Cuando se quiere obtener una visión rápida, clara y precisa de la situación coyuntural de la economía de Estados
Unidos, no hay mejor fuente de consulta que la sección del periódico The Wall Street
Journal denominada Economic Chartbook.
Se trata de un conjunto de doce gráficas, cada una de
las cuales tiene una profundidad histórica de tres años, que describen el desenvolvimiento de variables que son altamente
representativas de la condición de la economía en general o de sectores significativos de ésta.
Las variables son las siguientes: el PNB real, la tasa
de desempleo, el Índice de Producción Industrial, el Índice de Gerentes de Compras, las ventas al detal, los gastos de los
consumidores, el Índice de Confianza del Consumidor (Conference Board), el Índice de Precios al Consumidor, el Índice de Precios
al Productor, los inicios de construcción de viviendas, las ventas de viviendas existentes y, finalmente, el déficit de comercio
exterior.
Examinemos la información que nos ofrece a fines de
mayo de 2009 esta útil sección del WSJ:
· En el primer trimestre de 2009 el PNB real tuvo
una baja de 5.7%, luego de una caída ligeramente mayor en el semestre previo. Dos reducciones consecutivas de más de 5.5%
en el principal indicador de la economía dan cuenta de la profunda recesión por la cual atraviesa Estados Unidos en la actualidad.
· La tasa de desempleo tuvo una lectura de 8.9%
en abril. Esta tasa ha estado predominantemente en ascenso, con algunas fluctuaciones leves, desde marzo de 2007 cuando se
hallaba el nivel de 4.3%. Esta duplicación en poco más de dos años de la tasa de desempleo es un evento pocas veces observado
en la economía de Estados Unidos. Hay que remontarse al periodo de la Gran Depresión para encontrar un equivalente histórico
de este gran ascenso del desempleo.
· El Índice de Producción Industrial disminuyó 0.5%
en abril, luego de una caída algo más acentuada en marzo. Esta es una señal verdaderamente ominosa ya que el indicador ha
tenido bajas en los últimos cinco meses, una tendencia que no se observaba desde hace mucho tiempo.
· El Índice de Gerentes de Compras tuvo una lectura
de 40.1 en abril, que vino a ser el tercer aumento consecutivo de este indicador
adelantado. Aún así, na lectura que se sostenga consistentemente debajo de 50 indica que la actividad manufacturera
está en contracción. Desde principios de 2007 este indicador había estado revoloteando alrededor de umbral de 50.0, sin que
se definiera una trayectoria que permitiera indicar que la manufactura se hallaba en recesión, pero los números desde agosto
del año pasado hasta el presente describen un sector manufacturero en severas dificultades. No debe subestimarse, no obstante
el giro hacia el umbral de los 50 que ha mostrado este indicador desde comienzos del año en curso, dando indicios de que lo
peor de la recesión de la manufactura va quedando atrás.
· Las ventas al detalle alcanzaron un volumen
de $337,700 millones en abril. Este indicador estuvo en retroceso desde mediados del año pasado hasta diciembre. Mostró un
tímido repunte en enero, y se mantuvo esencialmente al mismo nivel en febrero, pero retrocedió en marzo y abril. El nivel
actual de ventas es menor que el que se observaba a principios de 2006, lo que implica que el halón de las ventas al detal,
altamente necesario para salir de la recesión, tardará mucho en tornarse en realidad.
· Los gastos de los consumidores se redujeron
en 0.2% en marzo, luego de un alza mayor de lo esperado en febrero. Con respecto al mes anterior, esta variable había estado
dando balances negativos desde mediados de 2008. Esta reducción en los gastos de los consumidores constituye una señal desalentadora
en el panorama económico de Estados Unidos en la actualidad.
· La confianza de los consumidores, medida por el
Conference Board, tuvo una lectura de 54.9 en mayo, las más alta durante los últimos ocho meses, Aunque todavía se halla a
un nivel muy bajo, el reciente repunte del este indicador es una señal de que la estrategia de recuperación económica trazada
por la Administración Obama está calando hondo en la percepción de los consumidores.
· El Índice de Precios al Consumidor (IPC) tuvo
una baja de 0.7% en abril con respecto al año anterior, confirmando un patrón
de desaceleración primero y luego de franca caída de la inflación que a todas luces obedece en respuesta al reciente colapso
de los precios de los productos energéticos en medio de la crisis global de los mercados bursátiles y al drástico debilitamiento
de la demanda doméstica debido a la recesión.
· El Índice de Precios al Productor mostró en abril
una contracción aún mayor: de 3.7%, la quinta caída consecutiva de los precios de los mayoristas.
· Los inicios de construcción de viviendas registraron
en marzo una tasa anual equivalente de 0.458 millones, un leve descenso con respecto al mes anterior, y siguen a un nivel
extremadamente bajo. Basta señalar que principios de 2006, este indicador se hallaba ligeramente por encima del umbral de
2.2 millones.
· La venta de viviendas existentes (o ya construidas)
mostró en marzo una tasa anual equivalente de 4.68 millones, y ha estado a un nivel más o menos igual desde fines del año
pasado. A principios de 2007 este indicador llego a estar cercano a los 6.5 millones.
· Finalmente,
el déficit de comercio exterior ascendió en marzo a $27.58 billones. La debilidad de la demanda de importaciones ha producido
una contracción del este déficit, que se hallaba cercano a los $68 billones a mediados de 2006.
En suma, a fines de mayo de 2009, en medio de la crisis del sistema financiero, de una gigantesca labor de rescate
de éste por parte de la Administración Obama y de una recesión de categoría mundial, la sección Economic Chartbook del WSJ nos presenta claras evidencias de la economía
de Estados Unidos se halla en una grave, prolongada y dispersa situación recesionaria, donde la baja en la actividad agregada
se combina con la expansión del desempleo y se da en un contexto de una crisis inducida en buena medida por las dificultades
del mercado inmobiliario y por las alzas en los precios de los productos energéticos, si bien éstos comienzan a ceder a causa
de la crisis mundial y de la expectativa de una menor demanda de petróleo si se sigue agravando esa crisis.
El hecho
de que la inflación se haya desacelerado significativamente, en respuesta a las bajas en los precios energéticos y la debilidad de la demanda al nivel doméstico, da aliento
a la Reserva Federal para sostener las tasas de interés a corto cercanas a cero (o tal vez negativas, como ocurrió en Japón
hace varios años) y para adoptar una política de compra de bonos para inyectar liquidez en el deprimido sistema económico
del país como una medida en contra de la recesión, a la vez que como una estrategia propiciatoria en lo que entra de lleno
el masivo plan de estímulo económico diseñado por la Administración Obama y el Congreso.