en 2005.

 

  • Las seis compañías de telefonía móvil (celulares) empleaban en julio de 2006 un total de 8,332 personas a tiempo completo y tenían un total de 2, 267,861 subscriptores.

 

  • Las seis compañías de telefonía a larga distancia tenían en junio de 1996 un total de 6,739 empleados a tiempo completo.

 

Definiciones de telecomunicaciones

 

De acuerdo con la UIT, en sentido amplio, las telecomunicaciones comprenden los medios para transmitir, emitir o recibir signos, señales, escritos, imágenes fijas o en movimiento, sonidos o datos de cualquier naturaleza, entre dos o más puntos geográficos a cualquier distancia a través de cables, radioelectricidad, medios ópticos u otros sistemas electromagnéticos.

 

La Ley de telecomunicaciones de Argentina define las telecomunicaciones como toda transmisión, emisión o recepción de signos, señales, escritos, imágenes, sonidos o informaciones de cualquier naturaleza, por hilo, radioelectricidad, medios ópticos u otros sistemas electromagnéticos.

 

La definición del diccionario en Internet Allwords.com  lee como sigue: “Any process or group of processes that allows the transmission of audible or visible information over long distances by means of electrical signals, eg. telephone, radio, telegraph, fax, radar, etc.

 

Por su parte, el Dictionary of Labor Talk Law dice lo siguiente: “Telecommunication is the extension of communication over a distance. In practice it also recognizes that something may be lost in the process; hence the term 'telecommunication' covers all forms of distance and/or conversion of the original communications, including radio, telegraphy, television, telephony, data communication and computer networking.

 

En Puerto Rico, la Ley 213 del 12 de septiembre de 2006 señala que telecomunicaciones significa la transmisión de información seleccionada por el usuario, entre puntos especificados por el usuario, sin que cambie el formato o contenido de la información enviada y recibida.

 

En la vasta literatura sobre las telecomunicaciones se está usando en forma predominante el concepto de TIC (tecnologías de información y comunicaciones), que hace referencia a una gran variedad de productos y servicios, incluyendo computadoras, equipo y redes de comunicaciones, fibra óptica, video interactivo, infraestructura y servicio de satélites, tecnología de identificación de radio frecuencia, y un creciente número de de inventos complementarios para el trabajo, la educación,  el cuidado de la salud y el entretenimiento. Por supuesto la plataforma tecnológica de TIC más abarcadora, más dominante y de mayor impacto al nivel mundial es la Internet.

 

En Canadá, el sector de producción de bienes y servicios de TIC se define como la combinación de industrias de manufactura y servicios que captura electrónicamente, transmite y despliega información y datos. 

 

Importancia de las telecomunicaciones en la sociedad postindustrial

 

Existe un claro consenso al nivel mundial en lo que respecta  la importancia estratégica de las telecomunicaciones en los procesos de crecimiento y desarrollo económico en la sociedad postindustrial.

 

En la nueva economía global, en la cual dominan las industrias intensivas en el uso de la información, tales como los servicios financieros, el cuidado médico, la manufactura de alta tecnología y la educación superior, las telecomunicaciones y  la política regulatoria del sistema de telecomunicaciones son elementos centrales de la política económica y de los esfuerzos por lograr el crecimiento y desarrollo económico sobre bases sostenibles.

La creación, diseminación y análisis del conocimiento depende grandemente de una infraestructura de telecomunicaciones avanzada, capaz de transmitir rápida y eficientemente y a costos razonables enormes cantidades de información.

La política de telecomunicaciones del gobierno juega un papel vital en la promoción de mercados competitivos, procesos efectivos de innovación tecnológica, precios competitivos para los usuarios y alta calidad, amplitud y variedad de los servicios.

 

El papel integrador de las telecomunicaciones

 

Los servicios de telecomunicaciones proveen una plataforma para el crecimiento económico.

Acercan a los compradores y vendedores en todos los mercados, una función indispensable para la mejorar la velocidad, eficacia y eficiencia de las transacciones de todo tipo.

Facilitan  el flujo de información, lo cual es esencial para el funcionamiento del mercado.

Actúan como ciclo de retroalimentación entre los suplidores de mercancías y servicios y sus clientes.

El sistema de información basado en las telecomunicaciones, se torna aún más importante cuando se trata de transacciones internacionales, en las cuales los suplidores y los clientes están separados geográficamente.

 

 

 

Efectos directos de las telecomunicaciones sobre el desarrollo económico

 

          El flujo de información desempeña un papel esencial en la difusión de nueva tecnología e ideas al nivel de las empresas productoras, el sector industrial y la economía como un todo.

       

        Su pueden identificar al menos siete efectos directos de las telecomunicaciones sobre el desarrollo económico:

 

  • Ayudan a difundir nuevas ideas y conocimientos y proveen un medio costo efectivo y eficiente en el uso del tiempo para exportar el conocimiento que se genera al nivel local y para importar las innovaciones tecnológicas que se desarrollan a escala global.
  • Reducen las brechas regionales en lo que respecta a la infraestructura y el desarrollo económico, lo que se conoce mundialmente como la divisoria digital, tanto al nivel interno de los países como entre países con diversos grados de desarrollo económico y social. Ante todo, ayudan a reducir la brecha digital entre las zonas urbanas y rurales dentro de un país, entre individuos y empresas, y entre países altamente desarrollados y países en desarrollo. 
  • Son un insumo fundamental del proceso económico de producción. Sus servicios son en buena medida sustitutos de bajo costo y alta eficiencia de la mano de obra en el manejo de información.
  • Aumentan la eficiencia de los mercados nacionales, regionales e internacionales al facilitar el flujo de información y aumentar la velocidad de la comunicación entre compradores y vendedores.
  • Tienen externalidades positivas. Reducen los costos fijos y variables de la adquisición de información vital para la toma de decisiones y el desarrollo de la actividad de negocios y generan ahorros de tiempo y trabajo en todos los sectores de la economía.
  • Ayudan a coordinar la actividad económica al permitir la adquisición y transferencia rápida de información entre las unidades económicas y facilitar de desarrollo de grandes y complejas organizaciones a escala nacional, regional y global.

·         Mejoran las conexiones globales, en la medida en que la velocidad de transmisión de conocimiento técnico y otros elementos de información depende de la calidad de los canales de comunicación entre diferentes países.

 

 

Aportación de las telecomunicaciones al desarrollo económico sustentable

 

El concepto de desarrollo económico sustentable se puede pensar en términos de políticas y programas diseñados para afrontar las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer la habilidad de las generaciones futuras para afrontar las suyas.

Las telecomunicaciones son una forma de inversión estratégica que es clave para mantener y desarrollar ventajas competitivas al nivel de la nación, de la región y de la firma y el elemento central para lograr el desarrollo económico sustentable.

Constituyen el núcleo de, y proveen la infraestructura para, la economía de la información como un todo.

Facilitan la entrada a los mercados, mejoran el servicio a los clientes, reducen los costos de transacción y aumentan la productividad de los recursos.

 

Telecomunicaciones y productividad

          La adopción y utilización de las telecomunicaciones por parte de las empresas, el gobierno y los ciudadanos tiene  impactos positivos en la productividad y el crecimiento económico en general.

Desde un punto de vista macroeconómico, la expansión de las telecomunicaciones se asocia con crecimientos en la productividad. Se identifican tres efectos directos del avance en las telecomunicaciones sobre la productividad laboral: los trabajadores tiene más y mejor capital, lo que se conoce como la profundización del capita; la fuerza trabajadora gana más destrezas y conocimientos; y la productividad total de los factores aumenta, lo que se mide a base del producto bruto interno que se genera por cada empleados en la economía o en los sectores de ésta.

Entre los impactos macroeconómicos positivos que se ha identificado en la literatura sobre el tema se hallan los siguientes:

·         Mayor alcance comercial. Las empresas que utilizan las tecnologías avanzadas de telecomunicaciones, especialmente Internet, como canal de comunicaciones con sus clientes ofrecen mayor acceso a sus clientes, dependen menos de sedes físicas, utilizan más eficientemente sus recursos humanos y tienen mayor cobertura de mercado.

·         Transacciones comerciales más eficientes. Se logra acceso en tiempo real a información sobre precios y productos.

·         Mejoran la gestión interna de la empresa y el gobierno para ofrecer un mejor servicio a sus respectivas clientelas.

·         Inducen el desarrollo de nuevos estilos de trabajo. La conectividad permite trabajar con más flexibilidad y con independencia de horarios y espacios físicos restrictivos.

 

De acuerdo con estudios realizados en Europa el crecimiento de las ramas productoras de tecnologías de telecomunicaciones ha sido el factor principal de la aceleración del crecimiento del producto interno bruto de la economía mundial, particularmente a partir de 2003.

 

 

Gráfica 1

Crecimiento del PIB vs crecimiento de telecomunicaciones a nivel mundial, en por ciento

          Fuente: Observatorio Europeo de Información Tecnológica

 

 

          Durante el periodo de 1997 a 2006, la productividad en Puerto Rico, definida como el producto bruto interno real dividido por el empleo total, mostró una tendencia esencialmente ascendente hasta 2002, pero de 2003 a 2006 mostró un patrón errático, en cual dominio la tendencia a la baja. El hecho de que la manufactura—el sector de más alta productividad de la economía después de las finanzas, seguros y bienes raíces-- haya estado en una fase de lento crecimiento durante el periodo explica buena parte de la contracción de la productividad general de la economía. El otro componente de la explicación es el relativo estancamiento de la productividad en los sectores de construcción, comercio y gobierno.

 

 

 

Tabla 1

Productividad en Puerto Rico

 

Año fiscal

Producto bruto interno real

(Millones de $)

Empleo total

(Miles)

Productividad

($ por empleo)

Tasa de cambio

1997

8,658.9

1,127

$7,783

 

1998

9,137.8

1,139

8,022.7

4.4

1999

9,630.3

1,143

8,425

5.0

2000

9,945.4

1,150

8,648

2.6

2001

10,573.3

1,144

9,242

6.9

2002

10,670.2

1,152

9,262

0.21

2003

10,675.9

1,188

8,986

-2.9

2004

10,998.8

1,205

9,127

1.6

2005

11,068.7

1,238

8,940

-2.0

2006

11,137.2

1,253

8,888

-0.6

TCAP

2.8%

1.2%

1.6%

 

 

 

        En el año fiscal 2006, la productividad general de la economía alcanzó un valor de $8,888 a precios constantes ($69,005 a precios corrientes), pero en el caso del sector de finanzas, seguros y bienes raíces la productividad fue de $90,906 a precios constantes ($313,470 a precios corrientes), mientras que en la manufactura la productividad en ese año ascendió a $77,949 a precios constantes ($268,792 a precios corrientes). Se trata de dos sectores altamente dinámicos que utilizan intensivamente las telecomunicaciones y cuyas tasas de crecimiento de la productividad fuero superiores al promedio general de la economía durante el periodo de 1997 a 2006.

Tabla 2

Productividad por sector económico

 

Sector

1997

2006

TCAP

TCAP a precios constantes

Agricultura

$15,032

$15,136

0.07

0.0

Manufactura

$119,149

$268,793

9.4

2.7

Construcción

$19,645

$20,929

0.7

0.2

Transportación

$138,922

$203,996

4.3

1.3

Comercio

$29,492

$39,544

3.3

1.0

Servicios

$18,644

$23,061

2.4

0.7

Finanzas

$186,954

$313,470

5.8

1.7

Gobierno

$20,000

$30,303

4.7

1.4

General

42,756

69,005

5.4

1.6

 

 

 

 

Gráfica 2

 

Productividad total en Puerto Rico

         

Aportación de la telecomunicaciones a la economía de Puerto Rico

 

          La estadística más abarcadora sobre el papel de la telecomunicaciones en Puerto Rico es producida por Comisión Federal de Comunicaciones y presentada en el informe anual denominado Trends in Telephone Service. La serie va de 1995 a 2004. Durante ese periodo los ingresos totales del sector de telecomunicaciones en la Isla aumentaron de $1,244 millones a $2,354 millones, a una tasa anual promedio de 7.3%, en comparación con un alza promedio de 4.8% para Estados Unidos como un todo.

 

 

Gráfica 3

Ingresos de las telecomunicaciones en Puerto Rico:

Nivel y tasa de cambio, Años Naturales

 

Fuente: FCC, Trends in Telephone Services, Febrero de 2007

 

        Esa misma fuente identifica los ingresos de telecomunicaciones por tipo de servicio. Se hace patente el hecho de que ya para 2004 el ingreso total de las compañías de telefonía inalámbrica en Puerto Rico superaba la suma de los ingresos las compañías de líneas fijas y constituía el 42.5% de los ingresos totales de las empresas de telecomunicaciones.

 

 

Tabla 3

Ingresos de telecomunicaciones por tipo de servicio, 2004

 

 

 

 

 

 

Ingresos

(Millones de $)

 

Por ciento

ILECs (PRTC)

609

25.9

CLECs (Centenal)

25

1.1

Telefonía inalámbrica

1000

42.5

SLCs

97

4.1

Acceso

184

7.8

Toll

439

18.6

TOTAL

2354

100.0

 

ILEC: Incumbent Local Exchanger Carrier

CLEC: Competitive Local Exchange Carrier

SLC: Subscriber Line Charge

 

 

Fuente: FCC, Trends in Telephone Services, Febrero de 2007

 

        Otro enfoque abarcador que se puede hacer sobre la aportación económica de la industria de telecomunicaciones es por vía del Censo de Negocios, el último de los cuales se realizó en 2002.

 

De acuerdo con dicho Censo en Puerto Rico había en ese entonces 103 establecimientos dedicados a la industria de telecomunicaciones, con ingresos totales de $2,546.4 millones y nómina total de $367.6 millones.

 

Los gastos operacionales de estos establecimientos ascendían a $105.6 millones, de los cuales $47 millones o el 44.5% se destinaban a servicios de comunicaciones.

 

En lo que atañe a los proveedores de servicios de Internet, los ingresos de los 40 establecimientos registrados totalizaron $194.2 millones, el gasto en nómina fue de $40.9 millones y los gastos operacionales ascendieron a $19.4 millones.

 

 

Tabla 4

Establecimientos de telecomunicaciones en Puerto Rico

 

 

Establecimientos

Ventas

Miles $

Nómina Anual

Miles $

Empleados

Total

103

2,546,413

367,576

10,535

WTC

26

1,501,406

219,848

6,327

WTC, excepto satélite

27

687,229

98,413

2,365

TR

10

67,344

4,077

114

SC

3

7,777

2,423

95

Cable y otros

8

221,985

27,502

1,061

Otros

29

60,672

16,313

573

 

Fuente: Censo de Negocios de 2002

 

       

        Del total de 103 establecimientos dedicados al negocio de las telecomunicaciones, 26 tenían niveles de ventas por encima del umbral de los $500,000 y generaban el 96.9 por ciento de las ventas de la industria.

 

 

Tabla 5

Establecimientos de telecomunicaciones por nivel de ventas

 

 

Establecimientos

Ventas, miles

Empleados

Menos de $99,999

12

D

D

$100,000 a $499,999

22

5,554

299

$500 a $999,999

19

13,589

707

$1,000,000 a $4,999,999

24

77,446

2,804

Más de $5,000,000

26

2,468,797

9,845

Total

103

2,546,413

10,535

 

 

          En lo que respecta a los proveedores de Internet, el total de empresas ascendía a 40, de las cuales 8 tenían volúmenes de venta superiores al umbral de los $5,000,000 y generaban el 88.8 por ciento del total de ventas de este  tipo de servicio.

 

 

 

Tabla 6

Proveedores de Internet por nivel de ventas

 

 

Establecimientos

Ventas, miles

Empleados

Menos de $99,999

7

D

D

$100,000 a $499,999

14

D

D

$500 a $999,999

4

D

D

$1,000,000 a $4,999,999

8

D

D

Más de $5,000,000

8

172,527

866

Total

40

194,244

1,152

 

        A todas luces, el mercado de telecomunicaciones de Puerto Rico sigue el patrón de lo que en Microeconomía se conoce como un mercado de competencia de monopolística, en el cual una gran variedad de empresas compiten entre sí en aspectos tales como la calidad de los productos y servicios, el precio y las técnicas de mercadeo.

Según el Censo Económico de 2002, de un total de 2,313 negocios dedicados a las ventas al por mayor, 55 utilizaban el comercio electrónico, con ventas ascendentes a $71.0 millones o 0.4% de total de ventas del sector.

De un total de 25,410 negocios de ventas al detal, 706 tuvieron actividades de ventas por vía del comercio electrónico, con ventas ascendentes a $43.7 millones.

Los negocios que usaron el comercio electrónico fueron e. 2.8% del total de negocios y por este medio se logró el 1.3% del total de las ventas.

En términos relativos el mayor uso del comercio electrónico se observó en el cuidado de salud y asistencia social (3.6% de las ventas) y en los negocios de información (2.8% de las ventas).

       

Tabla 7

Comercio electrónico por tipo de negocio

 

Tipo de negocio

Establecimientos

(Número)

Ventas/Ingresos

($1,000)

Transportación y almacenaje

19

17,542

Información

30

105,049

Finanzas y seguros

22

38,851

Bienes raíces, renta y arrendamiento

33

17,231

Servicios profesionales, científicos y técnicos

64

14,429

Servicios de manejo de desperdicios

65

22,890

Servicios educativos

6

3,892

Cuidado de salud y asistencia social

287

180,859

Arte, entretenimiento y recreación

9

1,698

Alojamiento y servicios de comida

86

23,525

Otros servicios (excepto Administración Pública)

85

11,540

 

 

Análisis de las tendencias históricas de los indicadores de telecomunicaciones en Puerto Rico: 2000 a 2006

 

          El relativo rezago de los datos sectoriales y censales se puede compensar con el análisis de una gran variedad de indicadores de telecomunicaciones para los cuales hay información más reciente.

 

l      Líneas fijas en servicio de la PRTC: residenciales y corporativas

 

·         De 2001 a 2006, las líneas fijas en servicio residenciales de la PRTC declinaron de 966,357 a 772,387, a una tasa anual promedio de 4.4%

·         En el sector de negocios, se redujeron de 366,369 a 358,781, a una tasa de 0.4%

·         De igual modo, el número de teléfonos públicos se redujo de 24,825 a 8,795, una baja de 64.6 por ciento.

·         El total de líneas fijas declinó de 1,357,551 a 1, 139,963, a una tasa de 3.4%.

·         En consecuencia el número de líneas fijas per capita declinó de 35.4 a 31.1.

 

 

 

Tabla 8

Líneas telefónicas en Puerto Rico

 

Tipo de línea

2001

2002

2003

2004

2005

2006

Residencial

966,357

957,805

942,676

898,066

846,536

772,387

Negocios

366,369

371,017

326,209

329,751

359,871

358,781

Públicos

24,825

24,272

17,963

16,361

11,295

8,795

Total

1,357,551

1,353,094

1,286,848

1,244,178

1,217,702

1,139,963

% de cambio

-

-0.3

-4.9

-3.3

-2.1

-6.4

Per capita

35.4

35.1